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El significado de los festejos en Miami - 2006/08/12 05:42Una vez difundida la noticia de que Fidel Castro había sido operado de urgencias y que traspasaba el poder a su hermano Raúl, muchos cubanos de la Florida se lanzaron a las calles a manifestar su alegría ante tal acontecimiento. “El hombre ‘invencible’ que tanto daño ha hecho a Cuba está enfermo, no es eterno, ya viene llegando la libertad”, expresaban muchos. A la par, otros, entre ellos políticos, periodistas y participantes de foros de internet –cubanos y extranjeros, y que seguramente nunca se han visto expuestos a que se los coman los tiburones-, desaprobaron los festejos y arremetieron contra nuestro exilio con fuertes críticas. Todavía no comprendo esas actitudes ante las manifestaciones de nuestra comunidad; si es por hipocresía, por querer dar una imagen de personas equilibradas, de buenos cristianos, por amor desenfrenado hacia el dictador o por intentar una vez más satanizar a nuestros compatriotas que viven en Florida con el objetivo de sacar un provecho en el futuro. Creo que hay de todo un poco. Por suerte los nuestros no pierden el sueño con lo que digan o dejen de decir los personajes que pretenden establecerle camaleónicamente el límite existente entre lo prudente o lo cristiano y lo que no lo es, cuando nunca o pocas veces se preocuparon por marcar, en relación con la situación de la isla, el límite entre los justo y lo injusto, lo humano y lo inhumano, la represión y la libertad. Es como si para el régimen dictatorial no existieran esos límites o inclusive los mismos raseros.
Desde hace varias semanas el diario español El MUNDO viene publicando los resultados de una encuesta sobre el régimen del dictador Franco. El domingo seis de agosto presentó las respuestas de los encuestados, a los que se les había preguntado: ¿qué sintió usted en el momento de la muerte de Franco? Los resultados fueron muy interesantes y evidenciaron una profunda división en la sociedad española a la hora de interpretar o posicionarse ante un hecho tan trascendental como fue la muerte del dictador. En ese sentido me llamó la atención que los electores del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y los de Izquierda Unida (IU) dicen hoy, en porcentaje relevante de 42,4% y de 52,0% respectivamente, que se alegraron de la muerte de Franco. Es significativo también que los deseos de una transición hacia la democracia, mediante reforma o por ruptura, eran entonces preponderantes. Además, el 53,5% del total de los encuestados expresaron que sintieron esperanza ante la desaparición del dictador.
¿Qué puede significar, pues, la enfermedad o muerte de un dictador? Fidel Castro es un hombre que ha tiranizado a nuestro pueblo desde el año 1959. Ha divido familias; por ello muchos cubanos –un 20%- hoy están fuera de Cuba. No ha dudado en enviar a personas a las cárceles solo por pensar distinto. No ha respetado los derechos fundamentales que tiene toda persona humana. Ha metido irresponsablemente a los cubanos en innumerables conflictos internacionales como los de África, en los que murieron miles, o como la crisis de los misiles, donde nos puso en peligro extremo. Cada cubano de dentro y de fuera sabe lo que puede significar que algo le aleje del poder al que ha vivido aferrado siempre. Pero eso no solo lo sabemos nosotros, también lo saben todo los que han vivido bajo el poder de gobernantes dictatoriales o totalitarios. Lo deberían saber los españoles, y más los de izquierda; por ello muchos se alegraron, como dice la encuesta, y sintieron esperanza cuando Franco murió. Sin embargo, me causa estupor el cinismo de algunos que han vivido en situaciones similares al no desearnos la libertad.
En ningún caso lo sucedido en las calles de Miami puede interpretarse como un deseo sádico ante la vida, la muerte o la enfermedad de una persona. Es más bien un deseo de libertad, una forma de expresar que a todo lo malo le llega su fin por el camino que sea. Estoy seguro que muchos cubanos deseamos que los cambios, ya sean ahora y dentro de diez o más años, lleguen por actos volitivos y no por vías naturales, pero ante el inmovilismo existente no nos ponemos bravos si la naturaleza nos ayuda.
