Marcos Villasmil
User
| Posts: 80 |   |
|
EL REYEZUELO ESCORPIÓN - 2007/07/06 10:21
EL REYEZUELO-ESCORPIÓN
En política, como en el resto de la vida, quien siembra vientos, recoge tempestades. En el caso de Chávez, en política exterior, podría hablarse más bien de un Tsunami de rechazos y de desdenes, recogidos en esta última gira bélica por el mundo. Parece que quitando al líder iraní, el cadáver viviente Castro, los chulo/mantenidos Kirchner, Ortega y Evo, y los tiranos de Zimbabwe y Bielorrusia, nadie lo quiere recibir.
Se dice que la diplomacia no consiste en obligar a alguien a hacer lo que uno quiere, sino en persuadirlo de hacer lo que él no desea. Esa sabia lección, que practicaron genios de la política exterior, como Talleyrand, o Metternich, no hay manera de que la aprenda Hugo I. Ni el MERCOSUR o el Parlamento chileno, ni la Duma rusa o el Senado brasileño se lo calan; hasta un país completo, Suiza, lo mandó con su habladera de paja para otra parte. En Rusia, ni siquiera porque quiere comprarle unos submarinos, logró que los parlamentarios del propio Putin aprobaran que hablara ante ellos en plenaria. De hecho, la visita no fue considerada por los rusos como “oficial”, sino privada. Por no quererlo, los socialistas democráticos europeos le hacen el fo sin mayores miramientos. ¿Por qué será?
La política exterior requiere de dosis intensas de pragmatismo y frialdad, dos características que ni siquiera el seguidor más ferviente del “proceso” le otorgaría al barinés. Por el contrario, quien insulta y veja a sus pares internacionales, inyectando veneno de escorpión a todo lo que toca, no puede esperar luego que lo reciban como un pana de verdad; ni siquiera si llega con los espejitos consabidos, no de oro, sino de petróleo. Y es que en el exterior ya saben que PDVSA está casi quebrada y bajo el mando de un atajo de choros incompetentes que no se atreven a decirle las verdades del negocio a su amo.
Los desplantes se suceden, y vemos como el Senado brasileño niega la aprobación de ese país al ingreso de Venezuela al MERCOSUR hasta que Chávez, mediante “un gesto de buena voluntad” no se disculpe, luego de haberlos llamado en Mayo “los loros de Washington” por criticar el cierre de RCTV. Pues resulta que el que termina poniendo un ultimátum es Chávez a todos los brasileños, incluyendo, supongo, la selección que está compitiendo en la Copa América.
Un ejemplo contrario de conducta lo dan los comunistas chinos, quienes han probado ser maestros en el arte del pragmatismo. No casualmente Den Xiao Ping dijo aquello de que no importa el color del gato, sino que cace ratones. Por eso China va dándole al capitalismo con todos los hierros.
No hay diplomacia válida posible si tus interlocutores ya no te ven como alguien serio. Así seas enemigo, o rival, el respeto se pierde no por tener diferencias ideológicas, sino por no ser alguien creíble. Lo peor para casos como Chávez es que se dice adiós a la credibilidad el día que se pierde y el eco de su pérdida resuena el resto de la vida en tus oídos, porque ya no hay para atrás. Leproso-político te quedaste; esa fama tóxica de escorpión a quien hay que evitar a toda costa no se quita con ningún producto. Para verte, será solo de lejito y de vaina.
No hay nada más frágil y más fácil de perder que la credibilidad en política. Si tu credibilidad se ha dañado, está muerta; tiene la fragilidad del más fino de los cristales. En el caso del supuesto heredero de Fidel, hay demasiadas razones en su contra, sin contar que nunca habrá pensado ni sospechado que lo de RCTV le iba a generar ese rechazo tan general.
Chávez parece centrado en un solo objetivo: la destrucción de su país, y de su presencia en el limitado grupo de naciones democráticas. Este viaje último, a través del túnel del tiempo, con su añoranza por la Unión Soviética –nuestro reyezuelo tropical debe ser el único doliente que queda- no es sino una nueva muestra de su deseo de reconstruir la Guerra Fría, pero con él en uno de los lados del ring. Por supuesto, sus sueños de grandeza ya nadie los toma en serio, ¿pero quién de su entorno se lo dice? Hasta con sus supuestos aliados y conmilitones, más allá del encanto por los petrodólares, lo que existe es una de esas amistades basadas en un desprecio más o menos cordial –a fin de cuentas las apariencias hay que guardarlas mientras el Papá Noel del post-socialismo petro-robolucionario esté dispuesto a seguir regalando lo que queda en la alforja. Ahora, de que haya alguien en el exterior que asuma realmente lo que Chávez dice, ¡por favor! seamos serios. Bueno, a lo mejor el inexperto de Evo se lo cree, pero esa es otra historia, en la cual Chávez quiere jugar a ser una especie de Pigmalión tropical del Evo/Eliza del altiplano.
Al perderse la credibilidad -que se gana tras grandes esfuerzos y mucho tiempo trabajando para ello, pero, como decíamos, se puede destruir en un segundo- se pierde el encanto, el carisma que le puede ser útil a un político hasta para encantar serpientes, y se nos presenta entonces el hombre tal y como es, frágil, sin sustancia, inconsistente, increíble y sobre todo, sin aguijón. Como luce en estos días Hugo I, el reyezuelo-escorpión.
|