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FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Vicente R. Gutiérrez Santos
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El Papa Juan Pablo II+ simpatizante de la Revolución Cubana??? - 2008/06/17 08:54 :
El Papa Juan Pablo II+ simpatizante de la Revolución Cubana???
por Vicente R. Gutiérrez Santos

El artículo publicado en el Miami Herald recientemente sobre las simpatías e identificaciones de Mons. Carlos Manuel de Céspedes con Ernesto Guevara, argentino (Che) guerrillero y con calificativos de mercenario por su incorporación a la lucha con la Dictadura de Batista para destacar en America Latina, nos lleva a ciertas reflexiones sobre su evolución dentro de Cuba, aunque ha viajado también fuera obteniendo permisos por el Gobierno Castrista. También menciona al Papa Juan Pablo II+ sobre su exhortación para acercarse al gobierno en este caso concreto. A tal efecto, hago uso de mi memoria y no se me olvida la despedida 1999 en el Aeropuerto José Martí ya al terminar su estancia y tomar el, Avión del Vaticano para su regreso. Los miembros del gobierno y especialmente su Coma-andante prácticamente sólo charlaban con él (CMC), lo cual prueba las buenas relaciones amistosas con ese cubano de Santos Suárez, descendiente del Padre de la Patria y con la herencia del mismo nombre.

Tanto Carlos Manuel como el propio Papa han estado muy equivocados, "si" esas han sido sus conclusiones como personas civiles. Sé mucho más del primero que de la visita de Juan Pablo II+ a Cuba, porque allí no estaba.. Carlos Manuel confunde a veces su nombre con el Padre de la Patria de varias generaciones anteriores. Regresó a Cuba en 1963, junto con dos sacerdotes cubanos más (Luis Casabón y Alfredo Petit) pues venían de Roma después de 3 años de estudios especializados (yo aún estaba en Presidio). Llegaron después de los asesinatos de Guevara (Che) en La Cabaña (1959) como Jefe Revolucionario de la Fortaleza utilizando su famoso "tiro en la nuca", incluso para jóvenes de 16 años.. Otros famosos de la literatura y personas destacadas en sus gobiernos latinoamericanos o instituciones del sub-continente también han cometido los mismos errores. Así fue el proceso metamorfósico de Octavio Paz de lo negativo a lo positivo. Sin embargo García Márquez, Saramago y un grupito de izquierdas absorbidas como Leonardo Boff, Pérez Ezquivel, Frei Betto, Günther Sachs, etc que ajenos a las realidades han querido creer con fé revolucionaria en el Coma-andante que aún vive, pero va languideciendo como pago de los daños y muertes que ha provocado en el caso medio siglo de Tiranía. (hay quien tiene serias dudas sobre su existencia física).

Antes, esos fusilamientos/crímenes ya los había practicado en Sierra Maestra. Guevara NO se preocupó jamás por los pobres! Esa mentira se la colaron a Juan Pablo II "si" realmente fue así. No me consta ni en un sentido ni en otro, pero vamos a creer a Carlos Manuel, Vicario General de la Habana. Muchos sentimos que no haya llegado a un Obispado en Cuba. Algo debe haber sucedido. Su presente buen recuerdo y simpatía por Ernesto Guevara+ ha quedado desenfocada por su falta de contacto como ciudadano y después por sus relaciones cercanas con el gobierno de Cuba. Eso le ha llevado a conclusiones equivocadas respecto al argentino-guerrillero que nunca hizo nada para su propia Patria Tenía que sumarse a un proceso revolucionario y los cubanos fidelistas le proporcionaron esa oportunidad, ya que la etapa de Jacobo Arbenz en Guatemala (1954) lo hizo fracasar en su viaje por la Carretera Panamericana procedente de su país, justo al terminar su carrera de Medicina. Jamás ejerció su profesión. Hay quien dice que le quedó alguna asignatura pendiente. No me extrañaría nada.....

