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Votantes de USA, Nuestros destinos (Latinoamericanos) ESTÁN en sus manos - 2008/02/16 07:29El siguiente EXCELENTE artículo que les copio a continuación fué escrito por el Señor Hugo Byrne y facilitado por mi Amigo el Señor Enrique Artalejo, es la mas sensata opinión con respecto a los comicios presidenciales de USA, la mas clara visión histórica y contemporánea de las opciones presidenciales,
Copio texto citado: MI OPINIÓN Por Hugo J. Byrne
Venciendo mi repugnancia a comentar sobre la presente campaña electoral norteamericana y con el objeto de complacer a varios lectores cercanos que solicitan mi parecer sobre los candidatos presidenciales de Estados Unidos en el 2008, aquí van algunas ideas muy generales. Por su naturaleza este juicio no debe interpretarse como de respaldo a ninguna candidatura específica, sino más bien tiene el objeto de establecer un criterio (por fuerza subjetivo) de cómo tomar partido.
En el pasado no he sido renuente a dar mi opinión. En las elecciones del 2004 fui duro crítico del candidato presidencial demócrata John Kerry. Ya que todo lo que proclamo en esta columna es sólo la verdad monda y lironda, no me arrepiento en un adarme de lo que en esa oportunidad escribí sobre su persona, acción que me acarreara no pocas críticas y algunas amenazas anónimas que nunca me quitaron un segundo de sueño. Sin embargo, los cubanos libres (los del “Exilio Histórico”, si se les quiere llamar así), no han tenido muchas razones de regocijo durante la presidencia de Bush y en especial durante su segundo período.
Algunas cosas deben afirmarse rotundamente y con absoluta honestidad antes de establecer cualquier juicio de esa naturaleza. Soy ciudadano de los Estados Unidos desde hace muchos años y uso discreción para ejercer mi derecho al voto. Tal como prometiera a los lectores, me abstuve de votar en las elecciones parlamentarias del 2006 como protesta a la mal disimulada persecución de patriotas cubanos por parte del Departamento de Justicia de Bush en base a supuestas violaciones de leyes migratorias. Las mismas violaciones que diariamente son cínicamente toleradas en millones de otros extranjeros que hacen continuo alarde de ellas.
También me abstuve como medio de expresar mi condena al uso arbitrario de disposiciones del Departamento de Homeland Security negando acceso al territorio norteamericano a veteranos del Escambray contra el castrismo en los años sesenta y el absurdo mantenimiento por Bush del notorio decreto de Clinton de “pies secos o mojados” para arbitrariamente decidir admisión o rechazo de cubanos llegando al territorio de este país en embarcaciones improvisadas.
La disposición migratoria fue concebida con fines políticos y en perjuicio de quienes buscaban libertad en las costas de Norteamérica, desafiando a la tiranía castrista y al mar. Ese decreto (que no es ley), contradice el “Acta de Ajuste Cubano” (que sí lo es) y es mantenido por administraciones de signo político supuestamente antagónico, como alegoría perfecta a la continua protección bipartita que ha disfrutado el castrismo en Washington desde 1962, a pesar de todas las cortinas de humo que se han lanzado para demostrar lo contrario.
Sin embargo, considero las elecciones presidenciales de este año como harina de otro costal. ¿Son previsibles las consecuencias de sus resultados? Por supuesto. Mientras escribo este trabajo se perfilan dos posibles candidatos por el Partido Demócrata y, aunque todavía quedan vestigios de lucha por la nominación republicana, aparentemente ya sabemos la identidad del candidato del GOP. De resultar electo cualquiera de los dos candidatos demócratas (al momento de escribir esto no es posible determinar cuál de los dos será), tenemos la garantía de obtener los resultados que describo a continuación.
Aumento simultáneo de impuestos y gastos. La tendencia a aumentar impuestos para crear nuevos programas o extender los existentes se reforzó con la victoria parlamentaria demócrata del año 2006. En honor a la verdad ya existía esa tendencia durante los últimos 7 años de la presidencia de Bush y las mayorías republicanas en ambas cámaras encontraron mil excusas para malgastar el dinero de los contribuyentes. Empeñaron el país como si no existiera el futuro. No obstante, la noción demócrata de que pueden aumentarse los impuestos a los ricos y a las corporaciones sin que ello afecte negativamente la economía del resto de la sociedad es una estafa para consumo de ignorantes. Pérdida de ganancias en el comercio de una sociedad libre siempre redunda en mayor desempleo, encarecimiento del costo de la vida y desbarajuste económico generalizado. Hacerlo cuando hay indicios recesión es invitar catástrofe. Quizás los nuevos votantes no recuerden una inflación de más del diez por ciento, un desempleo de nueve, una tasa de intereses de dos dígitos y la creación del índice de la miseria. Yo lo recuerdo bien. Ocurrió en la segunda mitad de la década del 70, cuando los votantes confiaron en un demagogo santurrón quien prometía “cambio”, llamado Jimmy Carter.
