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FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Miguel Saludes
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Posts: 61
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Cuando falta la esperanza... - 2005/11/22 05:47 Cuando falta la esperanza y el silencio parece imponerse

Mientras las autoridades cubanas abogan y explican al mundo que no existe ninguna razón para mantener en prisión a los cinco cubanos presos en Estados Unidos por acciones de espionaje, en Cuba otros presos se desesperan tras las rejas, sufriendo no sólo por la injusta causa que les ha llevado al encierro, sino además porque la sin razón del hecho les está robando una de las facultades más preciadas que posee el ser humano: el juicio. Este es el caso de Mario Enrique Mayo quien ya intentó quitarse la vida y ahora, en un acto terrible de auto agresión, acaba de infligirse varias heridas en su cuerpo, grabándose con el filo de una cuchilla las palabras libertad e inocente. Enrique Mayo es uno de los condenados a largas penas de prisión en la llamada Primavera Negra de Cuba del 2003. Según la sentencia decretada de manera sumaria, debe permanecer encerrado durante veinte años por el simple delito de disentir abiertamente con el régimen implantado en su país. Las acusaciones que le imputaron como agente al servicio del enemigo, son aplicadas en Cuba a aquellos que escriben, fotografían o hablan de manera crítica sobre la realidad existente. También son dirigidas contra los organizadores de bibliotecas independientes o quienes forman parte de agrupaciones cívicas dedicadas al reclamo de garantías ciudadanas dentro de un estado de derecho. Cualquiera de estas peligrosas manifestaciones contestatarias puede ser suficiente para que el individuo sea declarado mercenario, asalariado del imperialismo, y en consecuencia recibir la condena por confabularse con una potencia extranjera para atentar contra de la seguridad nacional.

Madelyn, esposa del joven prisionero, denunció ante la opinión pública el drástico estado de desesperación en que se encuentra sumido José Enrique, producto del cual ha caído en una depresión aguda. Las autoridades sanitarias del penal han sometido al recluso a un tratamiento que comprende una veintena de psicofármacos, dosificación elevada de pastillas que mantienen a Mayo casi todo el día bajo los efectos del sueño, según declaró en entrevista radial desde Cuba su cónyuge. Sin embargo la medicación recetada no ha conseguido librar al reo del estado depresivo que le provoca el prologando e injusto castigo, en un medio hostil que no tiene nada que ver con su personalidad. Por otra parte le ha sido negada toda visita religiosa, la lectura de publicaciones de la Iglesia Católica, como la revista Vitral, y hasta la tenencia de la Biblia. Todos estos factores han incidido sobre el prisionero, dejándole en una situación insostenible donde el cuestionamiento para él se centra en la validez de continuar viviendo en esas condiciones.

Las miradas del mundo no deberían perder de vista a aquellos que como Mario Enrique Mayo, están sufriendo en su propio país por las duras condiciones de una prisión injusta, bajo las más rígidas presiones, sin apoyo legal alguno que les permita exponer las verdaderas razones de su condena. En los primeros meses en que tuvieron lugar los procesos que terminaron con el encierro de setenta y cinco cubanos, muchas personas alzaron sus voces en protesta contra las sentencias. Pero el paso del tiempo suele borrarlo todo y hasta hace que las cosas más terribles terminen por pasar inadvertidas.

Decenas de Foros internacionales se hacen eco del reclamo gubernamental cubano a favor de los cinco ciudadanos que en Estados Unidos recibieron igualmente altas penas de cárcel, pero que a diferenta de los que están recluidos en Cuba, contaron y cuentan en todo momento con los recursos legales que posibilitan reclamar revisión de causa, mantener contactos internacionales y hasta hacer ellos mismos la campaña en pro de su liberación. En el V Encuentro Internacional sobre la Protección Jurídica de los Derechos del Familiar Menor celebrado en la Habana, el Presidente del Parlamento cubano aprovechó el marco para abordar el tema de los cubanos prisioneros en Norteamérica. En la apertura del dicho encuentro Alarcón se refirió a los cinco cubanos diciendo que no existe razón alguna para mantenerlos en prisión, y lanzó el cuestionamiento sobre la necesidad de esperar a que pasen los meses estipulados y que los magistrados ratifiquen el fallo sobre el juicio. En el mismo encuentro el doctor Rodolfo Dávalos, profesor titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, catalogó la prisión de estos hombres como un acto de crueldad, ensañamiento y brutal perversidad. Al finalizar la cita se aprobó una declaración firmada por 150 juristas provenientes de una decena de países exigiendo la inmediata liberación de los Cinco.

Por mi parte me pregunto sobre la solidez de las razones que hacen posible la prisión de los presos cubanos en su propia tierra. También me cuestiono si hay que seguir esperando a que pasen los meses y los años haciendo que ellos pierdan las esperanzas, vean deteriorar su salud y hasta pierdan el control mental. O acaso tendrán que acudir a actos como los que cometió contra su persona Enrique Mayo, llenando sus rostros con letras sangrientas o hasta terminar con sus vidas para que el mundo vuelva hacia ellos su mirada y reclame su liberación como acto de justicia. Tengamos confianza en que este drama no tenga un desenlace fatal y que la reacción solidaria de la sociedad invalide una sentencia de Simone Beavoir citada por Vargas Llosa en su novela El reino del espanto: “lo más escandaloso del escándalo es acostumbrarse a él”
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