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Lorenzo Cañizares
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¿Qué cambios económicos hay que realizar en Cuba? - 2008/07/03 19:24 ¿Qué cambios económicos hay que realizar en Cuba?

por Rolando Castañeda y Lorenzo Cañizares*

Hace poco escribimos sobre la urgencia de efectuar cambios económicos en Cuba. Algunos lectores nos solicitaron ser más específicos sobre lo que hay que hacer.

Partimos de la consideración que el Gobierno de Cuba dispone de diagnósticos apropiados sobre los cambios necesarios para superar la situación económica del país, la que Raúl Castro describió crudamente el pasado el 26 de julio. Asimismo, que tiene la capacidad para diseñar y ejecutar las prescripciones correspondientes.

Recientemente se presentaron el libro One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth del afamado profesor de desarrollo económico de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik y el Informe de la Comisión para el Desarrollo de expertos internacionales del Banco Mundial. Ambos coinciden en que no hay recetas únicas de políticas públicas para lograr un desarrollo económico elevado y sostenido; sin embargo, que éste es imprescindible para disminuir la pobreza y aumentar el bienestar de la población. Según Rodrik el crecimiento se desata con medidas apropiadas orientadas a superar los limitantes específicos críticos a un país que difieren caso a caso y, posteriormente, se deben adoptar medidas adicionales para mantenerlo en el tiempo.

Lo anterior explica por qué los cambios necesarios para lograr el crecimiento económico en Cuba si bien tienen que ser significativos para modificar la inercia existente, no tienen que ser traumáticos. Consideramos que no se necesita un tratamiento de choque ni una gran explosión sino en su lugar una política inteligente, bien diseñada de ajustes graduales.

En la isla se han hecho muchas propuestas en los últimos 15 años que tienen los elementos necesarios y suficientes para iniciar una recuperación elevada y sostenida de la economía nacional y para integrarla apropiadamente a los mercados internacionales. Entre ellas, cabe mencionar sin tratar de ser exhaustivos, el pionero libro “Cuba: la Restructuración de la Economía” de Julio Carranza, Luis Gutiérrez y Pedro Monreal de 1994, los numerosos ensayos de esos y otros académicos, i.e. de Alfredo González, Hiram Marquetti, Viviana Togores, Juan Triana y Pavel Vidal, así como las 15 propuestas de Pedro Campos en Kaos en la Red del 2007. Los cambios propuestos por dichos compatriotas coinciden en muchos aspectos fundamentales, con las posiciones sustentadas por economistas disidentes como Oscar Espinosa Chepe y las cuatro propuestas del conocido Proyecto Varela.

Consecuentemente, consideramos que existe un consenso bien sustentado sobre los cambios esenciales necesarios, tales como: (1) Emplear más los mecanismos de mercado y la competencia para descentralizar las decisiones y hacerlas más ágiles y flexibles en vez de determinarlas burocráticamente, eliminando así las fuertes distorsiones existentes por el control de precios, la libreta de racionamiento, la dualidad monetaria y los estricto controles de las transacciones de viviendas, terrenos y autos. (2) Brindar incentivos a la iniciativa de las empresas y las personas, liberalizando la producción agropecuaria a los pequeños campesinos y las UBPC y dándole tierras que están ociosas, descentralizando las decisiones empresariales a las administraciones de las empresas y distribuyendo las ganancias de las mismas entre los trabajadores de acuerdo con los resultados obtenidos, flexibilizando la expedición de los permisos para el trabajo por cuenta propia y ampliando el ámbito de estas actividades; autorizando pequeñas y medianas empresas privadas y cooperativas y permitiendo la libre contratación de empleados. (3) Alentar el envío de las remesas y permitir su uso no sólo para fines de consumo sino también para fines de desarrollo como establecer empresas y mejorar viviendas. Y (4) estableciendo un estado de derecho básico que brinde garantías a la población sobre la propiedad y el cumplimiento de los contratos. Adicionalmente se necesita transparencia con la población sobre lo que se planea realizar para que se involucre y participe activamente en el proceso que es de su incumbencia.

Las medidas anteriores no son exhaustivas sino las requeridas para iniciar un proceso de transformación. Eventualmente se requerirán otras medidas adicionales para sostener y ampliar el proceso de crecimiento, una de las cuales es cómo incorporar a la diáspora en el proceso de desarrollo cubano para utilizar sus recursos humanos y financieros.

La historia reciente de Cuba muestra que cada vez que se han liberalizado las actividades económicas, i.e. en 1980-1985 y en 1994-1996, con algunos elementos de los mencionados anteriormente, ha habido una vigorosa expansión económica. Sin embargo, esos episodios han sido seguidos lamentablemente por una paralización y hasta reversión de las limitadas medidas adoptadas.

Ahora que se cumplirá el primer aniversario del discurso de Raúl Castro es necesario pasar del dicho al hecho, ha llegado la hora de los mameyes como decimos los cubanos. O sea, que se lleve a la práctica el consenso nacional mencionado que fue alentado por el propio Raúl Castro para así lograr el bienestar del pueblo cubano que continúa perjudicado por la paralización e inmovilismo existentes, los cuales carecen de legitimidad política y social.

*Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington, D.C.

Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside en Harrisburg, PA.
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