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Ago.18.- ... Teniendo
en cuenta "el riesgo masivo para la vida" que plantea el régimen, dice
Pius Ncube, arzobispo de Bulawayo, "creo que está justificado que Gran
Bretaña ataque a Zimbabue y expulse a Mugabe. Deberíamos hacerlo
nosotros mismos pero hay demasiado miedo. Yo estoy preparado para
encabezar al pueblo, armas en mano, pero la gente no está preparada".
Millones de habitantes de Zimbabue han huido del país, y aquellos que
se quedan tienden a estar hambrientos, empobrecidos e intimidados por
Mugabe y sus matones. "¿Cómo se puede esperar que el pueblo se
levante", pregunta Ncube, "cuando hasta a nuestros servicios religiosos
asisten regularmente personas de la Inteligencia del estado?"
El
arzobispo, normalmente defensor de la no violencia, no es ningún
partidario de la guerra. Pero teniendo en cuenta la miseria y el crimen
extendidos por Mugabe y su fascista Frente Patriótico de Unión Nacional
Africana de Zimbabue, o ZANU-PF, es inmoral no combatirlos. "Si ya no
estás sirviendo a tu gente y eliges matarla", dice Ncube, "entonces
ciertamente... naciones más fuertes tienen derecho a deponerte".
Considerando
que "naciones más fuertes" han sido reticentes a deponer a Omar
al-Bashir, la cabeza del régimen islamista de Sudán que está
perpetrando el genocidio en Darfur, la probabilidad de que reúnan la
fortaleza para expulsar del poder a Mugabe en Zimbabwe es, en una
palabra, nula. En su lugar siguen difundiendo condenas vacías, como
la reciente declaración de la administración Bush que "deplora las
medidas tomadas por el régimen de Mugabe", pero "está dispuesta a
tratar con un nuevo gobierno de Zimbabue comprometido con la
democracia, los derechos humanos, la política económica abierta y el
Estado de Derecho".
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