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La Inseguridad de los Tiranos - 2006/04/17 09:20El monje budista Thubten Wangchen, Director de la Casa del Tíbet, en Barcelona, contó en una entrevista publicada en La Vanguardia el 9 de marzo cómo tuvo que huir de su tierra natal con sólo 4 años de edad, después que los chinos torturaron y mataron a su madre. "Se cebaban en las mujeres embarazadas: el objetivo ha sido el genocidio del pueblo tibetano", dice con notable serenidad al reportero.
El 10 de marzo de 1959 los invasores chinos iban a detener al Dalai Lama, pero su pueblo rodeó valientemente el palacio para facilitar su fuga de incógnito. Siguió el saqueo y destrucción de más de 6.000 monasterios budistas y un largo período de torturas, encarcelamientos y asesinatos.
Casi un millón de muertos y 150.000 exiliados han cercenado desde entonces a una población de apenas dos millones. Cientos de miles de chinos se han asentado en el territorio, imponiendo gradual y forzosamente su mayoría étnica. La campaña de genocidio cultural incluye la destrucción sistemática de las costumbres, religión y estructura social de los tibetanos. Pero el mundo no ha reaccionado, como si esto le sucediese a una raza extraterrestre en alguna otra dimensión.
Por esos días coincidía la toma del poder por Fidel Castro y la trágica transformación totalitaria de la sociedad y la cultura cubanas. Ambos hemisferios contemplan ya 47 años de abusos y crueldad. El pretexto, denominado "comunista", se asienta en métodos estalinistas y nazi/fascistas que justifican sus crímenes como una “defensa” frente a supuestos enemigos externos. La motivación es el control totalitario del poder.
Consciente el Dalai Lama de la indiferencia mundial, señaló en el discurso anual de 2005, dirigido a su pueblo desde el exilio, que no aspira a "buscar la independencia del Tíbet" sino que aceptaría la tutela china para "que haya respaldo de diversas partes del mundo a este enfoque de beneficio mutuo para chinos y tibetanos". Sólo pide un mínimo de respeto, consideración y autonomía, porque el Tíbet "es una gran nación con una civilización rica y antigua".
Opta por esa misma bondadosa conciliación que imitan muchos opositores cubanos en sus esfuerzos por una transformación pacífica hacia la democracia, "con todos y para el bien de todos". Es una actitud civilizada de admirable firmeza e integridad.
Contrasta esta actitud de conciliación, diálogo y tolerancia con la feroz represión que asola a ambos pueblos. Contrasta también con la de aquellos líderes islámicos que promueven la guerra, la destrucción y la muerte, prestos a enardecer a multitudes fanáticas contra el enemigo "satánico" que perciben en cuantos piensen distinto o defiendan los derechos humanos. Enemigos como Salman Rushdie, condenado a muerte en ausencia por una obra poética que disgustó a los ayatolas o ese pobre ciudadano afgano que acaba de acceder a la fama porque su conversión al cristianismo lo convertía en un apátrida perseguido y también reo de muerte.
Rushdie es uno de doce intelectuales, en su mayoría musulmanes, firmantes de un reciente manifiesto donde destacan que: "Como todos los totalitarismos, el islamismo se alimenta de miedos y frustraciones. Los predicadores del odio apuestan por esos sentimientos para formar sus batallones destinados a imponer un mundo liberticida y desigual. Pero nada, ni siquiera la desesperación, justifica la elección del oscurantismo, el totalitarismo y el odio." Mencionan también las caricaturas de mal gusto que provocaron una oleada de violencia entre activistas islámicos, porque estos acontecimientos "han revelado la necesidad de una lucha por los valores universales … un combate mundial que ubica a los demócratas contra los teócratas."
El reportero de La Vanguardia indagó en su entrevista al monje budista sobre la posible reacción del Dalai Lama si viera caricaturas irrespetuosas de su persona y religión. Con la mayor convicción, le contestó: "¡Eso ha sucedido ya más de una vez! En diarios de la India. Y el Dalai Lama las mira, sonríe... y nada más." La burla resbala y divierte al que sirve de blanco cuando hay integridad sólida en su pensamiento. Sus preocupaciones son mucho más trascendentes.
