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FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Alberto Müller
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Posts: 25
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La avaricia salvaje del capitalismo - 2008/10/13 08:40 Al capitalismo salvaje de las hipotecas contaminadas y sus socios de fechorías les pasó lo mismo que al comunismo totalitario del siglo pasado:
El comunismo se derrumbó por la avaricia de autoridad y millones de seres humanos fueron sacrificados en cárceles y paredones de muerte.
El capitalismo salvaje se está derrumbando por la avaricia con el dinero ajeno y por el engaño financiero sin escrúpulos.

Y esa avaricia de una visión errada del capitalismo, causante de la crisis financiera actual, nos ha explotado a todos en el rostro, incluyendo a los avariciosos.

Pero veamos con detalles el desarrollo del proceso. La avaricia comenzó a detectarse en las entidades hipotecarias Fannie Mae y Freddi Mac, con el consiguiente consentimiento de algunos en Wall Street, de empresas bancarias como Lehman Brothers y del gigante asegurador American International Group, todos confabulados en inflar el valor de las hipotecas y en alterar los documentos que justificaban la aprobación de esos préstamos, para terminar cobrando jugosos montos millonarios en las comisiones y en las ventas de paquetes voluminosos de esas mismas hipotecas a otras entidades bancarias nacionales o internacionales.

Estos administradores del mayor desfalco capitalista en la historia de la humanidad emularon, en desprecio hacia la sociedad, con los dictadores totalitarios comunistas del siglo pasado, convirtiéndose en los dictadores absolutos de las finanzas:

• Sus enormes privilegios y prebendas rompieron los límites de la decencia pública y de la justicia social.
• Sus sueldos, planes de incentivos, vacaciones, jet privados y club de campo a costa de la empresa y del contribuyente parecían cifras faraónicas de desprecio humano.
• Sus acciones subían y obviamente ellos eran los que más ganaban, pero incluso si las cotizaciones se derrumbaban o incluso si las firmas quebraban, ellos tenía firmados contratos abusivos para retirarse con despidos e indemnizaciones multimillonarias, conocidas como paracaídas de oro.

Ahora la crisis del sistema financiero en Estados Unidos que se ha extendido al mundo, por carencia de regulaciones precisas, ha puesto el escándalo de la avaricia y de la gestión fraudulenta de algunos a la luz pública, por lo que estos delincuentes de las finanzas ya son investigados por el Buro Federal de Investigaciones (FBI), que ha abierto una investigación en 26 empresas en busca de irregularidades contables.

Conclusión, se infló una burbuja hipotecaria falsa. Y eso, multiplicado en millones y millones de millones, produjo un efecto explosivo, pues estábamos contando con un dinero o un activo inexistente.

Y al no corresponderse el pago a los bancos, pues los propietarios de las hipotecas contaminadas o basuras, terminaron con no poder pagar sus compromisos, entonces explotó la burbuja.

Los accionistas, propietarios o ahorristas de Lehman Brothers, Merrill Lynch, Citigroup, JP Morgan, Fannie Mae y Freddi Mac y otros, quedaron arruinados y los trabajadores de esas empresas fueron despedidos.

Pero veamos lo jugoso del fraude. Todas estas compañías pagaron en sueldos, bonificaciones y regalías a sus máximos ejecutivos más de cuatro mil millones de dólares en los últimos años, paradójicamente en el mismo periodo en que éstos se dedicaron a inflar las cuentas de las hipotecas basuras, empaquetarlas y revenderlas fraudulentamente en el mercado internacional bancario.

Las firmas involucradas siguieron siendo muy generosas con los causantes de la debacle: Stanley O'Neall cuando salió de Merrill Lynch se llevó a casa CIENTO SESENTA MILLONES de dólares. Charles Prince cuando abandonó Citigroup se calcula que le liquidaron CUARENTA MILLONES de dólares. Y así otros, como Richard S. Fuld de Lehman Brothers, que ganaba DIECISIETE MIL dólares por hora.

La comisión de investigación del Congreso también descubrió que Fuld autorizó el pago de VEINTE millones de dólares en bonos a dos directivos de Lehman Brothers, cuatro días antes de que la firma se declarara en bancarrota.

