Luis A. Baralt
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Los biocombustibles - 2008/04/21 18:11
Queridos Amigos,
Como en todo, estamos sujetos a las modas de lo que al cabo resulta, o una simplificación, o una vuelta atrás de lo que se presumía antes como correcto, o en el peor de los casos a una campaña concertada de grandes intereses econónomicos. Muchos de ustedes habrán leído u oído lo de que los productos lácteos son dañinos para los humanos, pues resultan cancerígenos, y que hay que sustituirlos con cerveza o 'leche' de soja; por otra parte, otros estudios indican que el exceso de leche de soja puede conllevar graves carencias nutritivas para el consumidor habitual. Cuando viene uno a investigar, unos estudios se originan en Inglaterra , que se caracteriza más por beber y producir malta, y los contradictorios se originan en Nueva Zelanda u Holanda que no podrían existir sin sus industrias lácteas.
Todo ello nos lleva a pensar que debemos reaccionar con mucha cautela cuando se nos trata de atiborrar con informes manipulativos como los que se han puesto en marcha recientemente con respecto a los combustibles renovables y de origen biológico. La revista TIME, en un número reciente, incurre en una de estas barbaridades periodísticas. En el correspondiente al 14 de abril, dedica su artículo de fondo, con portada y todo, a satanizar el uso del etanol y otros combustibles biológicos, de una manera feroz. Alrededor de la imagen de una mazorca de maíz envuelta en verdes dólares de papel, asegura en las pocas palabras de su portada: "La energía limpia es un mito... Los Políticos y la Gran Empresa promueven los biocombustibles como alternativas al petróleo y lo que hacen es aumentar el precio de los alimentos, destruir la jungla amazónica y empeorar el calentamiento global."
Cuando lee uno el artículo, se ve que todo esto es relativo y, frecuentemente, contradictorio, y que hay otros puntos de vista. En el mismo artículo hay un pasaje que afirma: "la cantidad de territorio deforestado en el Amazonas para cultivar biocombustibles es en realidad minúsculo (el subrayado es mío), pero..." Y la Gran Empresa a que hace referencia son una serie de grandes agricultores principalmente de origen local, es decir, brasileño, o indonesio, o de Iowa, etc. En cambio, por ninguna parte se habla de los intereses petroleros (las grandes compañías occidentales y los gobiernos de los países productores de petróleo, como la Venezuela del señor Chávez) que son los que realmente quieren que el oro negro siga subiendo.
En fin es éste un tema que hay que mirar con criterios objetivos, y por ello tengo el gusto de adjuntarles a continuación un admirable artículo del economista cubano Jorge Hernández Fonseca, que pone los puntos sobre las íes y nos aclara bastante la cuestión. Les recomiendo su lectura, especialmente si se han quedado un poco lelos leyendo las babosidades de prensa amarilla como las de la revista TIME.
Saludos cordiales a todos, Luis
¿BIOCOMBUSTIBLES O ALIMENTOS? UNA FALSA DISYUNTIVA Jorge Hernández Fonseca www.cubalibredigital.com 19 de Abril de 2008
Hay una campaña mundial contra los biocombustibles. Es una campaña probablemente pagada por uno de los sectores considerados (por los expertos) entre los principales, si no el principal, causante del aumento del precio de los alimentos a nivel mundial: el sector petrolero.
La situación actual, caracterizada por un aumento sensible y generalizado de los precios de los alimentos en todo el mundo, afecta principalmente --como se sabe-- a los países pobres, donde ha habido protestas violentas (como ocurrió en Haití) y donde el insostenible nivel de precios de los alimentos ha provocado medidas gubernamentales y una copiosa ayuda internacional.
Hay sin embargo detalles curiosos y significativos en esta campaña en curso, comenzada no por casualidad por el dictador cubano el año pasado, al calificar como ‘anti-ético’ la producción de etanol a partir de cultivos agrícolas (como la caña de azúcar) con una doble intención: por un lado ocultaba el fracaso de su producción azucarera, ahora insignificante, y por otro, defender los intereses petroleros de su mecenas y amigo Hugo Chávez, que vive por, y del petróleo.
Es curioso como en la campaña anti-etanol actual, personajes que los cubanos conocemos muy bien por su compromiso y adhesión a la dictadura cubana (y al hambre que asola nuestro país) como el marxista-leninista relator de la ONU, señor Jean Ziegler, participa de manera destacada diciendo que producir biocombustibles “es un crimen contra la humanidad”. ¡Que ignorancia!
La pista que proporciona Ziegler nos conduce sin dudas a la generosa chequera de Hugo Chávez (porque la de Fidel Castro se secó hace ya muchos años) lo que desnuda las turbias intenciones con que se genera la campaña anti etanol en círculos aparentemente imparciales, como lo es un relator de la ONU (fidelista) entre otros funcionarios que hablan lo que no saben.
Por lo que al futuro de Cuba compete, me siento ante la imperiosa necesidad de escribir sobre este tema tan especializado, con vistas a clarificar, a los ojos de los cubanos de dentro y fuera de la isla, las verdaderas intenciones contenidas en la campaña anti etanol en marcha.
Las verdaderas causas del encarecimientos del precio de los alimentos son muchas y de variada índole, pero vale la pena destacar, como inicio de discusión y análisis, que en Brasil, único país del Tercer Mundo que produce etanol en cantidades importantes para sustituir los combustibles fósiles (que es la esencia de la crítica en curso que se hace a los biocombustibles) el encarecimiento del precio de los alimentos tiene causas totalmente identificadas, ninguna de las cuales está asociada a la producción de etanol con la caña de azúcar; todo lo contrario.
