Jorge A. Sanguinetty
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¿Por qué continúa el castrismo? - Primera Parte - 2008/07/17 12:59
Primera de dos partes
Estamos en el año cincuenta de la era castrista y todavía no tenemos indicios confiables de que la pesadilla cubana terminará pronto. Desde hace años muchos observadores del devenir cubano se preguntan, generalmente intrigados, por qué el castrismo ha durado tanto, tema sobre el que he escrito anteriormente por su importancia. Con toda honestidad hay que decir que las explicaciones que se oyen y que casi nunca se escriben, se caracterizan por su superficialidad y el poco conocimiento que reflejan sobre cómo opera la sociedad cubana desde 1959. Muchos cubanos, frustrados por años de marcha regresiva, se quejan de que los residentes en la isla no se hayan rebelado contra los humillantes abusos de sus gobernantes. Se preguntan por qué los cubanos “no se lanzan a la calle” a protestar contra la dictadura, por qué el pueblo o los militares mismos no acaban de “tumbar al gobierno”, al igual que otros movimientos populares lo hicieron durante los años de la república, en que se destacaron las luchas contra los gobiernos de Gerardo Machado y de Fulgencio Batista.
El llamado a lanzarse a la calle generalmente lo hacen personas que se fueron de Cuba antes de que el totalitarismo se instalara plenamente en el país. Nunca he visto a una persona que vivió algún tiempo bajo el régimen totalitario hacer un llamado semejante y esta diferencia de criterios entre ambas cohortes de cubanos es una buena base para esbozar algunas explicaciones. Los miembros de la primera cohorte son los que se fueron antes de la crisis de los cohetes de octubre de 1962. Mientras la crisis cerraba las salidas de Cuba, Fidel Castro proseguía con la instalación de un régimen que se caracterizaba por un despotismo absoluto, la centralización de los poderes económicos y políticos en su persona y el desarrollo de un sistema de vigilancia y represión ciudadana jamás visto en el país.
Aunque a mí me resulta difícil precisar una fecha, creo que se pudiera afirmar que dicho régimen se instaló plenamente en Cuba mucho antes del final de la década de los sesenta. Quizás su prueba de fuego fue mostrarle a los cubanos y al mundo, por medio de los episodios envueltos en la llamada Micro-fracción, cuando Fidel Castro somete a los viejos comunistas cubanos, que había alcanzado la cumbre de sus poderes en Cuba. Estos años marcan la desaparición de una Cuba, la que se desarrolló hasta 1959 con todas sus virtudes y defectos, pero siempre con una esperanza de progreso, y el surgimiento de otra Cuba, siniestra, triste y desoladora, parecida a la que describe George Orwell en su libro 1984. Los cubanos que salieron del país durante los tres primeros años de la revolución se fueron con el recuerdo de la primera Cuba, pero ni vieron ni sospecharon lo que vendría después. .
Creo que para ayudar a liberar a Cuba del castrismo es útil comprender los factores que lo han hecho perdurar. En mi opinión, esos factores son varios. El primero es la carencia de una fuerza cívica capaz de defender la democracia y las libertades individuales en el país. Dicha carencia se hizo evidente el 10 de marzo de 1952 cuando Batista se apoderó del gobierno con casi total impunidad. Fidel Castro nunca lo ha dicho, pero yo debo suponer que él tomó nota de la incapacidad colectiva de los cubanos para defender vigorosamente sus derechos políticos. Esa debilidad vuelve a ponerse en evidencia en los primeros meses de 1959, en la medida en que se van produciendo deserciones individuales y aisladas, no coordinadas, de las filas revolucionarias.
Manuel Urrutia mostró su desacuerdo con las políticas de Castro y perdió la presidencia. El comandante Húber Matos renunció a su mando en Camagüey y fue preso; Felipe Pazos salió del Banco Nacional y se fue del país y así sucesivamente desaparecen de la escena política una larga lista de personas célebres e influyentes, que en diversos momentos le fueron retirando su apoyo al gobierno revolucionario. Su desunión y falta de coordinación es notable; su desacuerdo con Castro nunca se convierte en una resistencia eficaz. Por otra parte, aquellos cubanos que todavía estaban ensimismados con la retórica castrista no confiaron en nadie más que el nuevo caudillo. Fidel Castro se apoderó de toda la credibilidad del país y de casi todas sus formas de organización. Así, la incapacidad de los cubanos para la acción colectiva fue aprovechada por el dictador para debilitar al país aún más, por medio del aparato represivo que se fue montando.
Como resultado de todo esto y de otros factores que no puedo cubrir en este espacio, la mayor parte de los cubanos que residen en la isla actualmente viven en una especie de estado de ingravidez política y económica. Aunque se opongan al régimen, en sus análisis intuitivos de costos y beneficios de las pocas alternativas de conducta que están a su alcance descartan generalmente toda acción abierta de desafío al gobierno, con la excepción de los pocos héroes que todos conocemos. La conducta preferida es la de abandonar el país tan pronto sea posible.
¿Por qué sucede esto? ¿Cuáles son las causas de este comportamiento? ¿Qué podemos hacer desde fuera de Cuba para romper el status quo y propiciar un cambio hacia la liberación del país? Ese es el tópico de la segunda parte.
Washington, D.C., 9 de julio de 2008-07-08
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