«La gente va a las tiendas y mira; va a los hoteles y mira, y luego regresa a casa porque no tiene dinero para pagarlo» explica Dagoberto Valdés. Óscar Espinosa Chepe asegura por su lado que el menor de los Castro «ha recibido un país en bancarrota y necesitaba darle algo al pueblo».
MADRID, Abr. 27. (ABC, CARMÉN MUÑOZ)- Una larga cola junto a un comercio de La Habana desaparece por arte de magia y reaparece con la misma alegría a las puertas de otro negocio habanero. Los resueltos cubanos se han enterado por «radio bemba» (el boca a boca) que los reproductores de DVD son allí veinte pesos convertibles más barato. Desde que el 24 de febrero sustituyó al convaleciente dictador Fidel Castro como presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, el ex ministro de las Fuerzas Armadas ha comenzado a cumplir el compromiso adquirido ese día de levantar el «exceso de prohibiciones» a los cubanos, como la venta de DVD. Pero al mismo tiempo, esta semana sin ir más lejos, paradojas del régimen, se reprimen protestas pacíficas en La Habana y Santa Clara, protagonizadas respectivamente por las Damas de Blanco y el disidente Guillermo Fariñas.
En las últimas semanas, el régimen ha anunciado un goteo de medidas liberalizadoras como la venta de ordenadores, tostadoras y otros electrodomésticos básicos, la contratación de teléfonos móviles, el alquiler de vehículos y el hospedaje de los cubanos en los hoteles. El Gobierno se refería también al reparto de numerosas tierras estatales en usufructo -muchas de ellas invadidas por el marabú (matorral)-, dictaba medidas para la descentralización de la agricultura y subía los precios que paga a los campesinos para estimular la producción...
Los observadores consultados advierten que estos cambios serán tenues y graduales, así como que habrá retrocesos. Pero son pesimistas respecto a la apertura política. Para empezar recuerdan que el régimen firmó el pasado febrero en Nueva York dos pactos de derechos humanos de la ONU y sus ciudadanos siguen sin notar las consecuencias. El disidente Héctor Palacios -del «grupo de los 75», excarcelado por motivos de salud que se recupera temporalmente en Madrid- sí percibe un «gran cambio» entre los cubanos: «La gente vivía con terror, ahora lo hace con miedo; el terror no te deja pensar, mientras que el miedo te da muchos razonamientos». |