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07/07/2022
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Columnistas invitados/Guest columnists

1776 & Slavery in America

Many progressives today are eager to redefine America not as starting in 1776, which is literally when the very title “United States of America” began, but in the year 1619, before Plymouth Rock and before John Winthrop and the Arabella arrived upon our shores. They instead want to define the nation by slavery and racism. So much so that the New York Times’ 1619 Project dates America that way, defining the country’s start by the year 1619, with the arrival of the first enslaved Africans to Virginia that year.

Appeals for Abolition of Slavery, Jefferson's Anti-Slavery ClauseJefferson's Anti-Slavery ClauseBut that is not the heart of America. Americans should look back at their founding as based on the principles of 1776—that uniquely great achievement for life, liberty, and the pursuit of happiness that was the Declaration of Independence. These were principles for all of humanity, though they would indeed take decades to fully implement for all Americans, both black and white. Their full achievement would lead to nothing less than a Civil War.

Mobs today target statues of everyone from George Washington and Thomas Jefferson to (curiously) Union generals like Ulysses S. Grant, who defeated the Confederacy before battling the KKK, and even Abraham Lincoln and (most bizarre of all) Frederick Douglass, the brave black abolitionist.

Let us not argue, however, with this historical reality: the United States of America, as our founders conceived it, started in 1776.

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“LA PARANOIA DE PUTIN: LA EXPANSION DE LA OTAN HACIA EL ESTE” Primera parte.

“¿Estamos instalando misiles en la frontera de Estados Unidos? No, es Estados Unidos quien nos amenaza con sus misiles. Ya están en las puertas de Rusia”.

- Vladimir Putin -

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I INTRODUCCION

En este mes de junio se cumplieron 210 y 81 años, respectivamente, de las mayores invasiones sufridas por Rusia, ejecutada la primera de estas por Napoleón Bonaparte el 23 de junio de 1812, y la segunda por la Alemania de Adolfo Hitler el 21 de junio de 1941. Hoy, la Federación de Rusia, presidida por el autócrata Vladimir Putin, no solo se opone al ingreso de Ucrania a la Union Europea y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN (1), sino que tambien exige que Suecia y Finlandia no se incorporen a la OTAN y que en los países del Este de Europa miembros de la Alianza Atlántica,(2) no se desplieguen tropas y armamentos estratégicos.

Pero, ¿qué mueve al Presidente de Rusia para pretender imponer límites a la soberanía de otros estados en cuanto a sus políticas de seguridad y defensa y a su participación en organizaciones supranacionales en procura de asegurar sus soberanía y objetivos nacionales? Para dar respuesta a esta interrogante debemos remitirnos, como lo aconsejó sabiamente el Presidente Harry S. Truman, a la historia pues del pasado surgirán las razones que hoy mueven a un Vladimir Putin manifiestamente afectado por una patológica paranoia de ser atacado desde el exterior, a tomar acciones agresivas y proferir amenazas bélicas contra países vecinos que pueden llevar al estallido de un conflicto mundial de consecuencias hasta hoy desconocidas. Tan tensa resulta la actual situación por la invasión rusa a Ucrania que la Confederación Suiza, cuyas fuerzas militares formaron parte de la Grande Armée napoleónico que invadió a Rusia en 1812 y que desde 1815 es ejemplo de una neutralidad por demás lucrativa, está considerando opciones para reforzar su seguridad, incluida la realización de ejercicios militares conjuntos con los países miembros de la OTAN. Así lo reportó la Agencia de Noticias Reuters el 16 de mayo de 2022, citando al funcionario Paelvi Pulli, jefe de Política de Seguridad del Ministerio de Defensa de Suiza. (3)