Retirada y derrota de Estados Unidos en Irak. Se ha argumentado que una retirada de las tropas de la Coalición en Irak (el 90% de las cuales son norteamericanas), no perjudicaría a Estados Unidos. Esa noción está divorciada de la realidad. El presente conflicto no tiene base de comparación con Vietnam, cuando la evacuación norteamericana no provocara problemas serios para este país en otras partes del mundo. Retirada y derrota son nociones equivalentes en el caso de Irak, no importa si se hace de golpe (Obama), o mediante un proceso paulatino (Clinton). Es imposible evitar que Irán, cuyo presente gobierno aboga abiertamente por la destrucción de Estados Unidos e Israel, ocupe el vacío producido por la huída norteamericana. Irán se cuenta entre los mayores productores de crudo en el mundo y es aliado abierto de grupos terroristas y de regímenes como el de Chávez, también notorio enemigo de Estados Unidos y de quien se importa casi el 18% del petróleo que esta nación compra en el exterior. La guerra del Islam terrorista contra Estados Unidos, parcialmente sofocada al presente, se fortalecería en un 1000% con la evacuación norteamericana de Irak. La idea de Obama de incursionar Pakistán (populoso país islámico, limítrofe de Irak y potencia nuclear cuyo presente gobierno no antagoniza a Estados Unidos) con el propósito de matar o capturar a Usama Bin Laden, es al mismo tiempo infantil e irresponsable.
Retroceso dramático para los intereses de Estados Unidos. La idea de que es siempre posible un entendimiento con los enemigos fanáticos de este país, argumento regular en la campaña de los candidatos Obama y el republicano Ron Paul, de ponerse en práctica, resultaría en fracaso monumental y descrédito universal para Estados Unidos. Sería una repetición fatal de la actitud que simbolizara en su día el repugnante beso de Jimmy Carter a Leonid Brezniev. Sabemos cuál fue la respuesta totalitaria a esa ridícula rama de olivo y sabemos demasiado bien que estos “adalides del cambio” aparentan desconocer la naturaleza de esa caterva de criminales. Si Obama o Clinton llegan a la Casa Blanca nadie ponga en duda que tratarán de “resolver diferencias” con los enemigos jurados de Estados Unidos. Eso incluye por supuesto a Kim Jong Il, Chávez, Ahminejad, Ortega, Assad y Castro (Raúl o Fidel).
La aparente alternativa republicana tampoco me entusiasma. El candidato con la mayor probabilidad de nominación en este momento no sólo ha confesado que no es gran experto en asuntos económicos (lo que se hizo obvio durante el debate que precediera al tímido corte de impuestos de Bush), sino que utilizó la misma estafa populista de la izquierda para endulzar oídos ignorantes con lucha de clases y promesas que no pueden cumplirse. No me gusta su historia política y aún menos la de sus amigos.
Sin embargo, en el plano personal siento gran respeto por este antiguo piloto naval que rehusó la libertad ofrecida por sus captores comunistas en Vietnam al darse cuenta de que lo utilizarían como “poster boy” para su infame propaganda. John McCain es un hombre a quien la tortura que parcialmente entorpeciera sus movimientos para el resto de su vida no logró doblegar (le cortaron ligamentos en brazos y piernas, le fracturaron costillas y el mismo brazo dos veces). Había entre los torturadores en Vietnam uno enviado por La Habana para participar en semejante odiosa actividad. Su nombre es Fernando Vecino Alegret, protegido de Raúl Castro, antiguo Ministro de Educación Superior del castrismo y excreta infrahumana como todos ellos. McCain supo de su existencia pero afirma que no lo torturó a él.
Si la opción es entre McCain y cualquiera de los dos probables candidatos demócratas, no me quedará otra alternativa que apretarme la nariz con toda mi fuerza y votar por él. Fin de la cita.
A título personal tan solo me resta Rogarle a los votantes de USA y en especial a ese gran contingente de Hermanos Cubanos, que tomen en cuenta que su voto decidirá en gran medida los destinos de todo el hemisferio. Hermanos Cubanos, circuló una foto de un comando de campaña de obama en el cual aparecía una bandera de Cuba y la foto del che, NO LO OLVIDEN
Que Dios en su Infinita Misericordia les guie en ese día.
