| El Laberinto de los Derechos Humanos en Ginebra |
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| Written by Gerardo E. Martínez-Solanas | |
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El Consejo de Derechos Humanos, inaugurado en 2006 por Naciones Unidas, está formado por 47 Estados Miembros, elegidos por mayoría absoluta en la Asamblea General entre los candidatos presentados por cada región. Se eligen entre los grupos regionales a razón de 13 por África, 13 por Asia, 8 por América Latina y el Caribe, 7 por Europa Occidental y otros grupos, y 6 por Europa oriental. Permanecen en funciones por 3 años, pudiendo ser reelectos por dos periodos consecutivos. Además, a diferencia de la Comisión anterior a la que reemplaza, éstos podrán ser suspendidos si cometen abusos sistemáticos a los derechos humanos durante su mandato. Para esta "destitución" se requieren 2/3 de los votos. Aunque la composición inicial incluía flagrantes violadores de los derechos humanos, el Consejo se ha ido recomponiendo, pero algunos todavía permanecen o han sido reemplazados por otros. Entre los países cuyo mandato cesaba en 2007, fueron reelegidos Sudáfrica, India, Indonesia, Filipinas y Países Bajos. Por otra parte, Argelia, Marruecos, Túnez, Argentina, Ecuador, Bahrein, Finlandia, Rep. Checa y Polonia fueron sustituidos por Angola, Egipto, Madagascar, Bolivia, Nicaragua, Qatar, Italia, Bosnia y Eslovenia. Permanecen hasta 2009 flagrantes violadores de los derechos humanos, como Arabia Saudita, China y Cuba, además de algunas otras dictaduras, pero el predominio de las democracias es evidente. Según la evaluación anual de Freedom House, sólo 10 de ellos pueden calificarse como "not free". Esta evaluación se basa en un análisis del respeto y la aplicación de las libertades civiles y los derechos políticos, así como la separación de poderes y los procesos democráticos que se perciben en cada país, para clasificarlos como "free", "partialy free" y "not free". A diferencia de la Comisión anterior, que sólo se reunía una vez por año, el Consejo celebra varios períodos de sesiones y puede sesionar extraordinariamente a petición de sus miembros para examinar situaciones de emergencia, como en los recientes casos de Myanmar y Darfur. El próximo período de sesiones se celebrará entre el 2 y el 13 de junio. No obstante, no se esperan cambios notables en la aplicación y defensa de los derechos humanos porque el Consejo sigue politizado por una desproporcionada influencia de países que forman parte del Movimiento de los "no alineados" y/o de la Conferencia Islámica, que suelen ser transigentes con los países más violadores de estos derechos. Esta permisividad pudiera ser cuestionada por un nuevo proceso conocido como "Revisión Periódica Universal", que se ha iniciado en abril, durante la cual se examina la situación de los derechos humanos en cada uno de los Estados Miembros, incluidos los que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Para la primera revisión periódica fueron elegidos Bahrein, Ecuador, Túnez, Marruecos, Indonesia, Finlandia, Reino Unido, India, Brasil, Filipinas, Argelia, Polonia, Países Bajos, Sudáfrica, República Checa y Argentina. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos deberá publicar los resultados en breve en http://www.upr-info.org/. A Cuba, por ejemplo, no le toca la revisión hasta el primer trimestre de 2009, pero otros 16 países la enfrentarán en junio y todos los demás Miembros deberán someterse consecutivamente a ella antes de la renovación del Consejo en abril próximo. Es alentador que estos procesos sean públicos y que los países deban enfrentar los hechos abiertamente. Además, las conclusiones podrían provocar sanciones multilaterales y proporcionarían un respaldo tangible a activistas, promotores y defensores de los derechos humanos en todas partes. No obstante, se cometen barbaridades propiciadas por la composición actual del Consejo, como la aprobación mediante mayoría simple de una reciente resolución que permite la limitación de la libertad de expresión por respeto a determinadas creencias y religiones. Igualmente, la cuestión del Tíbet no se considera siquiera como posible tema de examen en el Consejo, para no molestar a China, en la que tantos países tienen cifrados sus intereses económicos. Además, algunos Relatores temáticos encargados de visitar a países acusados de violaciones –como sucedió con la reciente visita del Relator Ziegler a Cuba– suelen dejarse llevar con demasiada frecuencia por lealtades nacionales o ideológicas, pasando por alto su obligación de investigar más a fondo los hechos. Es justo resaltar, sin embargo, que los Relatores temáticos son seleccionados por sus credenciales profesionales y que una de las exigencias implica renunciar a tales lealtades subjetivas. Todo esto no justifica los ataques constantes que se le hacen al Consejo de Derechos Humanos como institución, descalificando sistemáticamente su misión y propósitos. Sus deficiencias, carencias e injusticias, cuando se manifiestan, son obra de algunos Miembros o grupos de Estados o responsabilidad de determinados funcionarios que no cumplen con su deber ni su mandato. Es a los culpables de estas desviaciones e injusticias a quienes hay que descalificar. El Consejo es un instrumento que, aunque deficiente, está al alcance de la humanidad para defender sus derechos. En lugar de descalificarlo, es más racional que lo utilicemos de la forma mejor que pueda redundar en beneficio de los oprimidos. |