Ciertamente el temor a la agresión externa que se manifiesta de las reiteradas declaraciones de la dirigencia rusa proferidas desde el comienzo de la crisis de Ucrania en marzo de 2021. tiene su fundamento en la historia. En efecto, el territorio de Rusia ha sido objeto de ataques y ocupaciones por fuerzas foráneas durante los últimos 8 siglos, comenzando con la Invasion mongola por Batú Khan a la Rus (Estado) de Kiev (4) en el 1237, seguido en 1570 de la invasión al entonces Zarato Ruso (5) por el Kanato Otomano de Crimea(6) que llevó a la ocupación y destrucción de Moscú. Rusia tambien ha confrontado agresiones militares ejecutadas por sus vecinos europeos que han sembrado en la mentalidad imperial de Vladimir Putin la desconfianza y el temor que la historia nuevamente se repita y se frustre su aspiración de establecer el “Imperio Eslavo-Ortodoxo Euroasiático”, que implica “…replantear fronteras para forjar una nueva nación y gentilicio, surgido de la unión de rusos, bielorrusos y ucranianos, sin importar el costo humano que ello conlleve”.(7) La pretensión expansionista de Putin que se extiende más allá de las fronteras de la antigua Union Sovietica ha sido advertida de forma reiterada por el Presidente de Ucrania Volodomir Zelenski, quien ha manifestado que “…el objetivo final de los dirigentes rusos no es solo apoderarse del territorio de Ucrania, sino desmembrar todo el Centro y el Este de Europa. La invasión rusa a Ucrania solo fue el comienzo. Ellos quieren apoderarse de otros países”.

II OCCIDENTE vs. RUSIA

La relación histórica de Rusia con Occidente ha sido por demás confrontacional. Durante los años transcurridos entre 1610 y 1941, Rusia seria atacada e invadida por naciones europeas en 5 ocasiones; la primera al comienzo del Siglo 17 por el entonces Imperio Sueco y las siguientes cuatro, en 1812,1914, 1918 y 1941, respectivamente. Tras la victoria contra la Alemania Nazi en 1945, José Stalin decidió como estrategia de sobrevivencia, crear, contando con la anuencia de Estados Unidos y la Gran Bretaña, una “zona de contención” en Europa del Este controlada por Moscú para evitar que países como Polonia o Checoeslovaquia fuesen utilizados nuevamente, como había sucedido reiteradamente en el pasado, como vía de paso de una nueva invasión a Rusia.

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¿Quién te dio el apartamento nuevo, Fidel o Jesucristo?

En el día del Sagrado Corazón de Jesús.

En las dos primeras semanas de mayo de cada curso escolar, les presento a mis estudiantes de los grados altos la Declaración Universal de Derechos Humanos. Desde el 2013 también he podido incluir a los primeros grados, gracias a la adaptación para niños de Mari Paz Martínez Nieto que publicó en España la Asociación por la Paz Continental. Cada texto del libro está tan bellamente ilustrado que capta inmediatamente la atención del niño y facilita la comprensión de un tema tan difícil de enseñar.

...“Los treinta puntos de la Carta Magna de los Derechos Humanos son un instrumento perfecto para potenciar los valores de la amistad, la generosidad, la justicia y el respeto a la diferencia (…)”

Las sorpresas que me depara cada año escolar cuando trabajo este tema son impredecibles. Me sorprende que muchos no sepan todavía que en mi país los cubanos no podemos entrar y salir libremente, que los padres no tienen derecho a elegir la educación de sus hijos, que sólo se permite la educación pública.

Algunos de mis estudiantes de octavo grado no podían creer que en Cuba no hay acceso libre a internet, y no sé si he logrado explicarme bien cuando trato de responder a la pregunta más recurrente durante estos treinta años de exilio:

¿Cómo es posible que todo un pueblo se haya sometido y no hayan podido quitar del poder a los gobernantes que les han robado la vida a sus hijos?

El pueblo cubano está completamente desarmado. ¿Cómo explicar el efecto de 63 años de mordaza a unos estudiantes que han nacido en el mundo libre y no tienen idea qué es una dictadura ?

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A propósito del XIII domingo del tiempo ordinario.

                                   A propósito del XIII domingo del tiempo ordinario.

                                   Por el Padre Alberto Reyes Pías, Sacerdote cubano.

Evangelio: Lucas 9, 51-62.

