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FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Pedro Corzo
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Posts: 4
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Los malos duermen bien - 2007/03/09 09:50 Después de conocer cómo viven numerosos victimarios y de los privilegios que disfrutan a pesar de sus depredaciones, he llegado a la conclusión de que los malos duermen bien y que el crimen paga con los mejores intereses del mercado.

En las últimas semanas hemos podido apreciar, gracias a la libertad de prensa y el talento de algunos periodistas y productores, los privilegios que disfrutaron y que disfrutan, a pesar del cambio de dueño y escenario, muchos de los muchísimos cancerberos que ha tenido el infierno cubano.

Los hay de toda laya. Militares, de los servicios de inteligencia y seguridad, funcionarios, profesionales de todas las ramas, intelectuales, cortesanas, en fin, un muestrario de todos los tipos de individuos que han servido al totalitarismo por casi cincuenta años.

Estos personajes reniegan de sus compromisos, pero pocas veces repudian su pasado. Justifican sus actos más macabros con el argumento de que defendían un ideal, pero casi nunca tienen argumentos para sostener en un debate las razones que los asistían para sus abusos. Admiten con una desfachatez inaudita que conocían los más oscuros actos del sistema, pero que no podían hacer nada para cambiarlo por lo que, para sobrevivir, se tenían que convertir en victimarios.

Salvo contadas excepciones un denominador común les identifica: están orgullosos de los roles protagónicos que interpretaron sin detenerse a pensar en las penas, injusticias y víctimas que sus acciones directa o indirectamente causaron. Cuando describen sus aventuras lo hacen con jactancia, se pavonean de sus relaciones con la cúpula del poder castrista y se regocijan de conocer los chismes más exclusivos de sus antiguos amos, porque en verdad eran servidores, esclavos de lujo del olimpo antillano.

Paradójicamente estos renegados tienden a servir a los gobiernos e instituciones que en algún momento trataron de destruir. El espíritu mercenario que les caracteriza no pone reparo cuando les ofrecen seguridad personal y económica, convirtiéndose en fieles devotos de quienes fueron sus enemigos mortales. Pero lo peor no es eso, sino que hasta ciertos sectores de la oposición en el exterior les confieren reconocimientos y honores porque consideran que ganan preeminencia al asociarse a quienes, después de haber sido los constructores de la destrucción de un país, mutan vertiginosamente a expertos en la reconstrucción, o en teóricos de las soluciones posibles de la tragedia de Cuba.

Pero entre esos renegados que en otros tiempos habrían tenido el rechazo más contundente hay unos ejemplares que merecen el mayor de los desprecios y son aquellos que justifican sus acciones pasadas responsabilizando a las víctimas de su conducta. Estos individuos con extremo cinismo justifican complicidades y abusos y en un vil intento por escamotear su responsabilidad en el pasado colectivo, niegan valores morales, razones y derechos a quienes enfrentan el proyecto que ellos defendían.

El cinismo, la arrogancia y la prepotencia son sus atributos más conspicuos. Son egoístas porque sólo piensan en su entorno más directo. La frustración les induce a justificar los crímenes individuales en que participaron y obviar su complicidad en la destrucción de una sociedad, de una economía, de un país. Desprecian a las víctimas del sistema y a la nación en la que cometieron sus tropelías, no respetan a los que han tenido el valor de luchar por sus convicciones ni a los infelices que han padecido los abusos del sistema.

Por otra parte es justo puntualizar que muchos de los que han renegado del totalitarismo han asumido sus nuevos compromisos ideológicos y políticos con dignidad, coraje y dedicación. Demuestran estar estrechamente asociados a su nuevo pacto social. Trabajan arduamente por el cambio y promueven soluciones lo menos traumáticas posible para nuestra tragedia. A ellos mi respeto.