Brasil produce hoy casi 20 mil millones de litros de etanol usando la caña de azúcar como materia prima, lo que no ha ocasionado una disminución de la producción azucarera (como dice la campaña anti biocombustibles en marcha, que supone el encarecimiento del precio del azúcar por haber tomado la caña para hacer etanol y no azúcar). Lejos de que Brasil haya producido menos azúcar, como se sabe, ha pasado a ocupar el lugar dejado por la Cuba de Castro (que, antes, ocupaba el primer lugar mundial) como productor y exportador de azúcar de caña, produciendo en el año 2007 casi 35 millones de toneladas de azúcar. Implantó record en la producción de etanol e implantó record en la producción de azúcar. Es un ejemplo claro de la falacia en curso.
Como los cubanos sabemos, Cuba fue durante casi toda la primera mitad del siglo XX el principal productor y exportador de azúcar de caña del mundo. A fines de los años 50, Cuba producía alrededor de 7 millones de toneladas de azúcar y exportaba algo más de 5 millones de su producción. Con la revolución, la producción azucarera cubana comenzó a decaer. Mientras tanto, Brasil se empeñaba en sustituir por etanol buena parte de la gasolina en sus autos de paseo, plan que implicó simultáneamente producir también caña de azúcar en cantidades considerables, sobrepasando a Cuba como primer productor y exportador mundial. Mientras que la Cuba de Castro nunca consiguió alcanzar los famosos 10 millones de toneladas de azúcar, Brasil alcanzó pronto los 20 millones, después los 30 millones y siguió en camino de producir 40 millones de toneladas, mientras a la vez batía record de producción de etanol.
El encarecimiento de los alimentos se debe, no a la producción de etanol a partir de cultivos agrícolas (Brasil demuestra que semejante afirmación es una falacia), se debe principalmente a varios y complejos factores, principalmente a dos elementos que se conjugan negativamente: Primero, las cosechas mundiales se han perjudicado de manera extraordinaria en el pasado reciente debido a problemas climáticos recurrentes del calentamiento global (efecto negativo del cual se culpa al petróleo y por eso paga la campaña contra los biocombustibles); y en segundo lugar, a que importantes y masivas parcelas de la población mundial -- China, India y Brasil -- han tenido acceso al consumo de alimentos. Estos dos factores conjugados, disminución de la oferta y aumento de la demanda, se han combinado para incrementar los precios.
Como dijimos al inicio, esta carestía ha afectado básicamente a países pobres, como los países africanos y Haití (mencionado antes), donde no se ha producido rigurosamente una sola gota de biocombustibles, siendo que en Brasil este alza de los precios se ha asimilado sin problemas.
Otras causas adicionales del encarecimiento del precio de los alimentos, no menos importantes que las anteriormente expuestas, son: primero, el extraordinario y desproporcionado aumento de los precios del petróleo, que en muy poco espacio de tiempo ha cuadruplicado su valor, afectado la producción y el transporte a escala planetaria, con el consiguiente impacto en el costo de los alimentos que llegan a las góndolas de los mercados; segundo, los altos subsidios y el proteccionismo egoísta de los países más desarrollados (EUA, Europa y Japón) que impiden a los países pobres producir alimentos baratos para sus mercados; y tercero, la acelerada, incontrolable e importante devaluación del dólar, que encarece los precios internacionales de los alimentos, casi todos cotizados en dólares. ¿Qué tiene que ver con todo esto el etanol?
La producción potencial de importantes cantidades de etanol en países pobres usando caña de azúcar como materia prima, significaría ventajas evidentes de todo tipo, como lo sería en la Cuba del futuro post Castro, a saber: 1) daría empleo y renta a grandes masas, ya que la industria sucro-alcoholera emplea mucha mano de obra y distribuye renta entre todas las clases sociales; sustituiría enormes cantidades de gasolina fósil --que afecta al medio ambiente -- por etanol, mucho menos dañino al calentamiento global; 2) permitiría (como sucede en el Brasil de hoy) la entrada de capital extranjero inversionista en un plan para la producción de etanol con la caña de azúcar, generando empleo y renta, además de crecimiento económico, lo que permitiría a los países pobres exportar etanol, con un valor agregado equivalente a la gasolina.
La estructuración de un plan asociado a la caña de azúcar en la Cuba del futuro sería, además de una muestra del fracaso de la ‘revolución cubana', la base del crecimiento económico de la isla, que de esa manera no sólo produciría azúcar, sino etanol exportado como sustituto de la gasolina al Primer Mundo. Igualmente lo sería también para los países africanos tropicales (donde crece la caña de azúcar) si adoptaran un plan basado en la caña de azúcar, lo que permitiría empleo y renta a las grandes masas desposeídas, ahora sin recursos para comprar alimentos.
La conversión de caña de azúcar en etanol no perjudica a las grandes mayorías de los países pobres, más bien los benefician. Lo que afecta a los países pobres es la falta de empleo (la industria sucro alcoholera generaría mucho empleo); afecta la falta de una renta fija (la industria sucro alcoholera la daría); afecta no tener un producto agrícola para vender en los mercados de los países ricos (por el proteccionismo) siendo el etanol deficitario en el Primer Mundo.
Pobreza en los países pobres es no tener empleo para su pueblo y no tener mercado para sus productos. La caña de azúcar y el etanol no son parte del problema, sino que son parte de la solución.
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