Home arrow Foro / Forum
Nov 20, 2008 at 10:01 AM
 
 
Main Menu
Home
Primera Plana / Headlines
Documentos / Documents
Referendos / Plebiscites
Libros / Books
Enlaces / Links
Derechos Humanos / H. Rights
FORO / Participative Forum
Top Forum
Gerardo E. Martínez-Solanas (315 posts)
Yaxys Dallan (180 posts)
Elena Blanco (85 posts)
Marcos Villasmil (78 posts)
Vicente R. Gutiérrez Santos (68 posts)
Miguel Saludes (61 posts)
Jorge A. Sanguinetty (61 posts)
Ernesto Ortiz Hdez. (48 posts)
OSWALDO JOSÉ PAYÁ SARDIÑAS (41 posts)
daniel bouzas (37 posts)
Login Form
Username

Password

Remember me
Password Reminder
No account yet? Create one
:: DONACIONES ::

You may help this effort for democracy with your valued donation to offset the cost of maintaining this site and to assist us in our efforts in favor of democracy and human rights.
Click on the button above to use PayPal. Or you may send a check to Participatory Democracy Cultural Initiative, Inc. Send a note to DemocraciaParticipativa.net with your commitment.

INSTRUCCIONES

Official PayPal Seal

Visitantes online
We have 107 guests online
Privacy Policy
You must register for posting. It's free! Find the Login Form in the left column.
Debe registrarse para publicar en el "Login Form" de la izquierda. ¡Es gratis!

FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Gerardo E. Martínez-Solanas
Admin
Posts: 315
graph
 
Un Ejemplo de Democracia Aplicada - 2006/10/26 15:52 El sistema electoral de Estados Unidos hace énfasis en facilitar a los ciudadanos el ejercicio del voto. Con el lema de que “Nadie se vaya a casa sin votar” se toman minuciosas medidas en los centros de votación que facilitan al votante su participación. Se toman también otra serie de medidas para garantizar la limpieza y transparencia del proceso. Examinemos éstas primero.

Cada partido político puede nombrar observadores que tienen derecho a estar presentes en el recinto electoral tomando nota de irregularidades u otros manejos turbios. Siempre que no interfieran en la votación, pueden examinar los libros, observar los diversos medios de certificación del votante que se usan según cada caso y supervisar todo el proceso que tiene lugar en el recinto de votación desde su apertura hasta el cierre. Están autorizados también a desafiar la identidad de un votante fraudulento y a denunciar ante la Junta electoral o ante los tribunales cualquier hecho dudoso. Además, todo ciudadano tiene derecho a permanecer en el recinto electoral después que finalicen los comicios para observar el cierre y sellado de las urnas o las máquinas de votación que van a trasladarse a la Junta electoral del distrito. Todo este material ha llegado sellado al centro y parte sellado a la Junta.

El sistema de votación de EEUU es tan abierto y democrático que cada Estado o cada Condado (o municipio) decide si prefiere boletas impresas de conteo manual o las que están adaptadas a sistemas ópticos o computadoras sensibles al tacto u otros tipos de máquinas de votación. Donde usan boletas electorales, reciben suficientes según el número de votantes inscritos en ese centro y la misma cantidad –depositadas o no– debe regresar a la Junta para el conteo. Con las máquinas de votación o computadoras al tacto, cada “terminal” cuenta los votos y los transmite al final del día al “servidor” que se instala en cada centro y se imprimen los resultados para pegarlos a la puerta de salida del centro a la vista de todos. Cada centro cuenta con un técnico electoral que saca entonces los discos de datos para enviarlos sellados a la Junta. Cuando las máquinas emiten un recibo, su conteo final debe coincidir con el número de votos tanto en los resultados impresos como en los discos. Si no coincidieran, se procede a una investigación para descubrir las causas de la anomalía y corregirlas.

La filiación política no es un factor para trabajadores electorales y funcionarios de la Junta. Los trabajadores son voluntarios que reciben un modesto pago nominal por sus días de servicio y por las horas de adiestramiento que toman antes de cada elección. Los funcionarios son seleccionados en forma contractual de conformidad a sus méritos. Algunos funcionarios electorales ocupan cargos electivos, pero sus candidaturas –como las de los jueces y algunos otros funcionarios locales– no dependen del respaldo ni el patrocinio de partidos políticos.

En el adiestramiento de los funcionarios electorales se hace hincapié en que los votantes deben recibir un tratamiento digno de personalidades importantes. El votante siempre tiene la razón, porque aunque no la tuviera cuenta con la seguridad de que se aceptará su voto con todas las prerrogativas y facilidades y que tendrá siempre un trato amable. Basta una simple identificación con foto, de cualquier tipo, para que pueda ejercer su derecho. También puede votar por correo o cuenta con numerosos centros abiertos durante un par de semanas para que voten anticipadamente con toda comodidad. Puede cambiar su afiliación partidista con sólo solicitarlo por escrito y actualizar sus nombres y direcciones mediante trámites muy simples. Cualquier impedimento físico o de otra índole está previsto con máquinas adecuadas y hasta la posibilidad de que le acerquen una a su medio de transporte para que ejerza su derecho. A nadie se le cuestiona por esto ni los funcionarios encargados se sienten molestos por atenderlo.

Pocos lugares del mundo hacen gala de tanta armonía como los centros de votación de EEUU. Los métodos de comprobación son múltiples y seguros. Son tal garantía para quienes puedan sentir dudas acerca de los resultados, que las ocasionales denuncias por “irregularidades” rara vez son calificadas de “fraude” por los propios denunciantes. Además, el fraude está severamente castigado.

Claro está que este sistema no es perfecto. Depende de la participación y la vigilancia. Depende también de las libertades de expresión y asociación que ponen mecanismos electorales y judiciales a disposición de los agraviados. Sólo tienen que utilizarlos.

El voto en EEUU es un derecho democrático y no una obligación estatal. Los bajos porcentajes de votantes pueden atribuirse en muchos casos a que los electores están conformes y no estiman necesario su esfuerzo de acudir a las urnas. Otros pueden ser motivados por la negligencia, el fastidio o el desencanto. Pero incluso la decisión de no votar es un derecho democrático.
  | | The administrator has disabled public write access.

        Topics Author Date
   
Un Ejemplo de Democracia Aplicada
Gerardo E. Martínez-Solanas 2006/10/26 15:52
 
Top! Top!