Ojalá que los miembros de la Iglesia Católica asaltada, golpeada, aplastada, controlada e irrespetada por el Sistema Comunista y su Máximo Líder, producto de uno de los Colegios más formativos espiritualmente cara a nuestra religión. Siempre hay reglas con excepciones y obviamente, por su origen, desarrollo y mentalidad propia, Fidel "Excepción" Castro ha resultado un traidor a la religión que lo formó, tanto en La Salle Primaria como en el Colegio de Belén Secundario ( además, ha sido cabeza de una revolución traidora a su Patria). Esto debemos aplicarlo a muchos centros docentes, incluyendo universidades que a veces lanzan al mercado profesional a verdaderos ogros producto de ciertos profesores infiltrados.

La Iglesia Católica se verá forzada a escribir en el futuro sobre el proceso cubano. Los seglares aún tenemos presentes a algunos personajes como el Nuncio Cesare Zacchi en los primeros años de la Robolución en el Poder. La Iglesia era una tarjeta de intercambio con la amarga realidad que confrontaba ante el intento de aniquilación, como si fuese una sociedad civil. Ese Mr. Excepción lo ha prodigado así durante medio siglo y ahí están los resultados. Posiblemente, la Cuba de Castro ha sido el país con más gigantesca marcha atrás, partiendo de su situación económica y social - no política - en 1959 cuando los Guerrilleros llegaron al Poder. El pueblo no sabía qué iba a ocurrir realmente. Hubo muchos engañados y por escalado gradual. Por ello, de manera popular, se le llamó "La Revolución del Callo".

Quiero cerrar con la frase del Papa Juan Pablo II producto de su visita: "Que Cuba se abra al Mundo y el Mundo se abra a Cuba". Es fácil de comprender: iniciativa del gobierno cubano, demostrando buena voluntad, pero jamás ha sucedido...
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Alberto Müller
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Admiración por el Ché - 2008/06/17 09:18 CARTA ABIERTA A MONS. CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES EN RESPUESTA A SUS RECIENTES DECLARACIONES

Mi estimado Carlos Manuel de Céspedes: Leo con profunda preocupación tus palabras de admiración por el Che Guevara. Y con el respeto que me merece tu investidura sacerdotal católica, debo confesarte que a mi mente llegan algunos recuerdos que quiero compartir contigo.

La primera asociación a tu nota de admiración por el Che, me hizo recordar aquellas loas a Stalin, de algunos de los poetas y escritores de vanguardia de la primera mitad del siglo XX.

¿Te recuerdas de los versos de Neruda al camarada Stalin, que leídos hoy producen un estupor denigrante?
Hasta el propio Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura y poeta de excelencias, murió avergonzado de aquellos cantos inmerecidos al dictador ruso.

Para muchos Stalin era el gran revolucionario, amigo de los pobres y un genio militar contra el nazismo. Todavía no se conocía en toda su magnitud al verdadero Stalin, siniestro y torturador, que carecía de límites para exterminar a sus aliados y enemigos, mientras se presentaba ante las masas como el salvador de los pobres y el gran aliado del proletariado.

La historia recopila una cifra escalofriante de alrededor de doce millones de víctimas del estalinismo en Rusia y los países vecinos. Inclusive Stalin superó a Hitler en la cifra de seres humanos asesinados en el siglo XX, que ya es mucho decir.

¡Qué dos asesinos, Stalin y Hitler, que se decían amantes de las masas y de los pobres!
Debo aclararte que me parece estupendo cualquier admiración por un profeta, pastor, líder político o pensador que profese amor hacia los pobres y se comprometa con la justicia social.

Nuestro Jesús puso a los pobres en el centro de su carisma y de su apostolado, pero jamás lo vimos abrigar un rasgo de violencia autoritario o discriminatorio en su corazón.

La Madre Teresa de Calcuta se arrodilló humildemente ante los pobres para crear una obra de amor universal, pero nunca escuchamos de ella un acento de dureza contra nadie.

Mi segunda asociación a tus palabras de admiración me llevan a coincidir contigo en “no eludir las motivaciones” que tuvo el Che para asumir los excesos de violencia revolucionaria que marcaron los hechos de su vida, que reconoces.

Permíteme que te ayude a revisar esa motivaciones conocidas.

