| Un paso urgente hacia una membresía creíble del Consejo de Derechos Humanos de la ONU |
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Viena/Amsterdam, 4 de julio del 2006. La credibilidad de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas está seriamente comprometida por la encarcelación de aproximadamente 320 presos políticos y muchos otros abusos de derechos humanos, según la fundación holandesa Cuba Futuro, que se reunió con numerosos activistas de la sociedad civil durante una misión de investigación en Cuba. La delgación que visitó la isla se reunió, entre otros, con la Comisión Cubana de Derechos Humanos y de Reconciliación Nacional, las Damas de Blanco y el Movimiento Cristiano Liberación encabezado por Oswaldo Payá. Las dos últimas organizaciones mencionadas han recibido el Premio Sakharov, otorgado por el Parlamento Europeo, en los últimos años. Representantes de la fundación exhortan a la comunidad internacional que evalúe las prácticas de derechos humanos del gobierno cubano a la luz de los compromisos formulados por él al presentar su candidatura al Consejo. El gobierno cubano declaró publicamente en su Aide Memoire que le “concede la mayor importancia a la cooperación internacional para la promoción y protección de los derechos humanos”.“Muchos ciudadanos cubanos están cumpliendo largas condenas en prisión y sufriendo abusos en razón de sus convicciones pacíficas. Han sido condenados con pruebas tales como distribuir la Declaración Universal de Derechos Humanos, declaración que el gobierno se ha comprometido de respetar” dijo Aaron Rhodes, director de la Federación Internacional de Helsinki de Derechos Humanos, quien también participó en la misión. “Setenta y cinco de estos presos fueron condenados en juicios sumarios en el año 2003 por hechos tales como usar computadores, publicar artículos, hablar por teléfono con extranjeros, estar en posesión de libros y difundir copias de la Declaración Universal de Derechos Humanos, declaración que el gobierno cubano ha calificado de propaganda enemiga”. Tales actos fueron usados como pruebas de supuestos ataques contra el gobierno y la soberanía cubana, delitos que conllevan penas de hasta 28 años en prisión. La fundación Cuba Futuro ha concluído que la situación general de derechos humanos en Cuba está deteriorándose precipitadamente. Los derechos económicos y sociales están siendo violados regularmente. Los servicios de salud disponibles para los cubanos no son adecuados, mientras que el gobierno vende a altos precios servicios médicos a extranjeros. Las desigualdades económicas crecen cada día más con el desarrollo del turismo, con un botones de hotel ganando mucho mejor que un cirugano. El régimen restringe severamente el acceso a la información, en especial a través del control de Internet. La libertad de asociación también sufre serias restricciones, los sindicatos independientes son considerados ilegales. El Estado hace casi imposible que muchos de sus ciudadanos puedan recibir una visa de salida del país, a pesar que la libertad de movimiento está consagrada en la Constitución cubana. Bajo la estricta vigilancia de los Comités de la Defensa de la Revolución, los ciudadanos que cuestionan el régimen son sujetos a actos de represión y terror sicológico. Los actos de repudio incluyen denuncias públicas y actos de persecución por parte de bandas organizadas por el Estado. Tanto disidentes como sus familias son regularmente intimidados y persguidos. Los ciudadanos pueden ser condenados sobre la mera base de ser considerados en "estado de peligrosidad" ya que desafían "las normas de la moral socialista", subterfugio especialmente utilizado contra los jóvenes. El gobierno cubano no permite a las autoridades internacionales, tales como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), inspeccionar las instituciones carcelarias. Según ciertos informes, en ellas hay entre 80,000 y 100,000 presos, esto haría de Cuba uno de los países con más alta tasa de encarcelación en el mundo. En el año 1959 (antes de la Revolución) existían en Cuba 14 cárceles, hoy en día hay más de 250 cárceles y campamentos para presos. Las condiciones carcelarias no cumplen con las normas internacionales, especialmente con las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos, en particular con respecto a nutrición, higiene, espacio, ejercicio de la libertad religiosa y asistencia médica. Parientes de los presos políticos informarón a la fundación Cuba Futuro que era común que 30 reclusos compartieran una sola celda de 5 metros de ancho y 6 metros de largo. Cuba Futuro también recibió varios testimonios de golpizas drigiridas a los presos politícos así como tratamientos crueles e inhumanos. El el mencionado Aide Memore el gobierno cubano “reafirma su voluntad de continuar trabajando sin descanso en la consecución de la meta común del disfrute de todos los derechos humanos por todas las personas y todos los pueblos del mundo, sobre la base del respeto de los instrumentos internacionalmente acordados en materia de derechos humanos”. La fundación Cuba Futuro insta a las autoridades a comenzar un proceso de cooperación internacional, de diálogo con la sociedad civil y de reforma para que dichas promesas se transformen en realidad. El primer paso y el de más urgencia es la liberación de los presos políticos. “No exhortar las autoridades cubanas a liberar los presos politícos pacíficos sería una negación escandalosa de los objetivos del Consejo de Derechos Humanos” declaró Oswaldo Payá. En segundo lugar, el conocimiento de documentos fundamentales de las Naciones Unidas tales como la Declaración Universal de Derechos Humanos deben ser fomentados y tales documentos deben de ser distribuidos como pasos mínimos para honorar la membresía del nuevo Consejo de Derechos Humanos. En tercer lugar, Cuba debe ratificar el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ambos parte integral de la Carta Internacional de Derechos Humanos. Finalmente, los 134 países que apoyaron la membresía de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos deben instar a las autoridades cubanas a cumplir con sus promesas así como con la Resolución 60/251 de la Asamblea Genéral de las Naciones Unidas que declara que los “miembros al Consejo deberán aplicar las normas más estrictas en la promoción y protección de los derechos humanos”. Para más informacion por favor contactar a: Aaron Rhodes, Director Ejecutivo IHF, Tel. + 43 (0) 676 635 6612, Jan ter Laak, Presidente Fundación Cuba Futuro, Tel. +31(0) 622975179, |