Errar, equivocarse, es parte del hacer humano, pero las lesiones que derivan de esos actos no pueden quedar impunes, aunque sea en el aspecto moral, y si existe un mandato ético de que se debe comprender y perdonar la falibilidad humana, esa conducta no es posible si falta un arrepentimiento que transite por la rectificación de los errores. La prepotencia, el justificar las malas acciones nos aleja de la tan promovida reconciliación, si los ex verdugos siguen convencidos de que sus crímenes estaban justificados, ¿qué se puede pensar de aquellos que todavía siguen matando, encarcelando y reprimiendo? Que reflexionen aquellos que sólo ven en la oposición al totalitarismo ánimos de vendetta porque, por las evidencias, a quienes más hay que reclamarles comprensión, entendimiento y tolerancia es a los que usaron el garrote y lo siguen esgrimiendo todavía.
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Marcos Villasmil
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Posts: 78
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Re:Los malos duermen bien - 2008/08/23 13:05 Estas palabras de Pedro Corzo, en referencia a la tragedia de los hermanos cubanos, pueden ser, en algunas situaciones, extrapoladas a la Venezuela chavista. En todo caso, tenemos toda una cosecha de traidores, de vendepatrias y de caracteres éticamente escasos, dignos de aparecer en el tango "Cambalache". Por desgracia, desde el 4 de febrero de 1992, fecha de la fracasada intentona de golpe militar de parte de Chávez y sus secuaces, toda una gama de personajes han transitado, mediante razones y justificaciones diversas, el camino de la antipolítica, de la vulneración y destrucción de la democracia, del irrespeto a los derechos humanos, o del enriquecimiento propio a costa del boom petrolero. Al respecto, toda una gradación puede hacerse:

-Políticos, empresarios, medios de comunicación, conjugados para destruir las bases de la democracia, que creyeron que, al tope de la ola antipartidista, podían ellos llegar al poder, y manipular sus resortes y mecanismos para su propio beneficio.

¿Quién no recuerda a aquellos que en el Congreso justificaron el golpe? ¿Cuántos periodistas y "prohombres de la sociedad" –hoy, algunos, incluso perseguidos por el régimen castro-chavista- exigieron el perdón y la libertad para los golpistas?

-Llegado Chávez al poder, ¿cuántos grupos económicos, sobre todo en el sector financiero, han surgido de la nada, para hoy ser potentados de las altas finanzas? Para colmo, la boliburguesía está plena de rostros supuestamente “apolíticos”. (¿Se puede ser hoy “apolítico” en Venezuela?)

-Dentro del propio chavismo, dos nombres surgen, emblemas históricos de la desvergüenza, leprosos de la venezolanidad, que aún hoy, caídos en desgracia, en palabras de Pedro Corzo, “cuando describen sus aventuras, lo hacen con jactancia”: Luis Tascón, el autor de la lista infame que lleva su nombre, por la cual millones de venezolanos han sido condenados a un apartheid institucional; y el general retirado Acosta Carles, todavía por unos meses más gobernador de Carabobo, y quien en medio de su delirio de grandeza, luego de que Chávez lo despreciara, como ha hecho con muchos, se lanza al ruedo electoral, porque según él, no puede rechazar ese canto de sirenas que tanto político está oyendo en estos días veraniegos, “el llamado del pueblo.”

Como Tascón y Acosta Carles, miserias humanas andantes, hay muchos otros casos. Y como bien diría Corzo, “merecen el mayor de los desprecios porque justifican sus acciones pasadas responsabilizando a las víctimas de su conducta”. Para Tascón, la culpa no es de él, sino de los firmantes.

También hay quienes habiendo creído en las promesas del felón militar, luego han asumido un compromiso de lucha democrática. Y ello se acepta porque hubo no sólo arrepentimiento, sino propósito de enmienda, que están realizando diariamente con sus actos. Por desgracia, en medio de tanta rendición moral, son minoría.

Finalizo recordando un dictum que estaba muy de moda entre algunos líderes de la oposición, en tiempos del paro petrolero y el referendo revocatorio. La existencia, dentro de la dirigencia chavista, de un supuesto “dirigente chavista bueno”, que existiría en contraposición de los malandros, correveidiles, e incondicionales de su Jefe.

A la vista de la evolución posterior del proceso, luego de que Chávez se ha quitado definitivamente la careta de ser humano, para ofrecer al mundo su verdadero rostro, imagen y semejanza de su ídolo Fidel, ¿´podrá alguien afirmar, con justificación moral, que se puede ocupar un puesto de importancia y de primera línea en este desgobierno patrio, y ser honesto?
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