Si conocieras un poco más de ese trozo de historia cubana, que confiesas desconocer porque te encontrabas en el seminario de La Habana y posteriormente en el de Roma, no dirías que en el Che y en el grupo guerrillero de la Sierra Maestra, no había ambición desmesurada y violencia arbitraria:

Revisa la historia de las relaciones del Che y Fidel con Frank País, Jorge Sotus y Ramos Latour, que ya son de conocimiento público. El famoso centralismo autoritario de la Sierra contra el civilismo democrático del Llano. Lee con calma los documentos que Frank País enviaba a la Sierra y como el Che y Fidel se indignaban con ellos por la profesión democrática de los mismos.

Analiza las discrepancias del Che y Fidel con José Antonio Echeverría y el Directorio 13 de Marzo desde el Pacto de México. La acción en que muere José Antonio, todavía su cadáver insepulto, fue considerada desde la Sierra Maestra como “un acto putchista contra la revolución”. Casi una herejía inconcebible por parte del Che y de Fidel.

Evalúa los fusilamientos desde la Sierra Maestra hasta los fusilamientos a los tres cubanos de la raza de color, durante la represión del 2003, pasando por los fusilamientos en los fosos de la Fortaleza de la Cabaña, donde el Che tuvo una presencia activa y desenfrenada.

Investiga la represión brutal contra los presos políticos en el Plan de Trabajo Forzado en Isla de Pinos.

Si hubieses conocido o padecido las torturas en las gavetas, en la piscina de Villa Marista, donde te ahogan todavía con una capucha para atemorizarte, o en las zanjas de excrementos, te aseguro que no hablarías del amor a los pobres del Che Guevara ni de Fidel Castro.

Hablas en tu nota de la coherencia en las convicciones del Che y de tus simpatías con el énfasis que él hacía del socialismo, aunque inmediatamente aclaras que no eres marxista.

En fin, un enredo que pocos entienden, pero es tu enredo teórico. No discuto tu derecho a simpatizar con la revolución cubana del Che y Fidel, pero en ese camino, pienso que sin darte cuenta, te alejas de la parte más activa y sufrida del Cuerpo Místico de la Iglesia, a la que representas y a la que perteneces.
Los cristianos tenemos el carisma del amor y del perdón, incluso para amigos y enemigos. Así lo enseño Jesús en su apostolado maravilloso. Pero admirar la opresión en cualquiera de sus rasgos de autoritarismo, podría ser considerado complicidad.

No pongo en duda que el Che fuese un hombre sacrificado y de convicciones, lo que demostró en sus periplos de intentos guerrilleros en Bolivia y en otros escenarios internacionales.

Qué el Che se haya convertido en un ícono del entusiasmo fuera de Cuba es parte de una mitología de la imagen, que se explica porque esa parte del mundo desconoce que era un hombre sanguinario en busca del poder para aplicar el autoritarismo revolucionario.
Esos entusiasmos me recuerdan las loas al camarada Stalin, adorado por esa vanguardia revolucionaria del siglo XX. Pero cuando la historia revele la rudeza del autoritarismo y la imposición a cualquier precio humano, que aplicaron el Che y Fidel al pueblo cubano, no albergo dudas de que el mundo entenderá que la ambición por el poder revolucionario no justifica nunca el exterminio de los adversarios.

Jesús nos enseño amar a los pobres y a los pecadores, pero en su historia salvífica no nos dio ninguna lección de eliminar sanguinariamente a los contrarios.
Cuba necesita caminos de cambios, donde los cubanos se abracen y se reconcilien y donde todos, fíjate que enfatizo el todos, tengan la oportunidad de decir y disentir.

Entiendo perfectamente la obligación de la Iglesia a acercase a cualquier poder temporal, no importa que este sea de corte marxista, pero ese acercamiento tiene que ir matizado de solidaridad con los oprimidos y con los que sufren.

El amor a los pobres Carlos Manuel, no puede ser un canto teórico, mientras se coloca a los adversarios ante el paredón de fusilamiento.

Reza por todos, que Cuba necesita de la misericordia de Dios.

Se despide tu amigo, que no tuvo el privilegio de alejarse de la violencia por estudios en el seminario.

