Marcos Villasmil
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Re:Maritain y el "Humanismo Integral" - 2007/08/12 14:30
Pienso que el que cada uno haya “seguido el sendero de sus ideas” puede ser a la larga positivo si ello permite que en cada uno se produzca un proceso de revisión y de investigación que ayude a una mejor comprensión no sólo de las otras posturas, sino de la propia. En tal sentido, debo celebrar la respuesta del señor Abelardo. Traté de circunscribir mis planteamientos al ámbito político. A lo mejor no lo logré o no me expliqué bien. Pero vayamos a algunos de los puntos por él mencionados:
En primer lugar, quisiera precisar que en mi opinión, toda referencia al humanismo implica necesariamente un interés acerca de lo que nos caracteriza como hombres (y mujeres), sobre lo que somos. En tal sentido, la cultura europea ha generado desde el Renacimiento diversas interpretaciones del humanismo. Ello equivale a decir que se han presentado, a través del tiempo, imágenes plurales que pensadores europeos han tenido de sí mismos a través del tiempo.
Los pensadores cristianos de la generación de Maritain darán preeminencia en sus trabajos (junto a otros temas) al ser humano –la persona humana- y sus derechos y obligaciones. Pero precisamente por ser personas, tenemos deberes hacia los demás, en tanto y en cuanto formamos comunidad de intereses sociales y políticos. La relación frente al Estado estará vinculada a valores tales como: la igualdad de todos los seres humanos; la diversidad personal y cultural; el repudio a la violencia como método primario para la acción política; libertad de creencia (y de no creencia) y la democracia como método para encauzar las diferencias mediante el diálogo y la negociación dentro de los parámetros definidos por la ley positiva.
Lo importante de estos aportes es que, tomados en su raigambre específicamente política, pueden ser asumidos por cualquier ciudadano que desee vivir en democracia, independientemente de que crea o no en la trascendencia. Y a ello lo acompaña el que si bien recogen ideas y posturas que evolucionaron a través del tiempo, lo vital es que, puestas en conjunto, ayudaron a definir una postura política democrática, cuando los totalitarismos marxista y fascista amenazaban con imponerse.
En momentos en que Europa salía del cataclismo de la segunda guerra, en que el comunismo controlaba buena parte del centro y el Este del continente, fue este tipo de ideas las que impulsaron las luchas de los demócratas frente a los totalitarismos. Es claro que las diversas familias socialistas y marxistas (con contadas excepciones) convalidaban las tesis marxistas (La cuestión judía, la sagrada familia, etc. son textos de Marx claves en ese sentido) según las cuales los derechos humanos son ideas o representaciones deformantes de la realidad, que el derecho a la libertad no es sino el derecho a la propiedad privada, etc. Y es que en política, a veces más importante ( o al menos tan importante) que cómo se originan las ideas, es quién las impulsa, y si tiene la voluntad real para hacerlo. Usted mismo reconoce que la Unión Europea fue un impulso de políticos DC. Permítame aquí acotar que el germen de lo que es hoy el Partido Popular Europeo (anteriormente la Unión Europea DC), tuvo una de sus primeras reuniones tras el final de la segunda guerra mundial en Luxemburgo, en 1948. Como uno de los primeros objetivos de esta internacional política, estaba claramente definida “la realización de la Unión Europea”. Un tema fundamental de esa reunión era “la cuestión alemana”. El jefe de la delegación de la CDU era Konrad Adenauer. Pudiendo optar por muchas opciones de abordaje del tema, eligió hablar sobre “la futura configuración de Alemania en una Europa Unida.”
Por otra parte, si le interesa el tema de la evolución del concepto de derechos humanos y el socialismo le remito al que es considerado como una de las máximas autoridades sobre el tema: el filósofo de origen polaco Leszek Kolakovski, y dos de sus obras: “Marxism and Human Rights”-ensayo publicado en “Modernity on Endless Trial”- y el libro “My correct views on Everything”.
Kolakovski, por cierto, que entiendo que no es un practicante religioso, dice en este último libro:”(..) the person and the teaching of Jesús Christ cannot be invalidated or removed from our culture [la cultura europea] if that culture is to continue to exist and to create itself.”
En segundo lugar, Señor Abelardo, me permito discrepar con usted en lo siguiente: los conceptos de solidaridad y subsidiaridad, aplicados al ámbito e la convivencia política (es decir, de la convivencia en la Civitas), son un aporte central del pensamiento cristiano. En el caso de la solidaridad, bajo dos aspectos: de una parte la solidaridad hacia las personas en desamparo (o “el amor de preferencia para los pobres”); de otra parte la solidaridad entre los pueblos. El amor de preferencia para los pobres no es una novedad. Ello pertenece a la esencia del cristianismo. Conceptualizada sobre todo por el Concilio Vaticano II en la constitución Lumen gentium.
La subsidiaridad implica el respeto de la persona y su libertad, de su acción creativa, por parte del poder estatal. El hombre, por tanto, es sujeto de su circunstancia, y no mero objeto sometido a las instituciones estatales -como pretendieron por mucho tiempo partidos de inspiración socialista y marxista.
Es evidente que el humanismo, definido y llevado a la práctica entre otras por esta actitud y esta perspectiva de vida personal y colectiva, no es patrimonio exclusivo de una cultura específica, muchísimo menos de una religión; si se prefiere, de todos los hombres de buena voluntad, incluyendo cristianos (al menos algunos).
En tercer lugar, debo confesarle al amigo Abelardo que la afirmación sobre la contribución de Maritain a la constitución francesa de 1946 la leí hace muchos años en algún texto o biografía sobre Maritain. Puesto entonces a una búsqueda siguiendo su pregunta al respecto, lo remito a la “Stanford Encyclopedia of Philosophy” (de la Universidad de Stanford) donde se hace mención a la contribución de Maritain a dicha constitución (específicamente en el preámbulo) y a otras contribuciones de ese pensador, incluso alguna también mencionada por mí en el texto anterior.
La dirección es: http://plato.stanford.edu/entries/maritain/
En cuarto lugar, la referencia que hice a la constitución europea es simplemente la que no ha podido ser ratificada pero que entiendo que hay todavía interés por algunos líderes europeos en revivirla/revisarla/reformularla.
Por último, quisiera hacer una mención textual a parte de la intervención de Mons. Dominique Mamberti sobre “Cristianismo y Secularización”, en un congreso organizado el pasado mes de mayo por la Universidad Europea de Roma, ya que creo que allí se define muy bien el tema de la relación entre lo secular y lo religioso en el ámbito de la comunidad política: “Para la Iglesia católica, el concilio Vaticano II expresa claramente la lógica de esta relación. La constitución Gaudium et spes afirma: "La comunidad política y la Iglesia son entre sí independientes y autónomas en su propio campo. Sin embargo, ambas, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social de los mismos hombres. Este servicio lo realizarán tanto más eficazmente en bien de todos cuanto procuren mejor una sana cooperación entre ambas, teniendo en cuenta también las circunstancias de lugar y tiempo."
Con frecuencia se repite que la democracia se rige por la regla de la mayoría. Pero es necesario tener en cuenta que la democracia no puede entenderse sólo en el sentido de un procedimiento. Como recuerda el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, "una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del "bien común" como fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad."
Con mis saludos más cordiales,
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