Los líderes chinos no soportan caricaturas y castigan a sus autores. Fidel Castro también. Ha proclamado una ley de "desacato al Comandante en Jefe" y entre sus primeros actos en la Cuba de 1959 destaca el cierre del semanario Zig-Zag, que tradicionalmente ridiculizaba a políticos incapaces o corruptos. En tales países oscurantistas no se tolera la crítica. Es notable cómo ningún líder totalitario o teocrático tiene la valentía de sonreír condescendientemente ante la crítica irónica o burlona. Carecen de seguridad interior. ________________________________________ * Gerardo E. Martínez-Solanas, Economista y Politólogo (CUNY). Ex Funcionario de las Naciones Unidas.
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Ernesto Ortiz Hdez.
Admin
Posts: 49
Re:La Inseguridad de los Tiranos - 2006/04/17 13:25Como el enlace a la entrevista que menciona Gerardo, en La Vanguardia digital, nos conduce a una página de pago, quiero reproducirles el texto a continuación. Es un extracto de la transcripción aparecida en la página de la comunidad budista tibetana Konchog Sum.
THUBTEN WANGCHEN, MONJE BUDISTA, DIRECTOR DE LA CASA DEL TIBET "El Dalai Lama mira sus caricaturas y sonríe"
Tengo 52 años. Nací en Kyirong (Tíbet), pero a los cuatro años tuve que huir de mi país, al ser invadido por China. Soy monje budista y vivo en Barcelona desde 1982, con el respaldo del Dalai Lama: dirijo aquí la Fundació Casa del Tibet. ¿Política? Sólo la de la bondad. ¿Dios? Da igual, si tienes el corazón abierto y cultivas la compasión.
VÍCTOR-M. AMELA - 09/03/2006
- ¿Le echaron los chinos de Tíbet?
- Invadieron mi país en 1959, destruyeron templos, expoliaron, persiguieron, torturaron y mataron. Provocaron la muerte de 1.200.000 tibetanos. Mi madre fue una de esas víctimas.
- ¿Qué le hicieron?
- La torturaron y murió. Yo tenía cuatro años... Se cebaban en las mujeres embarazadas: el objetivo ha sido el genocidio del pueblo tibetano.
- ¿Y qué pasó con usted?
- Mi padre, mis hermanos y yo huimos: nos ocultábamos de día entre peñas y árboles, y caminábamos de noche, con frío y hambre... Y así llegamos con vida a Nepal.
- ¿Qué hicieron allí?
- Vivir como mendigos. Hasta que supimos que el Dalai Lama había logrado huir a India... Y allí nos fuimos.
- ¿Mejoró su suerte en India?
- Sí, porque los sijs nos daban comida. Pero seguíamos viviendo en la calle, mendigando... El Dalai Lama imploró ayuda al gobierno indio para tantos niños de la calle tibetanos... Yo era uno de esos niños de la calle...
- ¿Y qué hizo el gobierno indio?
- Nos dio comida, alojamiento y educación gratuita. ¡Los tibetanos jamás olvidaremos eso! India ha asilado al Dalai Lama, que lleva ya 47 años en Dharamsala...
- ¿Conoce usted al Dalai Lama?
- Sí. Durante 11 años estudié en su templo.
- ¿Qué estudió allí?
- Filosofía budista, ceremonias, rituales y arte espiritual: mandalas, músicas, danzas... E historia, cultura y lengua tibetanas, y también hindi e inglés: "¡Tengamos la mente abierta a la modernidad, abrámonos al mundo!", nos aconseja siempre el Dalai Lama. Él me respaldó cuando decidí venir a España.
- ¿Le encargó alguna misión?
- Sólo me dijo: "Habla de la cultura tibetana y respeta la fe de los católicos". Y eso hago: nadie debe dejar la religión que tenga, sólo tratar de añadirle saberes nuevos.