Mis afectos

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Gerardo E. Martínez-Solanas
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¿Qué opina Su Santidad sobre el Ché? - 2008/06/26 13:14 Cuando Juan Pablo II viajaba hacia Cuba, un periodista le preguntó: “¿Qué opina Su Santidad sobre el Ché?” Después reportó que la respuesta había sido: «No lo conozco a fondo, pero sé que se preocupó por los pobres. Consecuentemente, merece mi respeto». Desde entonces, el testimonio de ese periodista ha recorrido el mundo como pieza de propaganda para quienes todavía ensalzan la figura del Ché y alaban las “conquistas” de la Revolución cubana.

La efectividad propagandística de quienes favorecen a regímenes como el cubano, se manifiesta en una encuesta callejera de un canal de televisión de Lima sobre la figura y la imagen de Cristo. Cuando preguntaron a una muchacha de unos veinte años qué opinaba de Cristo, respondió: “Cristo fue un gran hombre. Luchó siempre por los pobres. Más o menos, como el Che”.

Esta muestra de la eficacia proverbial de la propaganda no nos causaría sorpresa si no llegara al extremo de obnubilar la opinión de un alto jerarca de la Iglesia católica, que vive en Cuba, es descendiente del Padre de la Patria (lleva su nombre) y ha sido testigo de los abusos y desmanes del régimen de los hermanos Castro durante 50 años. Monseñor Carlos Manuel de Céspedes no sólo cita esta entrevista sino que en un artículo publicado en la prensa oficial cubana afirma su “admiración entrañable” por el Ché y hace todo un enaltecedor panegírico del “guerrillero heroico”.

En ninguna parte puede encontrarse una aclaración a la extraña respuesta del Papa a ese periodista, que tampoco ofreció nunca una grabación. No obstante, un testigo presencial dijo en privado a un amigo de Radio Vaticano que ante la pregunta del periodista, sazonada por un preámbulo sobre "la preocupación del Ché por los pobres", la respuesta de Juan Pablo II fue ligeramente distinta: «No lo conozco a fondo. Pero si se preocupó por los pobres, consecuentemente merecería mi respeto.» En otras palabras, la respuesta diplomática y mesurada que podría esperarse del Sumo Pontífice. Le pregunté que por qué no se publica esta aclaración. Contestó que no tienen prueba grabada y que la controversia no contribuiría nada a los propósitos de la Iglesia a favor de los derechos humanos, que quedan plasmados en muchas otras declaraciones de ese y otros pontífices.

Aunque no puedo revelar la fuente, esta versión es mucho más plausible que el texto promovido por aquel periodista. Baste recordarle a Mons. de Céspedes que durante los primeros seis meses de 1959 Guevara fue comandante de la prisión de La Cabaña, donde inauguró el tristemente célebre “paredón” de La Cabaña, que continuó segando las vidas de miles de cubanos durante años. Como miembro de la juventud católica de entonces, me consta el sacrificio y el martirio de muchos de mis compañeros, pese a que la mayoría de nosotros habíamos apoyado con entusiasmo el triunfo de la Revolución.

Según cuenta Armando Valladares, un testigo presencial, “en 1961, los prisioneros políticos oíamos todas las noches descargas de fusilamientos sumarios, entre cuyas víctimas había jóvenes mártires católicos que morían gritando “¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el comunismo!”. Otro testigo presencial me ha relatado el desprecio con que trataba a los prisioneros y cómo dictaminaba su muerte desde el momento de traerlos a su presencia, sin esperar por juicio alguno. Una madre contaba en una reunión a la que asistí que fue a pedirle clemencia con un amigo que logró llevarla hasta el despacho del Ché, quien prometió que le resolvería el problema esa misma noche. El hijo fue fusilado en la madrugada. Otros testigos presenciales afirman que solía complacerse en darles el “tiro de gracia” a los fusilados.

No existe un solo testigo presencial de la “preocupación” del Ché por los pobres, ni de su generosidad con los necesitados ni de alguna política promovida desde su posición de poder para aliviar su situación. Mucho menos que alguna vez haya sido misericordioso o haya perdonado a algún reo, al menos por la posibilidad de que el acusado fuera inocente.

