Miguel Saludes
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The Miami Herald y los recuerdos de Elián. - 2007/04/09 21:01
The Miami Herald y los recuerdos de Elián.
Por Miguel Saludes.
Un nuevo caso de disputa sobre custodia infantil se forma en el horizonte político de las relaciones cubano norteamericanas. A siete años del proceso del niño balsero Elián González surge un problema similar con una niña de 4 años reclamada por su padre en la Isla. La noticia apareció en un artículo de Jay Weaver y Carol Marbin Millar publicado a finales de marzo por The Miami Herald en sus versiones en inglés y español. El hecho coincide con la anunciada reaparición de Fidel Castro en el escenario político cubano.
El incidente se presenta sin muchos detalles. La pequeña, que actualmente reside en Coral Gables, quedó privada de la custodia de su madre después que se descubriera que esta padecía una grave incapacidad mental, impedimento que motivó el dictamen hecho por el Departamento de Niños y Familias. La niña puede convertirse en un nuevo centro de discordia entre Cuba y Estados Unidos. En su país de origen el padre la reclama de regreso. Por otra parte, según la versión noticiosa, existe una petición hecha por ciertos trabajadores de la agencia para el bienestar infantil de la Florida que pide a la justicia la concesión de la custodia a un conocido de la familia, sin aclarar más.
No obstante la discreción que pesa sobre los involucrados en este asunto el artículo del Herald aporta algunos datos interesantes. Uno de ellos es la existencia de un medio hermano, aún no adolescente, fuera del juego legal por haber renunciado el padre a sus derechos cuando firmó la anuencia para que su hijo saliera de Cuba. También se sabe que el de la niña presiona firme con el apoyo del abogado de inmigración Ira Kurzban, quien ha representado al gobierno cubano en anteriores situaciones. En uno de sus párrafos la nota informativa cita declaraciones atribuidas a la madre favoreciendo la estancia de la hija con su padre antes que en un hogar temporal. En otra parte acota que el vínculo entre los padres de la niña fue breve y nunca estuvieron casados. Hace dos años la señora ingresó, al parecer legalmente, a Estados Unidos acompañada de sus dos hijos. Para entonces aquella relación había terminado.
Por el momento el reclamante puede hablar con su hija por teléfono todas las semanas. No ha sido autorizado a entrar a territorio norteamericano por el Departamento de Estado. Aunque su presencia no es determinante para el dictamen final, pudiera aportar elementos que ayuden al juez en su decisión. Una agencia privada de protección infantil en Miami le pidió a otra de carácter independiente que revisara las condiciones en que vive este hombre en Cuba. La fuente aludida por la periodista adelanta que este estudio no sería válido dadas las influencias que puedan ejercerse en la isla.
Muchas son las interrogantes que surgen a la sombra de este evento. Una de ellas es si el padre de esta niña no tuvo que autorizar la salida como tuvo que hacerlo el del varón. Se sabe que este requisito es exigido por el departamento de inmigración cubana cuando los padres están separados y uno de ellos se marcha acompañado de los hijos.
La publicación de la noticia contrasta con el silencio en la otra orilla, donde nada de lo que acontece en esta parte del continente escapa de la atención oficial. Tal vez el periódico de la Florida está empeñado en recuperar el espacio que perdió hace pocos meses entre buena parte del exilio cubano y esta sea una buena oportunidad. Hasta el diario Granma les ayudó recientemente con la diatriba lanzada contra Roberto Castelló y otros periodistas, incluso contra el mismo medio. Pero las intenciones de la publicidad pudieran ser apreciadas de diversas maneras.
El régimen cubano supo aprovechar a su favor las circunstancias del caso Elian González. La herida causada a la comunidad exiliada aún no ha sanado. Muchas cosas quedan por aclarar en aquel asunto donde los exiliados defendieron apasionadamente una causa aparentemente sin razón. El padre de Elián cedió a la manipulación castrista y escogió lo que consideró el mejor camino para su bienestar personal. Lo que hubiera sido un problema legal en familia se convirtió en una lucha política incentivada en buena medida desde La Habana, que hizo todo lo posible para alargar aquel pleito. Marchas, actos de reafirmación revolucionaria y las interminables tribunas abiertas fueron el mejor marco para que la dictadura echara a rodar su plan de despapización. Los cubanos todavía guardaban en sus mentes y corazones los efectos de la visita de Juan Pablo II algo inadmisible que debía concluir de alguna manera.
Ahora parece que es tiempo preciso para una de las movidas del castrismo. Nada mejor que reverdecer el escenario de padres separados e hijos desamparados, donde la crueldad del imperialismo niega el reconocimiento del derecho a la paternidad. La conexión de esta querella con el recuerdo de Elián pudiera ser una especie de señuelo lanzado a la diáspora cubana. El juego está a la vista. Los cubanos no deben dejarse llevar nuevamente por uno de estos torbellinos creados con la complicidad de quienes quieren acabar con la espina que impide el provechoso crecimiento de sus intereses y la posibilidad de ganancias jugosas, donde poco importa que no exista democracia y libertad para el pueblo cubano. La imagen del pequeño balsero es el mejor antídoto contra estos fantasmas que quieren repetir sus apariciones.
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