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Why some nations are rich but must remain poor Harper Collins, 2004 Publisher Comments (in English) below ________________________
JOHN KAY: CULTURA Y PROSPERIDAD
Reseña de Marcos Villasmil
Mi ignorancia supina en temas económicos me ha llevado siempre a buscar un milagro bibliográfico: encontrar economistas que se decidan a compartir en lenguaje sencillo sus conocimientos con nosotros, los simples mortales desconocedores de los arcanos misterios de la ciencia económica. John Kay es afortunadamente uno de ellos, y su último libro, “Culture and Prosperity: The truth about markets –why some nations are rich but most remain poor” (Cultura y Prosperidad: la verdad sobre los mercados –por qué algunas naciones son ricas pero la mayoría es pobre) es una prueba más que evidente.
El señor Kay es uno de los más importantes economistas británicos contemporáneos. Ha sido profesor de las muy reconocidas London School of Economics y la Universidad de Oxford, y es el único economista profesor de gerencia en haber recibido la distinción académica llamada Fellowship of the British Academy. Escribe columnas regularmente en el Financial Times, pero lo más importante, como decía arriba, sabe escribir con sencillez, amenidad, humor y sarcasmo, características no suficientes pero sin duda alguna necesarias para ser considerado un homo sapiens inteligente.
En este libro el autor disecciona algunos de los temas económicos más en discusión, incluyendo el tan debatido papel del Estado. Debo confesar que este último aspecto no fue uno de los que mayor empatía produjeron en mí, ya que soy de los que piensa que el tamaño del Estado debe basarse en estas dos premisas: el mínimo necesario, el máximo inevitable. Sin embargo, fueron más las coincidencias que desavenencias con la lectura, que me permitió revisar una vez más, pero bajo una luz mucho más esclarecedora, temas tan discutidos como el fracaso de los modelos económicos basados en la planificación central, el sistema económico internacional, o la causa de las burbujas en los mercados financieros.
Una afirmación capital del libro –y el ejemplo de la fenecida Unión Soviética está a la vista de todos- es que las instituciones económicas no pueden funcionar aisladas del entorno social y cultural donde pretenden actuar, de los seres humanos en carne y hueso, con sus deseos, experiencias y capacidades. Y es que solo los santos y los tontos pueden negar el papel del interés individual en la conducta económica. Pero ese interés individual debe ser orientado, canalizado y regulado para que el provecho obtenido se refleje también en la sociedad. En todos los países hay gente inteligente que desea obtener beneficio personal; muchos se sienten atraídos por la política, ya que el aparato estatal es un mecanismo muy seguro de beneficios. Por ello, muchos países de los llamados “ricos” regulan, e incluso limitan severamente, la presencia de plutócratas en el gobierno. La regla máxima es la de los Estados Unidos: uno debe intentar hacer dinero para entrar en política, no entrar en política para hacer dinero (como pareciera ser la fórmula general en América Latina). El triunfo del mercado en la batalla económica de la Guerra Fría fue el triunfo de una institución que funciona tomando en cuenta todos los contextos – el social, el político y el cultural. El éxito del capitalismo como modelo se basa en que la economía libre es la única que permite los niveles de cooperación, de información compartida, de coordinación de actividades y el desarrollo de la confianza necesarios entre los agentes económicos para un funcionamiento exitoso del complejo tejido económico actual. Pero, ojo, téngase claro lo siguiente: la economía de mercado en una sociedad libre es la mejor forma de organización posible; pero son precisamente esos caracteres de libertad y reducción de controles al mínimo lo que hacen que no exista un único ejemplo y modelo a seguir; el modelo de los Estados Unidos es exitoso porque históricamente ha funcionado, lo que quiere decir que el mercado encontró un terreno fértil institucional, cultural, político y legal para su florecimiento. Pero lo mismo podrían decir naciones totalmente disímiles con Estados Unidos en su tamaño, historia y cultura, como Noruega o Suiza. Cada una ha sido el resultado de una coevolución de la institucionalidad económica con la cultura política prevaleciente, y un predominio de lo legal como regla de oro de las relaciones interpersonales, con el mínimo posible de privilegios. Otra cosa que puede decirse es que ninguno de esos países ha necesitado mesías, salvadores de la patria, ni iluminados que creían que lo sabían todo.
Una premisa fundamental para estudiar la economía sin visos de brujería ni de actos de adivinación, es entender las limitaciones de todos los modelos. Como todo hecho humano, los hechos económicos deben estudiarse y verse con la ecuanimidad y objetividad que corresponde a todo acto humanamente falible, precisamente porque está hecho para y por seres humanos, no robots. Aquí, el libro me hizo recordar a tanto charlatán marxista que cree de verdad que se la está comiendo, sin mostrar ningún tipo de duda o de vacilación. Y ya podría comenzar a darse cuenta después de los estruendosos fracasos económicos de los modelos socialistas de gestión económica en todos los continentes, en el Norte y el Sur, en países grandes y pequeños.
Lo que revelan estos sesudos practicantes de la economía libresca y teórica, como el antiguo profesor de Chávez y ex-ministro del régimen, Jorge Giordani, o asesores del tipo del español Monedero, o el nuevo ministro de Planificación, Haiman El Troudi, es que detrás de toda carencia de dudas hay algo insano. La duda es una de las características del ser humano, y sin ella, hasta las personas con mejores intenciones pierden contacto con la realidad y con su misma humanidad. Por eso estamos como estamos, en la Venezuela robolucionaria. _______________________ If you wish to get this book, send a check for US$10.00 to DemocraciaParticipativa.net, 2150 SW 123 AVE., Miami, FL 33175 -You may also use the PayPal system on the top of the right column Si desea adquirir este libro, envíe su cheque por US$10.00 a DemocraciaParticipativa.net, 2150 SW 123 AVE., Miami, FL 33175 -Puede usar también el sistema de pago de PayPal que ofrecemos en la columna de la derecha _______________________ Publisher Comments: A witty and accessible tour de force that is immersed in the latest economic thinking, Culture and Prosperity is an indispensable guide to the world around us and destined to become a classic text for understanding the politics of globalization.
Guided by the belief that a combination of lightly regulated capitalism and liberal democracy — the American business model — is not just appropriate for America at the dawn of the twenty-first century, but a universal path to freedom and prosperity, the United States is an unrivaled colossus seeking to remake the world in its own image.
After a decade of successive market revolutions around the world, beginning with the collapse of the Berlin Wall and continuing in countries as diverse as Argentina and New Zealand, the effectiveness of the market economy as a route to prosperity and growth is not in question, but a more sophisticated appreciation of the strengths and limits of markets is urgently required.
In this new and illuminating analysis of the nature and evolution of the market economy, John Kay attacks the oversimplified account of its operation, contained in the American business model and favored by politicians and business people. He even questions whether it offers an accurate description of the success of the American economy itself.
In an absorbing argument that rewards close reading, and rereading, Culture and Prosperity examines every assumption we have about economic life from a refreshingly new angle. Taking the reader from the shores of Lake Zurich to the streets of Mumbai, from the flower market of San Remo to the sales rooms at Christie's, John Kay reveals the connection between a nation's social, political, and cultural context and its economic performance.
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