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18/08/2022
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Biden en auxilio al pueblo cubano

Biden se tomó tiempo para analizar la situación en Cuba y aplicar las medidas de mayor impacto para los cubanos y los propios intereses de Estados Unidos.

LA HABANA, Cuba. – El paquete de medidas de la administración Biden con respecto a Cuba llega en un momento muy oportuno, cuando el pueblo de la Isla está sometido a penurias económicas y alimentarias sin precedentes, y el Gobierno incrementa los mecanismos represivos mediante el nuevo Código Penal, aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Las medidas anunciadas por el Departamento de Estado este 16 de mayo facilitan la reunificación familiar al reiniciar el Programa de Parole (CTRP) a través de la Embajada de Estados Unidos en Guyana; aprueban el envío de remesas a la Isla sin limitaciones; y reactivan varias categorías de visado como “people to people” (pueblo a pueblo) y otras relacionadas con grupos educacionales, científicos y de emprendedores. No obstante, no se reinician los viajes individuales.

Entidades de la Lista Restringida de Cuba se removieron. Sin embargo, Fincimex, perteneciente al conglomerado de empresas militares GAESA, no será eliminada de la lista de sanciones. Representantes de ambos gobiernos han sostenido conversaciones sobre la búsqueda de una entidad no militar para procesar las remesas, según el Miami Herald.

Simultáneamente, se anunció la ampliación de los vuelos regulares y chárter a aeropuertos de provincia.

Biden se tomó tiempo para analizar la situación en Cuba y aplicar las medidas de mayor impacto para los cubanos y los propios intereses de Estados Unidos. No se trata de la simple eliminación de las medidas de Trump, que profundizaron las penurias de los cubanos causadas por el Gobierno de la Isla y que fueron utilizadas por La Habana para fines de propaganda y represión.

El presidente estadounidense labra su propia política, que podrá ser histórica al retomar la impronta proactiva desplegada por Obama y él mismo como vicepresidente. Biden conoce de primera mano el doble juego de las autoridades de Cuba, quienes dilataron las negociaciones del deshielo. Para ese entonces Fidel Castro ya había logrado sus objetivos esenciales: el regreso a la Isla de los cinco espías cubanos y el fin de la Posición Común de la Unión Europea.

Los cubanos paseaban vestidos con la bandera del enemigo, y flotando en sus balcones. La población estaba fascinada por la prosperidad económica insinuada por los turistas estadounidenses. Mientras, el florecimiento de los negocios privados y la desarticulación de la propaganda contra Estados Unidos desvirtuó la represión aplicada por más de 50 años.

Calladamente, las reformas internas para demostrar que se estaba abriendo la economía y los derechos humanos, comenzaron a detenerse a medidos de 2015, y se revirtieron inmediatamente después de la visita de Obama a Cuba. Él estaba obteniendo demasiado y el “Comandante” estaba convencido.

Raúl Castro logró relaciones inéditas con el Gobierno de Estados Unidos, pero había quedado deslucido en la conferencia de prensa al lado del presidente yanqui; sobre todo peligraba el poder absoluto de la llamada Revolución. Las elecciones se acercaban, y quizás ambos pensaban alcanzar resultados más cercanos a sus intereses con Hillary Clinton como continuadora de la era Obama.

El Gobierno cubano definió las medidas de Biden como “un paso limitado en la dirección correcta”. Por supuesto, continúa con la retórica tradicional, aunque no podrá justificar al pueblo si no facilita la llegada de las remesas debido a su intransigencia respecto a la utilización de Fincimex u otra entidad de GAESA. Quizás la urgencia por liquidez levantará esa demanda. Mientras, esperemos que el Gobierno de Cuba no utilice su probable ausencia de la Cumbre de las Américas ―a la que no parece que vaya a ser invitado― para dar una pataleta y obstaculizar las medidas de Biden.

Tomado de: Cubanet