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La pena de muerte en el futuro de Cuba - 2008/09/30 21:21La pena de muerte en el futuro de Cuba
La pena capital o de muerte sigue vigente en el código penal cubano. En la actualidad el régimen la aplica de manera excepcional pero todos sabemos que esta aplicación excepcional y selectiva se debe a conveniencias tácticas y no a un cuestionamiento sobre la naturaleza moral de dicha pena. El cubano de a pie sabe que el “viejo tiene guardados un revólver y un cuchillo”, como diría el cantautor Pedro Luis Ferrer.
En el mundo libre la pena de muerte tiende a desaparecer de las legislaciones o a estar supeditada a moratorias que imposiblitan de hecho la aplicación de la misma. La Doctrina Católica la acepta como algo excepcional, como un recurso extremo que se aplica cuando la vida del reo constituye un peligro real para la comunidad. Las prisiones de estos tiempos hacen casi imposible la fuga de los reos y por ende la necesidad imperiosa de su eliminación física en aras del bien común.
Es un hecho notorio que en los últimos tiempos, gracias a las pruebas de A.D.N., han sido liberados muchos convictos, víctimas de errores judiciales. La realidad es que ningún sistema judicial puede garantizar la ausencia de errores que puedan llevar al patíbulo a una persona inocente. El pensamiento católico actual tampoco considera que en el caso de un asesinato la pena sirve como retribución al delito cometido, no se repara la pérdida de un ser querido con la ejecución del asesino; por otra parte ¿cuántas veces podemos ejecutar al que ha matado a muchos? Tenemos una sola vida y una sola muerte.
También es discutible la ejemplaridad de la pena de muerte, el índice de criminalidad no es menor en los países que la aplican y las ejecuciones de los jerarcas nazis en Nuremberg no han disuadido del genocidio, por sólo citar casos recientes, a personajes como Slovodan Milosevic o Sadam Hussein.
En España comprobé que tampoco es necesaria la eliminación física de los enemigos violentos del Estado de Derecho para garantizar la paz social; el gobierno de José María Aznar redujo a los terroristas de ETA aplicando sistemáticamente la legislación vigente y buscando pactos sociales y políticos en contra de los terroristas.
Comparto la convicción de que el futuro de Cuba tiene una imperiosa necesidad de justicia y quizás es la hora de preguntarnos si es deseable que en ese futuro continúe vigente la aplicación de la pena de muerte; si la justicia que deseamos pasa por derramar la sangre de otros cubanos.
Nada indica que sea éste el sentir de los opositores cubanos, que se han caracterizado por su lucha pacífica, ni por el pueblo llano que expresa sus deseos de paz ante unos cambios que se anhelan, y a la vez se temen, mientras respira aliviado porque las peroratas del comandante ya no interrumpen la telenovela.
Proclamar la necesidad de la pena de muerte en el futuro de Cuba, que cualquier día puede ser presente, contribuye a que los hijos y nietos, padres y hermanos de aquellos que pueden ser juzgados estén menos dispuestos a aceptar una justicia que incluya la pena capital. La posibilidad de una condena a muerte, más allá de cualquier consideración o manipulación ideológica, siempre es una buena razón y pretexto para el atrincheramiento.
Por otra parte, no creo que la pena de muerte sirva de retribución al daño cometido en nuestra patria y mucho menos, que contribuya a garantizar una paz social que se puede garantizar con la restitución del Estado de Derecho y el compromiso ciudadano con una legislación adecuada y con los pactos sociales que emanan de la democracia.
La vida es algo sagrado y esa sacralidad debe ser un valor imprescindible en la República que deseamos. El respeto a la vida como valor supremo es un principio moral que puede ser asumido por creyentes y no creyentes, puede ser nuestro primer gran acuerdo como pueblo en el exilio, puede ser un signo que estimule a esa transición que de un modo u otro ya ha comenzado.
Creo que la oposición en Cuba agradecería un acuerdo de esta naturaleza, que sería muy bien acogido en las cancillerías de medio mundo, especialmente las de Europa, en donde la pena de muerte provoca un gran rechazo; creo también que su existencia plantearía un desafío moral y diplomático para el régimen, y un estímulo a aquellos que dentro del mismo quieran moverse en dirección a la auténtica democracia.
Uno de nuestros presos por la causa de la libertad, el doctor Oscar Elías Bicet, está tras las rejas también por su prédica en contra del aborto, la más temprana ejecución que conocemos.
La sociedad cubana ha sido, durante décadas, compulsada a despreciar la vida y a rendir culto a la muerte, “Patria o Muerte”, “Socialismo o Muerte” han sido las consignas por excelencia, nada hemos ganado en ese camino, dejemos que sea la vida y no la muerte la piedra angular de nuestro futuro.