Ese es el Ché auténtico que no figura en el mito. El Ché que el Papa no conocía a fondo.
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Armando Valladares
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Monseñor Céspedes: Juan Pablo II y el Che Guevara - 2008/07/04 09:39 Monseñor Céspedes: Juan Pablo II y el Che Guevara

Un punto particularmente delicado del artículo de monseñor Céspedes dice respecto al elogio que el propio Juan Pablo II hizo al Che Guevara, el 21 de enero de 1998, en conversación informal con los periodistas, en el avión que lo conducía a Cuba

Por Armando F. Valladares


El 12 de junio pp. el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), publicó un extenso artículo de monseñor Carlos Manuel de Céspedes, vicario episcopal de La Habana, que provocó estupor general.

En dicho artículo, negando la verdad histórica y contradiciendo enseñanzas tradicionales de la Iglesia que califican al comunismo como una ideología "intrínsecamente perversa", que constituye un "satánico azote" para los católicos y para la sociedad ("Divini Redemptoris"), el eclesiástico habanero teje loas al sanguinario guerrillero cubano-argentino Ernesto "Che" Guevara, llegando a manifestar "admiración" por su "énfasis en el socialismo", por su "coherencia existencial e intelectual", por la supuesta "riqueza y matices de su temperamento" y, en fin, por una pretendida "sensibilidad social".

Monseñor Céspedes, quien se ha destacado en las últimas décadas como uno de los eclesiásticos más abiertamente procastristas de la isla, encuentra sibilinos artificios para realizar una seudo justificación de los "excesos que podría haber cometido" el referido guerrillero comunista, atribuyendo a sus actos "motivaciones" profundas que habrían sido loables, y da como ejemplo de esas "motivaciones" absolutorias una supuesta "preocupación" por los pobres; algo que, dígase de pasada, los dichos y hechos de Guevara desmienten categóricamente.

Bajo la óptica de este sacerdote procastrista, con importante cargo en la Arquidiócesis de La Habana, el Che Guevara se metamorfosea en un casi "santo" laico.

La verdad sobre el pensamiento, la vida y los hechos de Guevara no podría ser más contraria a la visión idílica de monseñor Céspedes. Baste citar tres frases bastante conocidas del propio guerrillero cubano-argentino para aquilatar el tipo de "coherencia", de "riqueza de temperamento", de "sensibilidad social" y de "motivaciones" que en realidad lo movían:

"El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar" ("Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental", La Habana, 16 de abril de 1967). "El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para lograr regímenes socialistas tendrán que correr ríos de sangre" ("Táctica y Estrategia de la Revolución Cubana", Revista Verde Olivo, Prensa Latina, 8 de octubre de 1968). "Fusilamientos: sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario" ("Discurso ante la asamblea de la ONU", 11 de diciembre de 1964).

Una amplia, dolorosa y aplastante lista de hechos de su vida, que son de conocimiento público, corroboran lo anterior. En 1959, durante seis meses, Guevara fue comandante de la prisión de La Cabaña, donde inauguró el tristemente célebre "paredón", algo que ilustra las crueles "motivaciones" y "coherencias" del Guevara que monseñor Céspedes elogia. El "paredón" de La Cabaña continuó durante varios años. En 1961, los prisioneros políticos oíamos todas las noches descargas de fusilamientos sumarios, entre cuyas víctimas había jóvenes mártires católicos que morían gritando "¡Viva Cristo Rey! ¡Abajo el comunismo!" Mártires de la fe para los cuales las figuras más representativas del exilio cubano solicitaron el inicio de un merecido proceso de beatificación, en carta entregada en la Secretaría de Estado del Vatic ano el 14 de octubre de 1999, en las manos de un alto eclesiástico, un pedido que hasta hoy permanece sin respuesta (cf. A. Valladares, "Drama cubano y silencio vaticano", Il Giornale, Italia, Abril 25, 2003; Diario Las Américas, Miami, Abril 26, 2003).

