Lorenzo Cañizares
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Fundamentacion de una Concertacion Nacional para el Cambio - 2008/08/30 14:18
Fundamentación de una Concertación Nacional para el Cambio Escrito por Rolando Castañeda y Lorenzo Cañizares Aug 29, 2008 at 09:22 PM El propósito de estas líneas es presentar una propuesta esquemática para unir a sectores nacionales claves para lograr los cambios imprescindibles en Cuba en forma gradual, pero sistemática. Consideramos como los intelectuales de la isla que el socialismo intransigente es insostenible, que tenemos una muy difícil situación socioeconómica que debe ser superada y que existen las propuestas concretas de nuestros académicos y profesionales para ello. También que la posición actual de la diaspora cubanoamericana es cada vez más tolerante y desea la reunificación familiar y la reconciliación nacional y que el embargo estadounidense está a punto de ser flexibilizado. Por ello debemos pensar con anticipación y ser proactivos para lograr el anhelado cambio.
El análisis de los académicos de la isla señala que el modelo de desarrollo centralizado, burocrático y carente de un estado de derecho y libertades básicas utilizado actualmente en Cuba, fue una de las causas principales de la caída y el fracaso del socialismo intransigente en la antigua Unión Soviética y Europa del este. Este modelo tiene fallas congénitas insuperables. No utiliza apropiadamente la capacidad productiva de las cooperativas ni de los pequeños productores. Alienta la doble moral y la enajenación política en vez de la participación, el debate y la expresión democrática en los distintos espacios de realización social, lo cual evidencia y agudiza la contradicción entre el elevado desarrollo educativo, cultural y social de la población y su escasa participación ciudadana y carencia de libertades individuales. No posee mecanismos auto correctivos efectivos, flexibles y rápidos como el mercado y la competencia interna y externa. Y frena la especialización y la introducción de nuevas tecnologías, que es esencial en la actual economía del conocimiento y de la globalización, debido a la centralización y burocratismo.
Las estadísticas oficiales cubanas y los pronunciamientos de las autoridades muestran que la isla confronta varios problemas socioeconómicos fundamentales, entre ellos, cinco que deberá revertir con determinación y sin más excusas mediante la implementación de una estrategia de desarrollo completa y realista. La urgencia de estos problemas se ha exteriorizado en el debate nacional alentado por Raúl Castro para realizar cambios estructurales y de conceptos.
(1) El salario y las pensiones de la población son insuficientes para atender las necesidades básicas, cuya causa principal es el deterioro económico experimentado desde 1985 y que se manifiesta en forma de las crecientes críticas a la dualidad monetaria; (2) hay un abultado déficit de viviendas de no menos de 600,000 unidades y las unidades existentes están deterioradas y requieren reparación y mantenimiento; (3) existen deficiencias fundamentales de infraestructura básica (situación de las redes de acueductos, alcantarillados, carreteras, calles, drenaje, electricidad, transporte urbano, etc.) que afectan el acceso a estos servicios básicos y que son atribuibles a la baja tasa de inversión, reparación y mantenimiento por muchos años, particularmente desde el comienzo del Periodo Especial; (4) los servicios sociales (educación y salud) se están deteriorando y existen presiones sobre la capacidad de importar por los aumentos de los precios de los alimentos y del petróleo debido a como se está realizando la apertura externa; y (5) la población ha estado disminuyendo desde 2006 en términos absolutos debido, entre otros, a la baja tasa de natalidad (inhibición de la natalidad) y a la emigración; ambas vinculadas, en particular en la población más joven, al descontento y desesperanza por la privación material, la falta de oportunidades profesionales y personales (marcada contradicción entre sus capacidades y oportunidades), y la falta de libertades básicas. En los últimos 15 años los académicos y profesionales de la isla han hecho varias valiosas propuestas que presentan los elementos necesarios y suficientes para iniciar una recuperación elevada y sostenida de la economía nacional y para integrarla apropiadamente a los mercados internacionales. Entre ellas, cabe mencionar sin ser exhaustivos, el pionero libro de Julio Carranza, Luis Gutiérrez y Pedro Monreal, Cuba: la Restructuración de la Economía de 1994, los numerosos ensayos de esos y otros académicos e investigadores, i.e. de Alfredo González, Viviana Togores, Juan Triana y Pavel Vidal, así como las 15 propuestas de Pedro Campos en Kaos en la Red del 2007. Los cambios propuestos por estos compatriotas coinciden en varios aspectos esenciales con las posiciones sustentadas por economistas disidentes como Oscar Espinosa Chepe y el conocido Proyecto Varela, así como por varios académicos y profesionales de la diáspora.
Concretamente, las 15 propuestas de cambios fundamentales de Pedro Campos para revitalizar la economía nacional y pasar del socialismo real o de estado al socialismo de mercado, parecen suficientes para brindar un significativo e inmediato dinamismo a la economía nacional, aumentando su flexibilidad y su capacidad de respuesta y expansión. Campos propone como instrumentos efectivos: (1) los mecanismos de mercado y de la competencia, o sea, la descentralización de las decisiones en lugar de la centralización burocrática, eliminando así las fuertes distorsiones existentes como el control de precios, la libreta de racionamiento, la dualidad monetaria y el estricto control de las transacciones de viviendas, terrenos y autos; (2) brindar incentivos a la iniciativa de las empresas y las personas, al liberalizar la producción agrícola a los pequeños campesinos y las UBPC, las decisiones empresariales a las empresas en general y distribuir las ganancias entre los trabajadores, y flexibilizar la expedición de los permisos para el trabajo por cuenta propia; y (3) establecer un estado de derecho que brinde garantías legales básicas y libertades a la población. Si estos cambios esenciales se realizan apropiadamente, pueden ser suficientes para iniciar un crecimiento elevado y, posteriormente, podrían reforzarse por otros cambios adicionales para lograr un crecimiento sostenido.