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jose gonzalez
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Posts: 7
Re:La pena de muerte en el futuro de Cuba - 2008/10/01 21:10En mi opinion,estoy a favor de la pena de muerte,y en la Cuba democratica,o "cuasi-democratica" que surja,hara mucha falta dicha ley,debido a los enjendros subhumanos que ha generado un regimen totalitario y comunista por demasiado tiempo.
saludos
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Gerardo E. Martínez-Solanas
Admin
Posts: 315
Re:La pena de muerte en el futuro de Cuba - 2008/10/07 14:31La pena de muerte se viene rechazando en la mayoría de los países civilizados del mundo por una razón fundamental: la justicia es imperfecta y suele equivocarse, a veces con demasiada frecuencia. Una vida cercenada por un error judicial no tiene justificación ni puede reparse nunca la sentencia.
Además, procedente del derecho natural, la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su Artículo 3, es enfática al postular que "Todo individuo tiene derecho a la vida".
El derecho natural defiende el derecho a la vida sin ambages ni condiciones. Se basa en que la dignidad plena del hombre antecede a cualquier ley y, por lo tanto, sus derechos y libertades fundamentales son inherentes e inalienables. En efecto, los derechos humanos se refieren a lo que el hombre es por naturaleza y en virtud de su dignidad, y no a las expresiones de opciones subjetivas propias de los que gozan del poder de participar en la vida social o de los que obtienen el consenso de la mayoría. El primero de todos esos derechos es el respeto a la vida, en el cual se fundan todos los demás derechos.
La pena de muerte tiene un doble filo. No sólo implica que unos humanos se arroguen el derecho de ordenar que le quiten la vida a otros que están en cautiverio, sino que convierte en asesinos legales a los verdugos que deberán llevar a cabo la ejecución. Condenados, jueces y verdugos, son así deshumanizados y privados de su intrínseca dignidad humana.
Es muy peligroso hacer distinciones sobre el derecho a la vida, porque esas distinciones deberán ser juzgadas y calibradas por seres humanos que pueden equivocarse o actuar impulsados por intereses mezquinos. No obstante, podríamos reconocer que todo derecho humano está limitado por el respeto obligatorio a los derechos de los demás. Esa obligación es coherente e indispensable para el respeto de los derechos humanos. El Estado tiene a su vez la misión de velar por el respeto a esos derechos y aplicar sanciones obligatorias a quienes no lo hacen, sobre todo en los casos más reincidentes.
Cabe interpretar que la pena de muerte, en casos extremos, estaría justificada como un acto de defensa de quienes son amenazados en su derecho a la vida por el reo. En este caso, los asesinatos en serie, el genocidio y la tortura podrían caber en la definición de crímenes sancionados con la pena de muerte. El asesino y el torturador que ha gozado reiteradamente de sus crímenes, aun en cautiverio es una amenaza para sus semejantes, tanto para los otros reos como para el resto de la sociedad en los casos fortuitos en que pueda alcanzar la libertad por cualquier medio que sea.
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jose gonzalez
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Posts: 7
Re:La pena de muerte en el futuro de Cuba - 2008/10/12 21:26Gerardo,todo los derechos a los que estan sujetos los criminales,tambien aplican a las victimas de los mismos,por lo tanto,si mencionas el "respeto a la vida" como piedra fundamental,creo que los criminales deberian "recordar" ese principio,y respetarlo.Pero por desgracia,esa no es la realidad,y por lo tanto,si un ser humano le quita la vida a otro de forma ilegal,criminal y sin razon,deberia recibir la pena de muerte,la cual es,desde tiempos inmemoriables una sentencia justa,aunque ahora este en la "Declaracion de los Derechos Humanos" como algo "incivilizado".
Tambien las familias de las victimas piden justicia y la pena de muerte para los asesinos de sus familiares,lo cual,aunque no le devuelve la vida del ser querido,si ayuda a cerrar un ciclo triste y dramatico en las vidas de esas familias.
Sobre las "equivocaciones" y "errores" de la justicia,es obvio que todo lo creado por el ser humano no es perfecto y conyeva errores,e imperfecciones,pero ahora vamos a dejar de hacer o de desarrollarnos por temor a la "equivocacion" y/o al "error"..????...
Creo que,dentro de lo que cabe,existen las medidas elementales de rectificacion de esos errores,y aun asi,se comenten,pero no me parece una "justificacion" como para no aplicar la pena de muerte a los criminales.
saludos
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