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27/01/2022
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Columnistas invitados/Guest columnists

El Racismo y la "Teoría Crítica de la Raza"

Carlos Alberto MontanerLo primero es lo primero. Acudan al Washington Post y busquen una gran investigación sobre la esclavitud de los negros en Estados Unidos. Gracias a Internet lo pueden hacer y es gratis. Nada menos que más de 1700 congresistas, a lo largo de los años y las décadas, tuvieron esclavos, es decir: poseyeron personas. El último de esos congresistas murió en 1914, aunque la Enmienda XIII, que puso en libertad a los esclavos, es de 1865. Entre los ‘propietarios de gentes’ estaban, a mediados del siglo XIX, Andrew Johnson, luego vicepresidente de Abraham Lincoln, Sam Houston, un héroe en Texas y, naturalmente, Jefferson Davis, presidente de la Confederación de Estados del sur.

Doce presidentes también fueron esclavistas. Mencionemos sólo a tres: George Washington, padre de la independencia nacional, primer presidente del país, y uno de los hombres más ricos de USA. Seguido de Thomas Jefferson, el tercer presidente de la nación. Tras morir su mujer, mantuvo una larga y discreta relación con Sally Hemings, una preciosa mulata esclava, muy joven. Tuvieron seis hijos y cuatro llegaron a la edad adulta. Se ha sabido por las pruebas actuales de ADN realizadas a los descendientes. Y la estrella y fundador del partido demócrata, Andrew Jackson, séptimo presidente de Estados Unidos quien, a principios del siglo XIX, colocó un anuncio en un periódico reclamando un esclavo que había huido de su propiedad. Autorizaba a quien lo encontrara a darle cien azotes por los que él, AJ, le pagaría convenientemente.

Efectivamente, era la época de ser esclavista. Esclavitud había habido siempre, al menos desde que dejaron de matar a los prisioneros de guerra. Pero ya en esa época había políticos o personas dotadas de ética que se negaban a participar en las contradicciones de la esclavitud. Por ejemplo, el segundo presidente de Estados Unido, John Adams y su mujer Abigail Smith, acaso por ser genuinamente puritanos. O el hijo, John Quincy Adams, sexto presidente de USA. Todos en la familia presentaban un juicio moral muy severo contra la esclavitud. Es muy difícil creerse la historia constitucional de EE.UU, o la proclama de 1776, escrita por Thomas Jefferson, en la que se establece que todos los hombres son iguales ante la ley y, simultáneamente, tolerar el racismo y la esclavitud.

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Ukraine is the center of an ancient battle

Igor YakovenkoIgor YakovenkoWhat does the requirement of the Communist Party to recognize "LDNR" mean? Poroshenko's return to Ukraine and the anniversary of Navalny's return to Russia. Ryabkov on the Valdai about "another deception" of the West. The long-standing debate over who is stronger - democracy or dictatorship - is now about Ukraine's fate.

A year ago, Russian opposition leader Alexei Navalny returned to Russia and was immediately imprisoned formally for a criminal, but in fact 100% political case. He has been sitting since then, and he will sit as long as Putin is in power. This is how modern Russia is arranged.

A year later, the leader of the Ukrainian opposition, Petro Poroshenko, returned to Ukraine and was immediately summoned to court formally for a criminal case, but in fact for a 100% political case. The judge released Poroshenko, and the probability that he will be behind bars is close to zero. This is how modern Ukraine is arranged.

Ukraine is not Russia at all. The Ukrainian president will not be able to become a dictator, even if he really wants to. Even if a parliamentary majority is in his hands.

The historical debate over which is more effective - democracy or dictatorship - has been going on for centuries. In the late 1980s, it seemed to many that the controversy was over, and liberal democracy had finally won. "The End of History", "The Last Man" - and all this from Francis Fukuyama quickly turned out to be a mistake, or, at least, a premature conclusion. Today, 70 or 80 percent of humanity lives in dictatorial, autocratic and other undemocratic states, and a number of undemocratic states, such as Singapore or China, are showing their effectiveness and capacity for rapid development. Ukraine territories occupied by Russia

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A pesar de la noche.

Por el Padre Alberto Reyes Pías, sacerdote cubano.

Hay momentos en la vida en que parece que todo se desmorona, que todo esfuerzo es inútil y que, por mucho empeño que se ponga, no se logrará nada.

Después del 15 de noviembre, nuestro espíritu se ha desplomado. De un lado, la brutal represión desatada desde el 11 de julio, sumada a la hipersensibilidad de los mecanismos de control estatal, a los procesos sin justicia ni posibilidad real de defensa, a las desproporcionadas condenas a los manifestantes y a las deportaciones forzosas, han hecho crecer nuestra sensación de indefensión e impotencia. De otro lado, el favorecimiento de una nueva estampida migratoria ha reforzado la idea de que es mejor escapar que luchar.

