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FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Marcos Villasmil
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EL RUEDO ELECTORAL NORTEAMERICANO - 2007/08/13 17:19 EL RUEDO ELECTORAL NORTEAMERICANO


Si las encuestas no mienten, y un 40% de los votantes norteamericanos se declaran independientes, ¿tiene sentido la salida al ruedo electoral norteamericano de una nueva candidatura fuera de los dos partidos tradicionales, Republicanos y Demócratas? Alguna gente cercana al actual alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, piensa que sí.

No es la primera vez que outsiders de este tipo se lanzan a la aventura electoral; recordemos por ejemplo a Ross Perot, o a John Anderson. Quizá el problema con estw tipo de candidaturas es que parten de una ilusión utópica: que una suerte de “inocencia política”, una peculiar manera de ser “anti-sistema” es lo que se necesita para derrotar al pragmatismo, los intereses creados, el favoritismo partidista, y demás lastres que se le endosan a la política tradicional. Pero, ¿es que acaso la antipolítica químicamente pura existe realmente?

Los latinoamericanos hemos descubierto muy a nuestro pesar que ese cuento de caminos es, eso precisamente, un cuento de caminos, y que en la realidad no existen esos salvadores de la patria, esos seres impolutos, incapaces de corromperse, o de no favorecer y crear nuevas cortes de beneficiados y favorecidos por su subjetiva munificencia.

Pero lo que aducen los seguidores de Bloomberg es que si bien no pertenece al entorno institucional de la política, que no ha seguido el “cursus honorum” de todo aspirante al poder en su país, sí tiene experiencia de gobierno demostrable, al haber ganado dos veces la alcaldía de Nueva York, de gozar todavía de altas cotas de popularidad, y de haber hecho todo esto teniendo en contra la mayoría demócrata en la ciudad. No es poca cosa, es cierto.

Soy de los que piensan que no hay candidatos buenos o malos per se, sino que sus chances se deben medir siempre en la necesaria e inevitable comparación con sus posibles rivales (¿alguien puede haber tenido en ese sentido más suerte que el actual presidente? No todos los días se encuentra uno con dos pesos mosca –al menos como candidatos; no sabremos cómo lo habrían hecho como presidentes- como Gore y Kerry). Así, vemos que una razón que podría impulsar la candidatura de Bloomberg es el actual revoltijo dentro del campo republicano: un presidente impopular; un partido que acaba de perder la tan trabajosamente lograda mayoría parlamentaria; unos candidatos que no terminan de arrancar y unos rivales demócratas que les están dando una pela en materia de fundraising. Creo que tienen razón los que afirman que, salvo que suceda algo inesperado de aquí a noviembre de 2008, la próxima elección está para que los demócratas la ganen o pierdan por su propio esfuerzo.

Un problema para los republicanos es que la caída en barrena de John McCain, y la aparición de otro precandidato, el ex-senador y actor de TV Fred ("Law and Order") Thompson, ha obligado a todo el mundo a revisar sus estrategias; al presente existen dos candidatos “conservadores” –el mencionado Thompson y Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts- y dos candidatos “moderados” –Rudy Giuliani y el otrora favorito John McCain. Los conservadores temen que este choque de trenes entre Romney y Thompson divida su voto, pero los moderados saben que lo mismo puede ocurrir entre Giuliani y McCain.

No obstante, una ventaja nada despreciable para los republicanos es que ni Bush ni Cheney son candidatos. Es la primera vez, por cierto, desde 1952, que ni el presidente ni el vicepresidente en funciones se presentan. (En aquella ocasión compitieron Dwight Eisenhower, republicano, contra Adlai Stevenson, demócrata. Los salientes eran el presidente Truman y su vicepresidente, Alben Barkley.)

Si bien Hillary Clinton lidera el puesto de partida demócrata, una reciente encuesta del New York Times y CBS muestra un punto débil: cuarenta por ciento de los votantes la rechazan (más que cualquier otro precandidato a presidente). Política y culturalmente es sin duda alguna la que más polariza. Entre quienes la rechazan, la razón que más se aduce es “falta de confianza.” Pero también hay que destacar que según otra encuesta, esta vez del Washington Post y ABC, por un margen grande la gente confía mucho más en los demócratas que en el actual presidente para encontrar una solución definitiva al conflicto iraquí. No solo eso: los republicanos cargan con el sambenito de un Bush con un índice de aprobación sumamente bajo –treinta y tres por ciento- lo que significa que dos tercios de las personas con derecho a voto le dan nota negativa.

Otras estadísticas, datos históricos y novedades sirven para animar la discusión: los últimos siete presidentes proceden del Sur o del Medio Oeste -se vende casi como artículo de fe el que alguien del Noreste (por supuesto, esto incluye a Nueva York) no tiene algún chance hoy. Ayuda mucho a este argumento el que los candidatos de esa zona geográfica desde hace algunas décadas han sido bien mediocres (Dukakis por ejemplo, y Kerry debe mencionarse de nuevo). Por otro lado –ojo con ello, Hillary Clinton y Barak Obama, ambos congresistas- el último presidente que provenía de las filas parlamentarias fue el muy recordado John Kennedy, electo en… ¡1960!