- ¿Por qué decidió usted venir a España?
- Hippies españoles se movían por el Himalaya e India tras la muerte de Franco. En 1977, algunos convencieron a varios lamas para ir a Eivissa a impartirles cursos. Cinco años después insistieron para que fuera yo como intérprete, por mi inglés. Y decidí que era una ocasión para aprender español...
- ¿Sobre qué eran aquellos cursos?
- Sobre budismo y meditación.
- ¿Cuál es la esencia del budismo?
- Que puedes alcanzar un dominio de tu vida interior que te permita aceptar la vida exterior con serenidad y actuar con bondad y compasión hacia todos los seres.
- Y la meditación ¿en qué consiste?
- Es una técnica que te ayuda a ese autodominio: concentrándote en tu propia respiración puedes pacificar tu mente, lo que además reportará mayor salud a tu organismo.
- ¿Está eso comprobado científicamente?
- Sí: cada día más neurocientíficos y médicos estudian a meditadores y así lo constatan. Por eso repito que el budismo no consiste en creerse unos dogmas, sino en unas prácticas cotidianas que son útiles para todos.
- Y mientras ustedes van pacificándose, ¿qué hace China?
- Envía más y más chinos a Tíbet: pronto los tibetanos serán minoría en su país. Y el Gobierno chino prohíbe el culto budista, prohíbe la lengua tibetana, prohíbe tener fotos del Dalai Lama, fuerza abortos y la esterilización de mujeres tibetanas...
- Quizá este Dalai Lama debería ser más combativo, ¿no?
- Muchos jóvenes tibetanos reclaman recurrir a la violencia ante tanta opresión. Pero el Dalai Lama descarta ese camino, los apacigua. ¿De qué nos serviría verter la sangre de un solo chino? Paciencia, paciencia...
- ¿Nunca han guerreado los budistas?
- No todos los budistas son buenos, claro, ¡pero jamás se ha proclamado una cruzada ni una guerra santa en nombre del budismo!
- Quizá sea ésa la victoria del budismo...
- La represión fortalecerá el budismo en Tíbet, seguro. Y, en China, cada día hay más gente atraída... Si no, ¿por qué el Gobierno chino ha censurado el acceso por Google a las voces Tíbet y Dalai Lama...?
- ¿Qué dirían ustedes si unas caricaturas denigrasen al Dalai Lama?
- Recuerde que los talibanes ya dinamitaron estatuas de Buda en Afganistán... ¿Nos las devolvería matar a alguien? ¡No! Y lo de las caricaturas..., ¡bueno, eso ha sucedido ya más de una vez! En diarios de India. Yel Dalai Lama las mira, sonríe... y nada más.
- ¿Nada más?
- ¡Y eso que el Dalai Lama es al tiempo líder espiritual y político, como un Papa y un jefe de Estado juntos! Dígame: ¿cuántos jefes de Estado del mundo reaccionarían así? ¡Me siento muy orgulloso del Dalai Lama!
- Desde luego... Y, oiga, ¿es cierto que China mantiene secuestrado a un niño lama?
- Sí: ¡ese niño es el prisionero político más joven del mundo! En 1995, el Dalai Lama reconoció al niño Gedhun Choekyi Nyima como reencarnación del 11. º Panchem Lama, la mayor dignidad del budismo tibetano después del propio Dalai Lama. El niño tenía 6 años..., y a los pocos días fue secuestrado y trasladado a Pekín. No sabemos nada de él.
- ¿Y qué hacen la ONU, la Unesco...?
- Recogemos miles de firmas... Pero no sirve de nada: China, ni caso. Todo el mundo desea comerciar con China y nadie se atreve a criticarla. ¡Ah, el dinero manda...!
- ¿Qué podemos hacer nosotros desde aquí?
- No olvidéis a los tibetanos. No somos de otro planeta: estamos en éste, y resistimos con dignidad. Sólo eso: ¡no nos olvidéis!
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