Sí, parece que la esperanza agoniza, sometida por las maldiciones de siempre: “esto no hay quien lo cambie”, “aquí no se puede hacer nada”, “esto no hay quien lo arregle…”

Pero la esperanza es una especie rara, que sin que sepamos cómo, se auto revitaliza, se reconstruye, y poco a poco, se levanta del golpe que ha intentado derrotarla, dispuesta una vez más a invocar la luz.

Llámese comunismo, socialismo, castrismo o lo que sea, por muy poderoso que haya sido y que aún pretenda ser, el “sistema cubano” caerá, sobre todo por una razón: ahoga la libertad, y el ser humano está hecho constitutivamente para la libertad. Tanto es así, que el mismo Dios Creador la respeta, y permite que sus criaturas humanas lo rechacen, aunque con ello hagan mal uso de su libertad. No podemos vivir sin libertad. El miedo, la represión, el instinto de supervivencia… pueden hacer que nos sometamos o finjamos hacerlo, y pueden pasar años, pero el fuego de la libertar es inextinguible, y permanece, y a su debido tiempo, se manifiesta.

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Injerencia extranjera en Kazajistán

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Las recientes protestas en el mayor país de Asia Central demuestran el hartazgo del pueblo con el estado de cosas allí imperante.

En esta última semana ha sido noticia la antigua república soviética de Kazajastán o Kazajia, a la que ahora se ha puesto de moda cambiarle la penúltima “a” por una “i”: Kazajistán. (Esto parece ser una prerrogativa de los países asiáticos, donde basta que a alguien se le ocurra recordar el nombre de un país en el idioma local para que este se imponga en forma general).

Es el caso que en el referido país —el más extenso de Asia Central— se han suscitado fuertes disturbios en el seno de la ciudadanía. Esta parece haberse hartado del brutal autoritarismo implantado allí. En esto se destacó Nursultán Nazarbáyev, primer ministro de la República Socialista Soviética desde 1984 hasta 1989, primer secretario del Partido Comunista durante el último par de años de la era soviética y, por fin, presidente del país ya independiente entre 1990 y 2019.

Esto último a pesar de un artículo constitucional que prohíbe que alguien desempeñe la jefatura del Estado durante más de dos períodos. Pero con razón se dice que “quien hizo la Ley puso la trampa”. El previsor Nazarbáyev se aseguró de inscribir en la propia carta magna el precepto siguiente: “La restricción no se extenderá al primer presidente de la República”. ¡Gracias a ello ocupó el cargo durante la friolera de 29 años!

Durante ese dilatado período, fue noticia la galopante corrupción de la extensa parentela de aquel mandamás, la cual participó de modo destacado en la repartición de los pingües ingresos obtenidos de los hidrocarburos. También el desenfrenado culto a la personalidad del líder, que recibió el título de “Padre de la Nación”, a cuya nueva capital (Astaná) los apapipios le cambiaron el nombre por el del personaje: “Nursultán”. (Algo así como si los castristas decidieran rebautizar a La Habana y ponerle “Fidel”. ¿Se imaginan ustedes! ¡Pero mejor no ponerles ideas en la cabeza a estos comunistas!).

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63 AÑOS DE TOTALITARISMO

Por más de seis décadas Cuba ha estado sometida a un régimen totalitario muy singular. En la primera etapa Fidel Castro le impuso al gobierno las características de su personalidad agresiva e intolerante, también vinculo estrechamente la gestión a su capacidad de atracción, eso que algunos llaman carisma.

El periodo actual, marcado por la muerte del Brujo de la tribu, es de una burocracia y torpeza igualmente ineficiente, una característica que iguala ambos periodos totalitarios.

Fidel Castro, como hubiese escrito Anatole France era un demiurgo a toda ley. Un seductor por excelencia como habría dicho Shakespeare si le hubiese tocado escribir este periodo de la historia de Cuba, por su parte, Houdini, le habría calificado como un ilusionista excepcional si hubiese sido testigo de su capacidad para conservar la confianza de sus partidarios, a pesar de fracasos, mentiras y traiciones.

El liderazgo de Fidel se sostuvo sobre las bayonetas y su talento, pero también, y quizás en una dimensión superior, a su habilidad para inspirar confianza y provocar amnesia, aun en aquellas personas que le conocieron durante su turbulenta juventud mafiosa y que padecieron en carne propia la textura recia y violenta de su crueldad.

El Faraón insular generó desde el periodo insurreccional un discreto culto a su persona y cuando llegó al poder fue capaz de que la masa y cierto sector de la clase dirigente se convenciesen que estaban frente a un hombre que sintetizaba en su persona los mejores intereses de Cuba y de los cubanos.

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