Alberto Müller
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El convite presidencial 2008 - 2008/08/18 08:01
Mientras se acerca el convite presidencial del 2008, los directivos de los dos grandes partidos políticos de Estados Unidos, preparan sus experimentadas maquinarias electorales, con miras a convencer al pragmático personaje soberano, dígase el pueblo norteamericano, a que vote por su candidato. La magia de las convenciones políticas en Estados Unidos, de cara a la elección presidencial del mes de noviembre, ya al doblar de la esquina, comienza a lanzar sus consignas de impacto, sus mensajes televisivos y sus discursos temáticos convincentes.
Adicionalmente, como las velas del velero, esa magia electoral ya anuncia el despliegue de sus globos de diversos colores y de sus subterfugios artificiales para que la brisa popular impulse la nave partidista. La primera convención la realizará el Partido Demócrata en la ciudad de Denver, Colorado, el 25 de agosto.
Y el Partido Republicano reunirá a su convención del primero al cinco de septiembre, en la ciudad jimagua de Minneapolis-Saint Paul.
En el escenario demócrata, algunos no pueden creer todavía que Hillary Clinton haya logrado tener un papel de primerísima actriz, junto a Barack Obama en la Convención de Denver.
Después de los reconcomios lógicos que dejó la batalla épica entre Hillary versus Obama en las primarias demócratas, fueron necesarias intensas negociaciones con el equipo del candidato ganador, para permitir la presencia de los Clinton en el segundo día de la convención.
Pero se impuso al final la alta jerarquía del cónclave demócrata, que considera imprescindible lograr la mayor unidad posible dentro de sus filas, para que los seguidores de la senadora Clinton no se sientan discriminados en la convención y se incorporen de cuerpo y alma a la recta final de la contienda presidencial en favor del candidato Barack Obama.
Lo que han logrado la huestes de Hillary Clinton es dejar constancia de los casi 18 millones de votos que recibió la senadora por Nueva York en las primarias, aunque al final perdió la nominación frente al carismático candidato afro norteamericano.
Un comunicado conjunto de los equipos de campaña de Obama y Clinton explica que ambos quieren honrar a los 35 millones de personas que participaron en las primarias demócratas.
Lo que no deja dudas, una vez dejada atrás la agotadora y reñida campaña primaria demócrata, es el gigantesco precedente logrado por Barack Obama, en atraer a las generaciones más jóvenes, a los votantes independientes y a la inmensa mayoría de la población afro norteamericana, para impulsar su candidatura presidencial.
Y eso permite que el senador por Illinois tenga asegurado la nominación de su Partido Demócrata.
Por otra parte, el escenario del Partido Republicano no parece estar exento de fricciones y reconcomios.
El ala más conservadora del republicanismo sigue sin abrazar con entusiasmo, hasta el momento, la candidatura del senador-héroe de la guerra, a pesar de que McCain parece haber ganado el debate religioso conducido por el pastor Rick Warren, protagonizado recientemente en la Iglesia Evangélica de Saddleback, en Lake Forest, California.
En los próximos días, ambos candidatos anunciarán sus compañeros de fórmula y esto podría ser un factor decisivo para superar los propios puntos débiles, que la naturaleza política de cada uno, posee. El candidato Barack Obama necesitará un político del ala más tradicional de su partido, como San Nunn, Joseph Biden o Evan Bayh, aunque algunos consideran que el ticket mágico podría ser con el alcalde independiente de Nueva York, Mike Bloomberg o con la senadora Hillary Clinton. Sin embargo esto parece estar lejos de las posibilidades, pues Bloomberg no parece estar interesado en el cargo y la campaña de Obama tampoco muestra, al menos a puertas cerradas, una inclinación espontánea por la Clinton. El candidato republicano, John McCain, por sus setenta y dos años, necesitará de vicepresidente a un político con juventud y dominio público en temas económicos. Aquí se alistan Mitch Romney y Tim Pawlenty, gobernadores de Massachusetts y Minnesota respectivamente. Dos políticos de sólidas credenciales en el republicanismo y con visiones muy eficientes en el campo de la economía. En su defecto, McCain también podría optar por un vice presidente que le asegure algunos de los estados decisivos, como podría ser Charlie Crist en La Florida. Por supuesto, otros candidatos podrían salir de la manga o del sombrero del mago y sorprender a todos los espectadores. En pasillos muy cerrados se menciona a los generales Colin Powell, David Petraeus y al Premio Nobel de la Paz, Al Gore. Pero en donde todos los observadores de la política nacional coinciden, es en lo necesario de un peso pesado tradicional dentro del Partido Demócrata, para consolidar la candidatura juvenil y afro norteamericana de Barack Obama. Y para John McCain el factor juventud y el dominio de los temas económico será el factor decisivo que determine la escogencia de su vicepresidente. También podría inclinarse por un candidato de filiación evangélica, con dominio en los temas económicos. El convite presidencial del 2008 se acerca: Barack Obama parece ser el candidato de los jóvenes, de los independientes, de la inmensa mayoría afro norteamericana y de ese factor operativo importante, de que los demócratas estén inscribiendo más votantes nuevos que los republicanos. Mientras John McCain parece que terminará siendo, sin lugar a dudas, el candidato del americano promedio y del sector religioso tradicional, que incluye a católicos y a protestantes. Sin descontar, que la alta clase económica debe concluir apoyando con entusiasmo la candidatura del senador de Arizona. Las encuestas de las últimas semanas muestran un virtual empate técnico entre los dos candidatos, Barack Obama y John McCain. Este es el marco general ante las convenciones de los dos partidos, que se realizarán en los próximos días. Me atrevería a decir que el próximo presidente de los Estados Unidos será el candidato que más seguridad económica logre ofrecer al ciudadano norteamericano, angustiado por la crisis de las hipotecas, por los elevados precios del petróleo y por la disminución del poder adquisitivo del ciudadano común. La economía, querámoslo o no, será el factor decisivo en las elecciones del mes de noviembre. De momento, el Convite Presidencial del 2008 está al doblar de la esquina.
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