De acuerdo a la última encuesta de Florida Internacional University de marzo del 2007, el 65% de los cubanoamericanos apoya mayor o fuertemente un diálogo nacional con representantes del Gobierno cubano y la oposición interna, este porcentaje aumentó desde el 40% en marzo 1991 cuando se inició la encuesta. El 72% apoya mayor o fuertemente la venta de medicinas y el 62% la venta de alimentos a Cuba, porcentajes que han aumentado del 50% y 23% en junio del 1993, respectivamente. El 55% apoya fuertemente viajes irrestrictos a la isla en contraste con el 45% en 1991. El 64% volver a la política anterior a 2003sobre viajes y remesas y el 57% restablecer relaciones diplomáticas con el Gobierno de Cuba. O sea la política actual de los Estados Unidos a Cuba no refleja las preferencias de los cubanoamericanos.
Es muy probable, sino inminente, el relajamiento del embargo de los Estados Unidos a Cuba, por ser considerado obsoleto e ineficiente y su levantamiento inevitable. Dicho relajamiento es apoyado por la opinión pública estadounidense tal como lo reflejan las encuestas Gallup de diciembre del 2006 y de la AP de enero y febrero del 2007. Por organizaciones no partidista como el Center for the Study of Globalization de George Washington University, el Atlantic Council y el Council for Foreign Relations; organizaciones libertarias como el Lexington Institute y el Cato Institute; un artículo de Mario Loyola en la neoconservadora Weekly Standard; por el ex Asesor de Seguridad Externa de EE.UU., Brent-Scowcroft, los ex Secretarios de Estado George Shultz y Madeeline Albright, así como por varios ex candidatos presidenciales. Entre éstos. Christopher Dodd, Dennis Kucinich y Ron Paul, y parcialmente por Barack Obama y Bill Richardson y ha sido adoptada en la plataforma del Partido Demócrata.
Más aún consideran, en general, que Cuba y los Estados Unidos deberían cooperar en asuntos de interés común como son, entre otros: el control del tráfico de drogas y del crimen organizado, temas sanitarios para evitar posibles epidemias como la fiebre aviar, evitar daños ecológicos de las perforaciones petroleras en el Golfo de México, y ordenar y hacer seguras las corrientes migratorias entre ambos países.
Una vez que se produzca dicho relajamiento que comenzaría por la eliminación de las restricciones a los viajes y el envío de remesas de los cubanoamericanos, tal como propuso el candidato presidencial demócrata Barack Obama y lo adoptó la plataforma del Partido Demócrata. Continuaría con la eliminación total o parcial de las prohibiciones al turismo y de las limitaciones a las ventas agrícolas de EU a Cuba, que sería muy beneficiosa para la isla y desencadenaría una fuerte dinámica hacia la normalización del comercio y las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos en general y hacia una mayor integración entre La Habana y Miami en particular.
En situaciones similares a la de Cuba actualmente, a principios de los años 1990s en los países de Europa del este, incluyendo los países bálticos y los de la antigua Yugoslavia, representantes reformistas del gobierno, de la disidencia y de la diáspora se unieron para promover en forma negociada y concertada los cambios imprescindibles para lograr un régimen más libertario, democrático y participativo y una economía de mayor bienestar y prosperidad. La mayoría de estos países han logrado importantes avances políticos y económicos.
Los tres sectores de la población mencionados tienen una valiosa contribución que aportar a los cambios necesarios. Los elementos reformistas tienen el conocimiento directo de la realidad del país y deben desempeñar un papel esencial e insustituible en la administración y ejecución del cambio. La disidencia tiene la voluntad de servicio público, la autoridad moral de haber propuesto el cambio necesario y, en una situación muy adversa, haber denunciado las flagrantes violaciones e irregularidades del presente régimen. La diáspora tiene el deseo de colaborar y participar con sus conocimientos, experiencias y recursos en el importante proceso de cambio y puede gestionar y facilitar la reinserción internacional exitosa.
Con base en la experiencia los países de Europa del este, incluyendo los países bálticos y los de la antigua Yugoslavia, y de acuerdo con los deseos expresados por la mayoría de los sectores reformistas y de la disidencia interna se deben rechazar los cambios de tipo choque en el sistema político y económico que tienden a dañar el entramado social del país y cuyos costos principales recaerían en los grupos de menores ingresos de la población.
Los cubanos hacemos un llamamiento a nuestros hermanos latinoamericanos para que apoyen moral y decididamente nuestros ideales y esfuerzos trascendentales para lograr una sociedad mejor, más próspera y libre. Deseamos para nuestra querida isla un cambio hacia un régimen más democrático, participativo, con libertades básicas y plenamente soberano que brinde un mayor bienestar y prosperidad a los ciudadanos, con una mayor integración a la comunidad internacional.
*Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington, D.C.
*Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside en Harrisburg, PA.
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