Es verdad que la realidad que puede venir no sea como para festejar solamente, ahí sí tiene razón el que señala que hace falta tener los pies bien puestos sobre la tierra y no dejarse llevar por las pasiones, pero tampoco veo nada malo en celebrar por lo que uno a simple vista puede interpretar como el inicio de un camino que potencialmente puede llevarnos a construir la felicidad de nuestra patria. Los cubanos, tan agobiados por la situación que viven o tan preocupados por sus familias, necesitábamos esto -aunque mañana nos demos cuenta que solo sirvió para provocarnos un brote de adrenalina.
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Dr. Armando Cires
Visitor
Preparados para el funeral - 2006/08/13 15:47Preparados para el funeral Juan Carlos Linares Balmaseda
13 de agosto de 2006
La Habana – www.PayoLibre.com – Cuba padece una larga y penosa enfermedad. Ha sido sometida por casi medio siglo a la furia omnímoda de un gobernante. Ya transformado en un amasijo octogenario de huesos y pellejos. Con una salud enclenque. Que lo constriñe prestar el trono al heredero sucesor: su hermano, y quien no asoma cabeza. En fin, un presente institucional patético matizado con perogrulladas dignas de un espectáculo estrambótico.
Isla adentro, los criterios más radicales siguen sin dar tregua al deseo de que “Fidel Castro” esté bien tieso en una incógnita morgue. O tan siquiera en un estado de incapacidad total. Anhelan que al menos se le haya dislocado ese órgano móvil, flexible y musculoso situado en la cavidad bucal denominado lengua.
Son los cubanos que justifican el rencor con las figuraciones de seres queridos desangrándose tras las palabras marciales: ¡PREPAREN!... ¡APUNTEN!... ¡FUEGO! En las inquinas embarrancadas por epítetos de: ¡Escoria!.. ¡Gusano!.. ¡Anti-social!... ¡Contrarrevolucionario!...; O en la frase adjunta: ¡Te pudrirás en la cárcel porque nos da la gana, y no me importa tu familia! En las delaciones. Los Actos de Repudios ¡¿Y qué de los devorados por el mar?!
Otros compatriotas menos sufridos también susurran en codelincuencia con la endémica desinformación nacional. Incitan a desconfiar de cualquier realidad. Manifiestan a boca tapada que todo es un truco sugestivo, montado a propósito para como siempre hacer creer que el Comandante tiene más vidas que un gato. Ni faltan los que llegan a opinar que al “invicto líder” le están recomponiendo el casco y la mala idea.
El bando oficialista tampoco carece de un buen convite especulativo. Aquí se entremezclan ignorancia y adoctrinamiento. Invocan por un inmortal Frankestein en Jefe. Divagan. Fantasean conque el “indiscutible” mute hacia la juventud. Machacan en que su existencia terrenal va adentrándose en la acné juvenil. Que quince años después le brotará la dentición. Para el 2020 estará gorjeando la pieza oratoria cumbre durante una semana completa. Y así, sin soltar el asa de este fatídico archipiélago, enchufará una nueva centuria revolucionaria.
Pamplinas. Las “mesiánicas victorias” de Fidel Castro podrían habérselas apuntado a cualquier conspirador de la convulsa generación de los años 30, 40 o 50 del pasado siglo. Mella, Chibás, José Antonio Echevarria, el apodado Curita, Frank País. Era solo cuestión de engañar un pueblo, aplastar “enemigos” sin piedad alguna y, primordialmente, pasarse al bando soviético. Una excelente táctica hasta para el derrotado Fulgencio Batista.
A propósito de esta última quincena; de profundos desafíos para politólogos, sociólogos, psicólogos y místicos del día 13 enfrascados en el desenlace castrista; un antiguo proverbio sentencia qué “venimos al mundo por casualidad, pero debemos dejarlo por necesidad”.