Elena Blanco migajasvzla@gmail.com Caracas, Venezuela
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Elena Blanco
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Re:Votantes de USA, Nuestros destinos (Latinoamericanos) ESTÁN en sus manos - 2008/05/20 17:32No permitirá que Venezuela siga el camino de Cuba El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, afirmó hoy en Miami que la población cubana continúa viviendo bajo una tiranía y acusó al régimen castrista de llenar las cárceles con presos políticos.
“Los cubanos continúan viviendo bajo una tiranía y su lucha persiste”, dijo McCain en un discurso con motivo de la celebración de la instauración de la República de Cuba el 20 de mayo de 1902, en el que insistió en que mantendrá el embargo sobre la isla. Calificar como “reformas” los pequeños cambios económicos introducidos por el presidente cubano, Raúl Castro, “suena bastante cínico” para los “presos políticos que llenan las cárceles cubanas” y los “millones que sufren la pobreza y la represión” en la isla, aseguró. Una las frases más aplaudidas fue: “La tiranía de los Castro no durará para siempre”. Además destacó que los Castro y Chávez están intentado frenar el progreso y la democracia en América Latina. “Si soy Presidente no cederé ante las presiones que intentan frenar el progreso”, prometió. “Trabajaremos para que Venezuela y Bolivia no lleven el mismo camino de Cuba”, dijo. Al referirse a América Latina, hizo alusión al NAFTA con Colombia y a reforzar las relaciones con otros países de la región. No habló de la Argentina. “Ampliaremos las relaciones con Brasil, Perú y Chile, que tienen valores de libertad”, sentenció. Vía Infobae, Argentina 20 May 2008
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Elena Blanco
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Re:Votantes de USA, Nuestros destinos (Latinoamericanos) ESTÁN en sus manos - 2008/07/12 20:46Amigos de este espácio:
Desde el mes de mayo hasta el día de hoy, mucho ha pasado y ya tenemos el panorama mas despejado, Hillary Clinton quedó atrás como la opción Demócrata a la Casa Blanca, ahora es Obama Vs. el Senador Mc. Cain.
De América del Sur, es poco lo que queda libre del izquierdismo obsoleto, de Centro América ya varios se han dejado someter por la izquierda y algunos pronto caerán, como es el caso de El Salvador. Hermanos Norteamericanos de su elección dependen las Libertades de nuestros países. Ya la OEA no nos representa con Dignidad, Ya l ONU está perdiendo vigencia, nos queda la Casa Blanca y sus directrices para América, cuidado a quien instauran ahí, podría ser el freno que necesitan estos resentidos gobernantes del caos, o por el contrario el Tío San que ahora se reivindica ante tanta crítica de los anti-Imperialistas.
El Rev. Martín Añorga nos trae esta interesante reflexión que quiero compartir con Uds.
Copio Textualmente: FALTAN CUATRO MESES Por el Rev. Martín Añorga Apenas nos separan cien días del momento en que nos corresponderá votar por la persona que queremos como presidente de los Estados Unidos, y durante este aparente breve lapso de tiempo vamos a enfrentarnos, a partir del ya cercano mes de agosto, a una de las campañas políticas nacionales más intensas de la historia americana por medio de la cual se tratará de capturar nuestro voto. Probablemente muchos ya hayamos decidido por quién votar, aunque es probable que entre millones de electores haya todavía muchos indecisos y hasta confundidos. Yo, por lo menos, a estas alturas sé por quién no voy a votar y expongo mis rezones. No voy a votar, bajo circunstancia alguna, por Barack Obama. No me gusta su apego casi fanático a la idea del cambio. Un político de cuarenta y tantos años, con un reducido equipaje de experiencia en asuntos de gobierno, y que se considere a sí mismo como un enviado mesiánico para redefinir a América es un sujeto peligroso. Obama ha propuesto cambios que van más allá de los temas administrativos. Su posición en relación con los símbolos de la patria es preocupante. Un presidente que desecha el uso de la bandera, trata de reinterpretar el himno y quiere reconsiderar la noción de lo que es el patriotismo, me parece que es un tipo muy peligroso. Probablemente, como me apuntaba recientemente un amigo, estoy traumatizado por la simple palabra cambio. Mi experiencia es que la persona que no respeta los valores del pasado del que proviene y propone como meta la institucionalización del cambio termina siempre en un desastre y una frustración. Me remito a los casos de Cuba, y más recientemente a los de Venezuela, Ecuador y Bolivia. En estos países en los que predomina la idea de que hay que transformar la sociedad y sus estructuras, el poder tiende a hacerse omnímodo y la libertad empieza a sufrir quebrantos. En Estados Unidos no podrán prosperar, según los historiadores y sociólogos, los cambios que pretendan alterar la identidad de la nación. Existe