Un hecho que acaba de suceder en California a lo mejor le da un vuelco dramático a la elección de 2008, la cual podría decidirse en alguna medida no el 4 de noviembre de 2008, sino el 3 de junio. ¿Por qué? porque unos abogados ligados al partido republicano californiano introdujeron una iniciativa (la “iniciativa No. 07-0032") a someterse a referéndum en la fecha de junio mencionada, que de aprobarse, significaría que en noviembre, los 55 votos electorales no se le otorgarían completos al ganador del estado (probablemente los demócratas) sino “uno-a-uno” al ganador de cada distrito electoral. Debe recordarse que en 2004 Bush perdió el estado, pero ganó 22 distritos. De aprobarse esta iniciativa, en noviembre 2008 los demócratas en vez de contar con los 55 votos electorales completos, podrían estar perdiendo alrededor de 20 votos electorales. (Algo así como un Iowa adicional para los republicanos.)

Debe aclararse que el método según el cual “el ganador se lleva todo” a nivel de colegio electoral no funciona en todas partes –Maine y Nebraska no lo tienen, pero siendo tan pequeños (sólo 5 distritos entre los dos) y tan homogéneos, nunca se han dividido los votos electorales. A quienes les gusta este tipo de proporcionalidad, el sistema de elección por colegios electorales les puede sonar equivocado. Bueno, la guerra casi siempre también lo es, pero nadie en su sano juicio estaría de acuerdo con un desarme total unilateral. La realidad es que lo que sucedería es que el ganador seguiría llevándose todo, solo que lo haría a nivel distrital y no estatal. Imaginemos por un momento que se aprobara para todos los estados: ello significaría que en lugar de diez estados a pelearse, y cuarenta como meros observadores, se tendrían 35 distritos a pelearse, y cuatrocientos ya prácticamente decididos de antemano.

La iniciativa californiana amenaza con propagarse como la peste. Ya la mayoría demócrata en la legislatura de Carolina del Norte -que ha sido un estado republicano a nivel de elección presidencial desde 1976- ha aprobado una regla similar. (Aquí, en todo caso, la deriva de votos, esta vez a los demócratas, sería menor, 4 ó 5 solamente.)

Pero volviendo a poner los pies sobre la tierra de lo que tenemos al día de hoy, ¿No sería interesante tener unas elecciones de 2008 en las que corrieran una senadora por Nueva York (Hillary Clinton), un ex-alcalde de la ciudad (Rudy Giuliani) y el actual alcalde (Bloomberg)? A fin de cuentas, Nueva York no es sólo –como nos recuerda Frank Sinatra en el himno oficioso de la ciudad- “la ciudad que nunca duerme”, sino además, como se sabe, posee una importancia y un peso específico tan grandes a nivel financiero y cultural, que da la impresión de que cualquier cosa, “si no pasa en Nueva York, no pasa”. La analogía deportiva más cercana a semejante trío de candidaturas sería el playoff de la Liga Nacional en 1951, entre los Dodgers de Brooklyn y los Gigantes de Nueva York, (decidida a favor de estos últimos gracias a un jonrón de Bobby Thomson) luchando ambos por el privilegio de quién iba a ser el honorable perdedor de la Serie Mundial siguiente contra los imbatibles Yankees de Mickey Mantle, Whitey Ford, Yogi Berra, etc.

Es claro que Nueva York no juega un papel en la política norteamericana similar al que representa como centro y eje de la vida no sólo nacional sino incluso mundial. Pero no debe olvidarse, sin embargo, que ese viraje hacia el Suroeste a nivel de presidentes se ha debido tanto a cambios demográficos como a la pérdida del Sur por parte del partido Demócrata ya hace muchas lunas. Sin embargo, por otra parte, es cuestión de preguntarse si no es hora ya de que esa especie de lejanía neoyorquina de la política nacional se acabe.

En todo caso, un año en política es mucho tiempo, y muchas cosas pueden suceder; como se dice en inglés USA: “stuff happens”. Casi terminando de escribir estas líneas, leo en la prensa que un asesor de Bush propone el retorno del servicio militar obligatorio. Y es que puestos a meter la pata, hay gente siempre dispuesta a hacerlo. No debe olvidarse que Bush tiene su presidencia –y su supuesto “legado”- en ruinas; a lo mejor lo que piensa es que no tiene nada que perder. Si tan sólo eso fuera una verdad válida para todos…
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EL RUEDO ELECTORAL NORTEAMERICANO
Marcos Villasmil 2007/08/13 17:19
 
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