En algún momento hemos hecho la distinción entre libertad y libre albedrío. El libre albedrío es lacapacidad de elegir lo que nos venga en gana, pero eso no es libertad. Libertad es la capacidad de elegir el bien mayor, lo cual nos salva de las esclavitudes que vienen de la naturaleza humana, y nos hace inmunes a las presiones negativas de cualquier ambiente.

Toda la vida y la predicación de Jesucristo están impregnadas de una llamada a la libertad. Jesús es el hombre que no se deja esclavizar por los odios y resentimientos nacionalistas de su pueblo, ni por lo que puedan pensar sobre él, ni por el rechazo y abandono de los suyos, ni siquiera por la maldad que sufre. Es el hombre que siempre, en todo momento, elige el bien, más allá de los precios que pueda tener esa elección. Y el Evangelio deja muy claro que su fuerza y determinación tienen su raíz en la sólida y cuidada relación con el Padre.

El Evangelio de hoy es una invitación a la libertad que nace del seguimiento de Cristo, y la libertad,entendida en clave cristiana, sólo puede darse desde la elección del bien.

No es ni será nunca un camino fácil. Nos cuesta “parar” la vida para “estar” con el Dios de la vida,nos importa la opinión de los demás aunque sea, a veces, abiertamente contraria a los valores del Evangelio; nos cuestan los caminos “estrechos” cuando el mal nos pone delante caminos mucho más rápidos y fáciles; tenemos, como todos los mortales, apegos a los que no queremos renunciar, seguridades que no queremos dejar, compensaciones que a la larga nos dañan la vida pero que a la corta nos hacen más llevadera la dura cotidianidad…

Y tampoco podemos olvidar que, a lo largo de nuestra historia, hemos tenido actitudes no evangélicas que, en su momento, nos protegieron, nos ayudaron a sobrevivir, nos “salvaron” de algún modo, y que ahora ya no necesitamos, es más, ahora son impedimentos para seguir creciendo, para abrirnos a una etapa diferente, pero nos da inseguridad “soltar” lo que nos impide elegir al Señor. Mentir, manipular, seducir, agredir, hacernos las víctimas… pudieron ser en el pasado los modos a través de los cuales sobrevivimos, pero en Cristo ya esto no es necesario.

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Los nuevos intelectuales y billonarios comunistas

 A finales de los años 60, siendo estudiantes en el Tec. de Monterrey, dos amigos y yo alegremente nos dirigíamos a nuestra tierra a pasar las vacaciones de Navidad siguiendo en auto la ruta de siempre. De Monterrey a Laredo para luego tomar la carretera que, a través de Texas, Nuevo México y Arizona, bordeaba la línea divisoria entre los dos países hasta llegar a Nogales y penetrar Sonora.

El primer día de jornada anochecía cuando llegamos a un pueblo de Texas. Ahí decidíamos hacer una parada para cenar y escogimos un restaurant que nos pareció agradable. Tomamos una mesa y fue cuando nos dimos cuenta de un gran letrero que rezaba: “No se admite negros ni mexicanos”. Pero lejos de sentirnos ofendidos o temerosos nos provocaba una risa incontrolable. Mis dos compañeros, curiosamente, ambos cargaban el sobrenombre de “chino”. Uno de ellos riendo me dice: “No hay problema, tu pareces gringo y no dice nada de los chinos”. Ordenamos y luego de consumir la cena nos retiramos sin incidentes.

Peso migratorioSin embargo, el evento nos había causado una multitud de sentimientos encontrados ante este fenómeno desconocido para nosotros. Pero, sin abandonar nuestra actitud de tomar a broma algo que nos parecía despreciable, iniciamos los comentarios. ¿Cómo era posible que en el país más desarrollado del mundo todavía existiera algo tan vil? Pero el futuro nos mostraría situaciones aún más viles atentando contra todo lo que representaba para nosotros una sociedad libre, desarrollada, moral, que supuestamente había ya abandonado las cavernas. Continuando con la broma comentábamos que habíamos pasado “el corte”. Término usado por los ganaderos al referirse a los becerros que los compradores gringos desechaban por no cumplir con la calidad de exportación, y nos seguíamos riendo pues al no ser rechazados podíamos libremente pastar en estos potreros.

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