Inexorablemente desde enero de 1959 Fidel ensambló el mando con su muerte. Pues, si la mayoritaria felicidad depende de esa lógica, que en paz descanse su mandato. Se trata de que no ordene jamás. Que cese la represión. Que se liberen todos los presos políticos. Que se institucionalice la declaración universal de los derechos humanos…
¿Qué respondería usted ciudadano norteamericano, suramericano, europeo o de cualquier sistema democrático si el actual mandatario de su país proclamase un gobierno eterno?, ¿A caso los cubanos somos diferentes del resto de los terrícolas?, ¿Por qué algunos quieren tomar esta nación como experimento del Comunismo, de la Izquierda internacional, del Anti-liberalismo y de cuanta superchería ideológica ondea por ahí? ¿A cual soberanía y autodeterminación hacen referencia, a la determinación del soberano o a los deseos individuales de los nacionales cubanos?
Fidel ha tenido una estrategia única: proteger sus intereses, aunque sea en contra de la filantropía. Encarna ese liderazgo mundial. Claro, a lógica suya si la bomba de hidrógeno hubiese viajado en sentido inverso, es decir, desde imperio japonés hacia la democracia estadounidense, no hubiese sido un holocausto sino un acto patriótico.
Un nuevo ejemplo de ese tipo de cruzadas quedó “intemporalmente” inconcluso. Tras la recién concluida Cumbre del MERCOSUR, efectuada en Argentina, Fidel arremetió contra el alcohol metílico como nueva fuente de energía. Según él esto aumentará el hambre de la humanidad. Parece temer ya que la industria mundial se transforme, e intuye una peligrosa baja en sus ganancias, frutos del negocio con el petróleo venezolano. Ahora poco le importa el medio ambiente, ni el campesinado pobre que se beneficiará cosechando granos para la elaboración de un combustible sano, a contrapelo del ilícito cultivo de droga.
Antes de morir el dictador Mao Tse Tung fue vituperado por Fidel Castro, en medio de una insultante perorata pública llegó a sentenciar que a los gobernantes debían ser jubilados cuando estuvieran viejos. Útil consejo a seguir para quien tiene un achaque incurable: 47 años en el poder.
En la barriada Sevillano hay un anciano jovial. Tiene 80 julios cumplidos. El único misterio de su excelente longevidad lo atribuye al haber sido un hombre sincero. Asegura no distinguir la diferencia entre la consigna ¡Viva la Revolución! y una exclamación de un contemporáneo de la tercera edad alertando que ¡Llegó el Ron! Guasea con los incautos que le preguntan ¿cuánto tiempo le quedará a este gobierno?. Carlos Mira a un lado y al otro garantizando discreción y balbucea para desconcertar a los que creen entender.
-- ¡Cincuenta años más! --, espeta invariablemente cada oyente. Entonces el anciano vuelve a observar a ambos lados y le aclara: “Yo dije Sin Cuentas”.
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Miguel Sanfiel
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Poema a Fidel Castro - 2006/08/20 15:02Poema a Fidel Castro Por Miguel Sanfiel
En tu lecho de enfermo, Fidel Castro ¿No te has puesto a pensar, que lo grande y eterno de este mundo es simplemente “amar”?
¿No has pensado en el hijo que arrancaste de los brazos amante de la madre? ¿Ni has pensado, Fidel, en la esperanza que a millones robaste?
¿No has pensado quizás que en el futuro algún tirano como tú de infame a tus hijos y nietos con la misma moneda compre y pague?
¡Ay de ti Fidel Castro! que buscando el poder y la fama te embarcaste en un bote embarrado con la sangre de miles de cadáveres
¡Ay de ti Fidel Castro! que irredento tu juventud y madurez pasaste y hoy estás a las puertas del infierno ¡de donde no hay rescate!
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