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Yaxys Dallan
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Partidos y democracia. Por un renovado liderazgo.. - 2006/08/30 05:32 Partidos y democracia. Por un renovado liderazgo político en la región

La democracia en Latinoamérica ha devenido esencialmente partidista. No creo que este fenómeno se deba solamente a la idea –confirmada por la práctica- de que los partidos políticos son consustanciales al sistema democrático, sino también a la actuación de éstos en momentos históricos trascendentales para la vida de nuestras sociedades, como fueron las luchas contra las dictaduras, procesos de transición hacia la democracia o en la consolidación de la paz. Claros ejemplos de ello son los partidos Socialista y Demócrata Cristiano de Chile. En momentos así, los partidos, con el apoyo de los ciudadanos, han sabido jugar su correspondiente rol. Negar o minimizar estos hechos sería una miseria histórica.

La referida relación inherente entre partidos y democracia también tiene sus cosas negativas. Las fuertes críticas de parte de personas y medios de comunicación contra los partidos, principalmente contra los tradicionales, se han convertido en una realidad muy acentuada en nuestra región. De hecho, muchos líderes neopopulistas las han sabido capitalizar: sólo han tenido que atizar el desencanto con discursos apolíticos -desde el punto de vista partidista- y antisistema para así llegar al poder sobre los hombros de los ciudadanos y el desgaste de la democracia. Cosa que ha traído confusión y a la larga ha hecho que aumente el descontento. En Latinoamérica la crisis de los partidos es también la crisis del sistema democrático, o por lo menos así lo perciben los ciudadanos.

A pesar de que no quiero extenderme más en esta parte no puedo dejar de poner sobre el tapete lo relacionado con el tema de los partidos tradicionales. Creo que hay un abuso del término tradicionales, el cual es utilizado de manera despectiva para señalar a los partidos corruptos, clientelitas y que se manejan regionalmente como feudos personales. En todo caso, si por consenso o costumbre llegamos a considerar el término tradicional como algo peyorativo, no hay por qué entender que histórico y tradicional signifiquen lo mismo. Por ende, no todo partido histórico por su antigüedad equivale a ser un partido tradicional en el sentido que le hemos dado a la palabra. Lo histórico no siempre tiene por qué ser identificado con lo tradicional. Contrario sensu, quién puede negar la existencia de partidos o movimientos políticos, estos últimos con pretensiones partidistas, que son relativamente nuevos y sin embargo están plagados de prácticas consideradas tradicionales como la corrupción y el nepotismo –un ejemplo es el Movimiento Quinta República del presidente Chávez. Algo parecido podemos decir de otros partidos que se presentan como la divina pomada del progresismo cuando en la práctica son tan corruptos como los demás -¿El Partido de los Trabajadores de Brasil les recuerda algo?

Después de poner estos puntos sobre las íes llego a donde quiero. Antes hacía referencia a la vital participación de los partidos en los procesos de democratización en Latinoamérica, pero haciendo honor a la verdad hay que decir que casi siempre contaron con el apoyo de sus similares de otros países, principalmente de aquellos que compartían su misma línea ideológica: los partidos de las internacionales. En los ochenta y noventa, las internacionales adquirieron gran relevancia por su cercanía y solidaridad para con los partidos hermanados que vivían procesos políticos difíciles. Fueron tiempos en los que los partidos europeos se interesaron más por los asuntos latinoamericanos. Tanto la Internacional Demócrata Cristiana como la Socialista y la Liberal, en innumerables ocasiones fueron hilos conductores de aquella solidaridad. Hoy día hay que volver a apostar por estos sistemas de partidos internacionales. La peligrosa vulnerabilidad de la democracia en América Latina requiere estos vínculos.

En nuestra región también existe la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). Fue fundada el 23 de abril de 1947 en Montevideo, Uruguay, durante una reunión a la que acudieron dirigentes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Los principios y bases de la organización son:

1. Acordar orientaciones político-estratégicas para la acción internacional con base en los principios del humanismo cristiano, sujetas a los métodos democráticos y orientadas al logro de la justicia social nacional e internacional.

2. Formular un proyecto político que sustente la integración latinoamericana.

3. Fortalecer y defender los valores y derechos de la persona humana e impulsar los procesos de cambio y modernización de la sociedad.

4. Estimular y coordinar la cooperación entre sus miembros.

5. Promover y desarrollar una justa relación del hombre con su ambiente.


Es una organización que sigue una orientación demócrata cristiana y centrista. Actualmente cuenta con 33 partidos de 25 países del hemisferio y entre sus integrantes hay partidos de consolidada presencia en sus políticas nacionales como el Partido de Acción Nacional de México (PAN) o el Partido Demócrata Cristiano de Chile (PDC), ambos gobernantes. La dirección de ODCA está en manos del político chileno Guterberg Martínez.

En estos momentos ODCA necesita ser relanzada con una estrategia política regional más fuerte, que profundice los vínculos entre los partidos de centro derecha para buscar una renovación hacia dentro y una mayor presencia en nuestras sociedades. Los fenómenos de Venezuela y Cuba, los peligros de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, requieren de una respuesta regional. La realidad pide una renovación del liderazgo democratacristiano.

Creo que en este contexto el Partido de Acción Nacional de México está llamado a entregarse más a la región. México puede asumir el liderazgo estratégico que Estados Unidos, España, Brasil y Chile no quieren o no han sabido asumir, pero al que Cuba y Venezuela por su parte, no desisten. Si México logra salir sin problemas del período postelectoral y Felipe Calderón consolida su poder, podemos invitar a los mexicanos a que asuman el liderazgo de la renovación. Puede ser que esté llegando la hora de ese gran país.

ciresdib@yahoo.es
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