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FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Gerardo E. Martínez-Solanas
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Posts: 315
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El gran negocio de la esclavitud en el Siglo XXI - 2007/08/07 21:56 Muchos herederos del imperio soviético, que hoy dirigen a diversos niveles los destinos de la nación rusa y de otros Estados que se independizaron a raíz del derrumbe del imperialismo de Moscú, son los mismos que colaboraron con el aparato represivo que fue responsable de casi 100 millones de víctimas durante 75 años de horror, ampliamente documentados en “El Libro Negro del Comunismo”. Los actuales gobernantes de Rusia, Bielorrusia y otras naciones que formaron parte de aquel bloque fueron también responsables del terror y son ahora responsables por comisión u omisión de la forma más extendida de la esclavitud moderna: la prostitución.

Más de 250,000 muchachas de Ucrania, Rusia, Bielorrusia, Moldova, Bulgaria, Serbia, Chechenia y otros países del antiguo bloque soviético son secuestradas cada año por el crimen organizado para que se sometan a distintas formas de prostitución. Llamadas “Natashas”, las transportan como ganado a países distantes o a ultramar, embarcadas a lugares tan lejanos como Dubai, Singapur o Nueva York. Estas “Natashas” –muchas menores de 16 años– son forzadas también a la drogadicción por sus captores para mantenerlas bajo control. Varones adolescentes son también secuestrados por estas mafias, que incluyen a la cada vez más poderosa “mafiya” rusa, la tradicional mafia italiana, la Yakuza japonesa y otros grupos de hampones organizados de Albania y el Oriente Medio.

A su vez, desde Africa y América Latina se fomentan las migraciones ilegales que convierten a las víctimas de este execrable trasiego en virtuales esclavos en muchas partes del Africa musulmana y el Oriente Medio, pero también en lugares tan lejanos y desarrollados como los Estados Unidos, donde estos “migrantes” –convertidos en peones agrícolas, obreros o “sirvientes”– viven a merced de sus nuevos amos.

El genocidio de Darfur es otro caso fomentado por este execrable tráfico. La población negra no musulmana del Sudán intentó liberarse de sus cadenas y lo está pagando a sangre y fuego.

No sólo es un gran negocio la compraventa de estos “migrantes” sino también su transporte e introducción ilegal en los países de destino. El gigantesco negocio abarcó durante los primeros cinco años de este siglo a cerca de 2 millones de personas que son víctimas del tráfico ilegal cada año. En “Arresting Transnacional Crime”, publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos en agosto de 2001, se calculaba que más de 27 millones de personas en el mundo vivían en condiciones de esclavitud, de las cuales cerca de 50,000 anuales ingresaban ilegalmente a EE.UU. Estas cifras han aumentado considerablemente desde entonces.

Este crimen organizado interactúa con el tráfico de drogas y armamentos y con la propagación del terrorismo. Excluyendo los ingresos del tráfico ilegal de armas, sólo las actividades de la droga y las migraciones ilegales producen ingresos anuales al crimen organizado de aproximadamente un trillón de dólares (un millón de millones). Esta cifra supera el producto nacional bruto de la mayoría de los países del mundo, según cálculos de Melissa Rossi en un estudio de 2005.

Terrorismo y extremismo se nutren de estos fondos para mantener y ampliar sus actividades. El tráfico de drogas y de personas genera ingresos suficientes para ello. En algunos casos, países enteros practican un régimen de esclavitud encubierto por presuntas razones de Estado. Así sucede en Corea del Norte, Vietnam y otros países gobernados por regímenes represivos de corte mafioso. En Cuba, por ejemplo, los ciudadanos tienen que trabajar forzosamente para el Estado. No pueden abrir una empresa privada ni tampoco emigrar libremente. El Estado regula sus horas y condiciones de trabajo, les paga un salario de miseria que oscila entre 7 y 25 dólares mensuales (de los más bajos del mundo) y les prohíbe la asociación sindical independiente. Viven así en condiciones de esclavitud oficial de la que no se pueden librar. No obstante, los mencionados cálculos sobre la esclavitud no incluyen estos casos.

Además de que Cuba fomenta la prostitución como una atracción turística, hasta el punto de que el propio dictador cubano se jactó hace pocos años de ofrecerle a los turistas “las prostitutas mejor educadas del mundo”, sirve de puente al tráfico de drogas por el Caribe con la seguridad que ofrece una sociedad cerrada y totalitaria, y apaña el tráfico de personas –del que seguramente recibe utilidades– mediante embarcaciones que van y vienen de Cuba transportando a cubanos ansiosos de escapar de la Isla mediante el pago de altas sumas de dinero abonadas por familiares o amigos en el extranjero, a veces de más de $10,000 por cada víctima.

Las enormes sumas que generan todos estos “negocios” y la abrumadora influencia que propician desbordan la política de las democracias occidentales y la corrompen paulatinamente. Se convierte también en un factor que permite la intervención –aparentemente legítima– de intereses mafiosos en las bolsas de valores: empresas que aparecen y desaparecen como estrellas fugaces, manipulación de precios con compras y ventas multimillonarias, y creación de “financieras” que cargan “legalmente” intereses de usura a sus víctimas. Son todos medios de lavar el dinero y burlar las leyes y el orden público.

Sin embargo, las autoridades no reconocen el peligro ni toman medidas eficaces. Quizás estemos contemplando el ocaso de nuestra civilización, barrida por una marejada de corrupción y abusos. Falta voluntad política y honestidad.
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El gran negocio de la esclavitud en el Siglo XXI
Gerardo E. Martínez-Solanas 2007/08/07 21:56
   
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Gerardo E. Martínez-Solanas 2008/07/03 10:27
   
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Lorenzo Cañizares 2008/07/06 12:14
 
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