Gerardo E. Martínez-Solanas
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REPRESIÓN vs COMPASIÓN: la Tragedia de Cuba - 2008/09/20 19:13
: Cuba ha sufrido el mayor desastre natural de su historia. Haití también. Los huracanes Gustav y Ike barrieron consecutivamente esos dos atribulados países.
Haití es un país sumamente pobre. Un 56% de los haitianos viven en la extrema pobreza. El promedio de ingreso bruto per cápita es de apenas US$500 y el salario típico es de apenas US$8 diarios, insuficiente para sostener a una familia donde la esposa suele no contar con un trabajo remunerado.
Cuba es un país sumamente empobrecido por la falta absoluta de iniciativa privada y libre empresa. Es también el único caso en el mundo de un país que no ofrece informes estadísticos coherentes sobre su actividad económica y no permite la comprobación de las pocas cifras oficiales disponibles por entidades independientes. Es comprobable, sin embargo, que el sueldo típico de los cubanos es de alrededor de 450 pesos mensuales, lo que representa al valor de cambio menos de US$20 al mes. Un cubano gana en un mes lo que un haitiano gana en tres días.
Estos desastres naturales complican y agravan la pobreza permanente y desesperada que aqueja a estos dos países. Por lo tanto, la ayuda humanitaria, generosa e incondicional, es indispensable para evitar una tragedia aún mayor, causada por la hambruna y las epidemias que son su secuela.
Haití ha abierto sus puertas al mundo para recibir ese apoyo fraternal que permita a sus habitantes sobrevivir al desastre y renovar sus esperanzas de progreso en un país que lucha a duras penas por encaminarse por la senda democrática. La respuesta ha sido inmediata y generosa. El gobierno, con el apoyo de organizaciones no gubernamentales (ONGs) y expertos de otros países, se apresuran a socorrer a los damnificados.
El gobierno cubano, extrañamente, ha condicionado esa ayuda con exigencias políticas. Pocas ONGs pueden brindar ayuda humanitaria en Cuba porque el régimen no las autoriza por motivos políticos. Los escasos testimonios de los propios damnificados que logran abrirse paso a los medios de comunicación del exterior, denuncian una situación de negligencia y lastimosa ineficacia. No existe un plan estructurado de recuperación ni de asistencia a los damnificados.
No obstante, el mundo ha respondido con generosidad. Unos veinte países y organismos internacionales habían enviado o anunciado ayuda humanitaria a Cuba hasta el sábado 20, entre materiales de emergencia y donaciones para los damnificados de los huracanes “Ike” y “Gustav”. Entre ellos, Rusia, España, Venezuela, Brasil, México, Timor Oriental, Bélgica, Ecuador, Holanda, la República Dominicana y Colombia, junto con la Cruz Roja Internacional, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU y otros organismos. Asimismo, procedente de Estados Unidos, a través de centros religiosos, están llegando toneladas de alimentos y agua embotellada.
Rusia ha enviado cuatro aviones con donativos, que incluyen unas 100 toneladas de material de construcción y otros insumos. España informa que ha acordado con las autoridades cubanas una ayuda de 792.000 euros, que ya ha sido “en parte enviada”: la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ha fletado dos vuelos con material de emergencia, el 5 y el 16 de septiembre, con cargas valoradas en conjunto en 274.000 euros. El último avión español llevó también un cargamento del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que ya ha donado más de 50 toneladas de víveres. Este último esfuerzo incluye el apoyo logístico del Ecuador para trasladar nueve toneladas de atún enlatado a Cuba.
Por su parte, el Gobierno y organismos asistenciales de Colombia mandaron el lunes un avión de la Fuerza Aérea con 10 toneladas de material para la reconstrucción de viviendas. Honduras ha contribuido también con medicinas, alimentos y materiales de construcción, y Brasil envió 15 toneladas de alimentos y dos helicópteros de rescate. Además, se dispone a enviar un barco de la Marina con 100 toneladas de arroz. Otros donativos procedentes de la Cruz Roja y también de México, Venezuela, Honduras, la República Dominicana y otros países están llegando también.
Sin embargo, los damnificados se quejan de que la ayuda no les está llegando. Para colmo, el gobierno se dedica a reprimir a los ciudadanos que se atreven a denunciar el mal manejo de este socorro. En Baracoa, una ciudad totalmente asolada, fue arrestado Rolando Rodríguez Lobaina el lunes 16 y en la ciudad de Santiago de Cuba el joven Yorledis Duvallón-Guibert Ortiz, dos días después. En Guantánamo, otra ciudad arrasada, la Seguridad del Estado arrestó y maltrató a cuatro opositores pacíficos por manifestarse públicamente, acusados de los delitos de "resistencia" y "desobediencia". Otro grupo de ciudadanos fueron detenidos por protestar: Rosaida Ramírez, Niovis García Fournier, Pastor García Fournier y Pedro Poveda. Su mayor crimen ha sido “denunciar” con sus testimonios que la ayuda recibida del exterior se está vendiendo en las “diplotiendas” y establecimientos oficiales a cambio de divisas. Y esto es apenas lo que se llega a saber por canales irregulares.
Por añadidura, el régimen cubano se atribuye el derecho a rechazar la ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos y de la Unión Europea. Estados Unidos ofreció una ayuda inicial muy superior a la de otros países, de US$5 millones, que podría haber aumentado de acuerdo a los informes que presentaran expertos que fueran autorizados para evaluar los daños sobre el terreno. Autorizó también ventas agrícolas por valor de US$250 millones a crédito. En vista de que Cuba está en mora permanente en el pago de sus créditos, esta autorización equivale a un virtual donativo. Sólo que el gobierno cubano no tendría que “agradecer” las “ventas” que le hagan como correspondería hacerlo con la ayuda humanitaria.
El régimen cubano ha rechazado también la ayuda ofrecida por la Unión Europea, con excepción de las ofertas procedentes de España, Bélgica y Holanda. Esta es una actitud arrogante y cruel que no se compadece de la necesidad imperiosa de los damnificados. Esta actitud de indiferencia ante la tragedia real que vive su pueblo se refleja en los titulares del Granma el sábado 20: “Exigen levantamiento definitivo del bloqueo”; “Aumenta el número de los que desean tierras ociosas para hacerlas producir”; “Revitalizan sistema de transporte”; y una serie de otros cintillos que nada tienen que ver con la realidad cubana del momento. Quien lea ese periódico puede pensar que en Cuba no ha pasado nada y que la vida continúa su curso normal.
Que la preocupación de la tragedia de ese pueblo venga más de afuera que de adentro es muy lamentable, por decir lo menos. Así resulta todavía más edificante la generosidad de quienes brindan ayuda sin esperar siquiera el agradecimiento. DemocraciaParticipativa.net apenas ha contribuido con su gota de agua en ese mar de necesidades. Hemos enviado alimentos y agua embotellada por intermedio de las Hermanitas de la Caridad y algunas medicinas por el servicio postal de los Estados Unidos. Es poca cosa, pero para los beneficiados es la medida de la supervivencia. Así se ha dirigido a Cuba mucha más ayuda espontánea, incluso en el orden personal a familiares y amigos.
No hay egoísmo ni cálculos políticos en esto. Pero los damnificados necesitan mucho más. Toca al gobierno cubano “abrirse al mundo” como exhortó Juan Pablo II a las autoridades cubanas durante su emblemática visita en 1998. Ojalá lo hicieran. El pueblo que sufre lo necesita imperiosamente.
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