Angelo Mozilo, responsable de la quiebra del banco hipotecario Countrywide, autorizó pagar TRESCIENTOS SESENTA millones de dólares por los viajes de su esposa en el jet privado de la compañía, en los últimos cinco años.

La comisión de investigación de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha puesto al descubierto esta semana todas estas cifras escalofriantes de la avaricia, que no tenemos espacio para ponerlas todas.

El rescate de la crisis financiera ha comenzado con la inyección de dinero limpio. Las regulaciones venideras tendrán que garantizar que el fraude no vuelva a tener cabida en el sistema financiero y que debemos cuidar con celo el dinero de los contribuyentes.

Los extremos de la avaricia, ya sean de autoridad o de dinero deben desaparecer por la primacía de la libertad y de la justicia social.

Al final, como dice el argot popular, los extremos se tocan. Ya el comunismo desapareció del horizonte real, sólo quedan sus residuos seniles. Le toca el turno de desaparecer al capitalismo salvaje con esta crisis financiera.

La Democracia aspira a un capitalismo compasivo, humanitario y pleno de justicia social. Lo mismo que aspira a una visión plural y participativa del socialismo, para los que crean en el socialismo.
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Gerardo E. Martínez-Solanas
Admin
Posts: 315
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Re:La avaricia salvaje del capitalismo - 2008/10/13 13:30 Alberto pone el dedo en la llaga cuando señala que el "capitalismo salvaje" ha provocado el derrumbe económico de la economía global por el engaño financiero sin escrúpulos. Por cierto, un "engaño" en el que muchos "engañados" entraron a propósito y sin mayores escrúpulos. Un engaño que se puede sintetizar en la clásica estafa de la pirámide. En ésta, un grupo de "inversionistas" invitaban a otros inversionistas a participar en la "empresa" prometiéndoles altos dividendos. Algunos llegaban a prometer la duplicación del capital invertido en un año o menos. Así era, en efecto, al menos al principio. Los nuevos inversionistas veían jugosos dividendos vertirse en sus cuentas bancarias. Esas "ganancias" eran extraídas del capital de los nuevos inversionistas que ingresaban al esquema. El éxito de los primeros tentaba a los segundos, a los terceros y a los cuartos ... etc. Hasta que, finalmente, se agotaba el número de incautos. Entonces, la pirámide se iba estrechando inexorablemente y los "inversionistas" originarios de la estafa acababan por desaparecer con el capital "ganado" a costa de la mayoría de esos incautos. Curiosamente, en este tipo de estafas, algunos de los "estafados" (los primeros) salían también con pingües ganancias.

Eso, ni más ni menos ocurrió durante años en el mercado de bienes inmuebles. Las políticas permisiva de los gobiernos (laissez faire) dieron licencia a bancos y otras instituciones hipotecarias y financieras, para dar créditos sin base en el capital ni en los ingresos de los compradores, con la tentadora promesa de que los bienes raíces "siempre suben de precio" y que el "boom económico" permitía enriquecerse a quienes no tenían capital alguno para invertir. Bastaba con endeudarse para comprar barato y vender caro. La deuda se esfumaba con el dinero fácil de la especulación. Es la misma especulación, aunque a otro nivel más alto, que se produjo durante años con los precios del crudo y sus productos derivados (gasolina, plásticos, etc., etc.). En esta especulación entraban los grandes fondos de inversión, los enormes capitales de las cajas de pensiones, los fondos mutualistas (mutual funds), etc., etc., colocando cuantiosas sumas en contratos futuros que anticipaban precios cada vez más exponencialmente mayores. El gobierno aplaudía porque los índices de ese "crecimiento económico" artificial aumentaban notablemente y daban una sensación de bonanza generalizada. Esta "bonanza" permitió a la Administración del Presidente Bush una desbocada espiral ascendente de gastos presupuestarios, dando la apariencia de que el derroche no afectaba los fundamentos económicos sino que estimulaban el "crecimiento".

Pero la responsabilidad de estos resultados es más la consecuencia de políticas populistas anteriores que permitieron despropósitos más recientes. En "¿Neoliberalismo, capitalismo salvaje o laissez faire?" analizo estos antecedentes.
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