Un punto particularmente delicado del artículo de monseñor Céspedes dice respecto al elogio que el propio Juan Pablo II habría hecho al Che Guevara, y que el eclesiástico reproduce sin citar la fuente. Monseñor Céspedes alega no recordar el momento y las circunstancias de ese elogio, y por ello muchos pensaron que éste nunca habría sido proferido. En realidad, según despacho del Vatican Information Service (VIS), de enero de 1998, Juan Pablo II, en el avión que lo conducía a Cuba, en conversación informal con los periodistas y consultado respecto de su pensamiento sobre el Che Guevara, dijo textualmente: "Se encuentra ante el Tribunal del Señor, de Dios. Dejemos a Él, al Señor nuestro, el juicio sobre sus méritos. Ciertamente, yo estoy convencido de que quería servir a los pobres" (VIS, Ciudad del Vaticano, "Los periodistas entrevistan al Papa duran te el vuelo a Cuba", 21 de enero de 1998).

La fuente no podía ser más oficial, y ello hace que las palabras del Pontífice resulten especialmente perturbadoras. ¿Cómo un árbol malo podría concebir buenos frutos? (cf. San Mateo 7,18) ¿Por ventura no fue Guevara un "satánico azote" para Cuba, América Latina y África, promoviendo revoluciones sangrientas que perjudicaron especialmente a los más pobres?

Fue en la misma ocasión, en el avión que lo conducía a Cuba, que según el referido despacho oficial del VIS -cuyo texto íntegro ofrezco enviar por e-mail a los lectores que así lo soliciten- Juan Pablo II elogió "las escuelas" y "el sistema sanitario" de Cuba, citándolos como ejemplos de que "las cosas mejoran" en la isla. No obstante, es sabido que la educación y la salud han sido dos de los instrumentos más eficaces del régimen comunista para el control mental, psicológico e ideológico de los cubanos, en particular, de los jóvenes y niños. Y, por ello, sinceramente no se comprende cómo Juan Pablo II llegó a formular esos elogios; así como tampoco se entienden sus elogios al Che Guevara.

Los anteriores son dichos y hechos que constituyen grandes incógnitas de una Historia reciente que está por ser escrita, que se relaciona con la enigmática continuidad de la política de mano extendida del Vaticano y de importantes figuras eclesiásticas hacia la tiranía del Caribe, durante casi cuatro décadas, con detalles semisepultados y semiolvidados, que el artículo de monseñor Céspedes ayuda a desenterrar y a recordar.

Una explicación para las afirmaciones sobre los mitos de la educación y la salud del régimen puede estar en palabras del propio Pontífice, pronunciadas en la misma entrevista que ha sido citada, cuando dice que sobre este tema una de sus fuentes de información estaba constituida por "las noticias que nos hacen llegar los obispos cubanos". Obispos que se han caracterizado por un colaboracionismo de dimensiones no pequeñas, plasmado en el documento final del Encuentro Nacional Eclesial Cubano, de 1986, que abrió una etapa sin precedentes de lamentable colaboración y de "coincidencia" en "objetivos fundamentales" entre los Pastores y los Lobos de Cuba; un documento que he tenido la dolorosa obligación de comentar públicamente en varios artículos, y que ha sido objeto de excelentes libros editados en el destierro cubano.

Pero si tal es la influencia de los obispos cubanos, al punto de influir sobre tan desconcertantes declaraciones de Juan Pablo II, preocupa que esa influencia se coloque hoy en Cuba al servicio de un castrismo sin Castro, una salida político-religiosa respecto de la cual también ya he hablado, y que consistiría en salvar del naufragio comunista un "material genético" contaminado, que continúe influyendo decisivamente en el cuerpo social cubano de la era post-Castros.

Ya he expresado, y lo reitero con especial énfasis en este artículo, que en cuanto católico y cubano me duele enormemente tener que efectuar este tipo de públicas consideraciones, que hago como un descargo ineludible de mi conciencia, con toda la veneración debida a la Cátedra de Pedro; es un dolor mayor, talvez, que el de las peores torturas físicas que recibí en 22 años de cárcel, porque el sufrimiento espiritual es más profundo inclusive que el físico.


Mayo 25 y 26, 2008: Diario Las Américas, Miami (FL), ediciones digital e impresa.
Armando Valladares, ex preso político cubano, fue embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante las administraciones Reagan y Bush.
armandovalladares2005@yahoo.es
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