un Congreso, un Tribunal Supremo, un sabio equilibrio entre los poderes y una conciencia social profundamente arraigada, que actúan como garantía para la preservación de la democracia. Yo no creo, por supuesto, que los cambios propuestos por Obama lleguen a categoría de revolución; pero al mismo tiempo me preocupa un individuo que desde el poder dé a conocer ideas que desvíen a las nuevas generaciones del camino andado por sus antepasados. Un tema al que la gente teme es el de la polarización racial que se ha ido produciendo en el país a raíz de la entrada de Obama al entorno político nacional. Bill O’Relly escribió hace poco un artículo titulado “Los Peligros de Obama”, en el que se refería a los problemas del lenguaje debido a la interpretación del mismo por parte de la población negra. Cita O’Relly al Senador Joe Biden el día en que usó el adjetivo “clean” para referirse a Obama. Los líderes de la campaña de éste armaron una trifulca por un vocablo que no fue usado en el sentido que le adjudicaron. No fueron suficientes las excusas de Biden. Su estigmatización dura hasta hoy. Otro caso citado por O’Relly es el del presidente George W. Bush cuando dijo de Obama que era “articulate”. Parece que señalar que Obama es un orador bien articulado implica que el resto de los negros carece de esa cualidad. La susceptibilidad del aspirante presidencial y de su equipo de trabajo va a crear numerosos conflictos en el futuro. Cualquier cosa que digamos o escribamos pudiera ser tildada por Obama y su gente como una acción de racismo, y una actitud tal tiene que ver con la libertad de expresión. Es muy interesante, para citar otro aspecto de la campaña del Senador Obama, la autodefensa que hace de su ubicación izquierdista. El New York Times cita éstas sus palabras: “Mire, permítanme hablar de la amplia extensión de los temas, y negar la noción de que yo estoy moviéndome hacia el centro. Los que afirman esto aparentemente no me han prestado la necesaria atención”. En la misma dirección hallamos esta referencia que aparece en una reciente edición de The Washington Post: “el Senador Obama, que ha encarado en estos días la acusación de que está moviéndose hacia el centro, ha rechazado la noción de que esté abandonado sus verdaderos principios”. Sabemos que las líneas que separan en política las posiciones de derecha, centro o izquierda son a veces muy sutiles, por lo que colocarles etiquetas fijas a determinados candidatos implica el riesgo de la exageración; pero cuando es el propio candidato el que se autodefine las dudas sobran. Barack Obama es un hombre de ideas radicales. Otra cosa que nos inquieta de Obama es su repertorio de promesas, muchas de ellas de muy difícil realización. Hay promesas que deslumbran, ... como la de aumentar el salario mínimo a $9.50 la hora, y la de incrementar los impuestos a las personas de más alto ingreso. Las cifras de Obama en relación con la economía americana son ficticias, como señala el economista Glenn Hubbard en una columna de Wall Street Journal. Es muy fácil hablar desde la oposición, donde no hay que contar con las realidades que son básicas en el desempeño de un buen gobierno. Un problema que he tenido que encarar cuando hablo de estos temas en la radio o ante un grupo de personas es el que se me tilde de racista por no apoyar a un negro para la presidencia del país. Algo semejante ha sucedido con la Senadora Hillary Clinton y su abortada campaña política cuando se alude a su feminidad. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha dicho que “En el caso de la Senadora Clinton el sexismo jugó un papel en su contra”. Añadió la congresista: “Yo misma he sido víctima del sexismo”. No deja de ser preocupante que se llame “sexista” al que no vote por una mujer, y “racista” al que no vote por un negro. Ese tipo de actitud es antisocial y divisiva. Para terminar, y mucho más habría que decir, debo reconocer que me preocupa la demagogia de Obama al afirmar que si llega a la presidencia no tendría a menos sentarse a dialogar con los enemigos políticos de este país. Probablemente Obama ignora que el diálogo con terroristas y comunistas siempre termina en concesiones para estos elementos enemigos de la humanidad. El mundo de hoy se halla convulsionado por los avances del fanatismo religioso aliado del terrorismo y por figuras de gobierno que acumulan armamentos para promover guerras y tumultos. El presidente de Estados Unidos tiene sobre sus hombros la responsabilidad de luchar a favor de los derechos humanos y la preservación de la libertad universal. Esto no se consigue con una sonrisa a dientes abiertos y un estrechón de manos. Una nación fuerte ni cede ni concede. Para Estados Unidos queremos un presidente firme y fuerte, arraigado en los principios que sustentan nuestra nacionalidad. Obama no parece que sea ese tipo de presidente. ...
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