| Represión china no cesó durante las Olimpiadas |
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Denuncian disidentes la falta de libertades Ago.18.- La atribución en 2001 de la 29ª edición de los Juegos Olímpicos a la capital china había alimentado la esperanza de que, bajo la mirada del mundo, Pekín estaría obligado a reducir la presión sobre las voces que difieren de la doctrina del régimen. Y durante las competiciones, las ONG continuaron esperando que las autoridades, que recibían a decenas de periodistas y turistas internacionales, se viesen obligadas a ceder un poco en lo que respecta a la libertad de expresión, la libertad de religión o los disidentes. Los diez primeros días de competiciones no mostraron nada de todo esto: el acceso a Internet estaba parcialmente limitado, varios militantes pro tibetanos fueron detenidos y los disidentes arrestados justo antes de los Juegos no fueron liberados. "Hasta la fecha, lo que se había anunciado públicamente no se concreta en la realidad", y una serie de preguntas no tienen respuesta, dijo el sábado a la AFP Giselle Davies, portavoz del Comité Olímpico Internacional (COI). Por ejemplo, Zhang Wei, una residente de Pekín que intentó obtener una compensación por la demolición de su casa, fue condenada a 30 días de arresto por "alteración del orden público". Zhang Wei había pedido el permiso para manifestarse en una de las tres zonas donde las autoridades permiten las protestas, explicó su hijo, Mi Yu. El régimen prometió que haría concesiones respecto al derecho a manifestarse. "Hicieron este anuncio para el mundo exterior pero, en el interior del país, reprimen a la población", declaró MI a la AFP. [ full text ] ![]()
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