| La nueva Biblia política de los derechos humanos |
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Los peligros del relativismo, según Janne Haaland MatlaryROMA, enero 9 ( ZENIT.org).- En el discurso de Benedicto XVI el 1º de diciembre en una audiencia con los participantes en el Foro de Organizaciones no Gubernamentales de inspiración católica advertía en contra de basar las relaciones internacionales en una lógica relativista. Podemos ver con satisfacción, afirmaba el Papa, como un logro el reconocimiento universal de la primacía jurídica y política de los derechos humanos. No obstante, continuaba, el debate internacional «a menudo parece estar marcado por una lógica relativista que considera, como única garantía de coexistencia pacífica entre los pueblos, el negar carta de ciudadanía a la verdad sobre el hombre y su dignidad, así como a la posibilidad de una acción ética basada en el reconocimiento de la ley moral natural» . Si se acepta la postura relativista, advertía el pontífice, corremos el riesgo de que las leyes y relaciones entre los estados se determinen por factores como los intereses a corto plazo o las presiones ideológicas. Benedicto XVI animaba a los presentes a contrarrestar la tendencia hacia el relativismo, «presentando la gran verdad sobre la dignidad innata del hombre y los derechos que se derivan de dicha dignidad» Una nueva Biblia Janne Haaland Matlary, profesora de política internacional en la Universidad de Oslo, apoya la tradición de la ley natural como la defiende la Iglesia católica. Matlary, que fue secretaria de estado para asuntos exteriores de Noruega desde 1997 al 2000, publicaba a principios de este año una traducción de su colección de ensayos titulada «Ensayos sobre Democracia y la Crisis de Racionalidad» (Gracewing). Actualmente, comenta Matlary, los derechos humanos se han convertido en una especie de nueva Biblia política, pero, desgraciadamente, esta biblia suele verse afectada por un profundo relativismo cuando se trata de valores fundamentales. El libro de Matlary se centra en la situación en Europa, donde, advierte, el relativismo está llevando a intentar redefinir los derechos humanos. De hecho, continúa, se da un presente verdaderamente paradójico, porque, de un lado, Europa y Occidente exigen al mundo que respete los derechos humanos pero, de otro, rehúsan definir, de forma objetiva, lo que significan estos derechos. Matlary explica que el énfasis contemporáneo en los derechos humanos deriva del rechazo de los males del régimen nazi, que vio el peligro de sujetos que obedecen órdenes de un dictador legal que son, sin embargo, contrarias a la moralidad. La consiguiente Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 se formuló de forma que quede claro que han de verse como innatos a cada persona. La declaración puede considerarse, por tanto, como un documento de derecho natural … [ full text ] |




