Gerardo E. Martínez-Solanas
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Jugada de Clinton y perspectivas de McCain vs Obama - 2008/05/25 12:22
: La tenacidad que demuestra Hillary Clinton en su batalla por la candidatura del Partido Demócrata a la Presidencia –que ya tiene perdida pero en la cual no da señal alguna de darse por vencida– no excluye que a estas alturas se dé cuenta de que le es imposible obtener la nominación. Llega a tal punto su evidente obstinación que da graves traspiés al tratar de explicarla, como acaba de suceder en su lamentable comentario sobre la muerte de Robert Kennedy.
Sabe muy bien que las tres primarias que quedan no le pueden dar mayoría de delegados aunque obtuviera victorias arrolladoras en todas ellas. Sabe también que su partido no puede arriesgarse a reconocer los delegados de Florida y Michigan –anulados debido a la rebeldía de la maquinaria estatal partidista que prevaleció en esas primarias demasiado anticipadas– porque eso daría una grave impresión a la nación de que la maquinaria Demócrata la favorece, a despecho de que se encuentra en situación perdedora. Semejante sospecha podría provocar la deserción en masa de los afroamericanos de las urnas en noviembre próximo. El voto afroamericano es abrumadoramente Demócrata y no pueden darse el lujo de perderlo.
Se especula también que la vigorosa y obstinada campaña de la Sra. Clinton apunta a asegurarse la nominación como candidata a la Vicepresidencia. No obstante, el Sr. Obama ha demostrado muy poco interés en esta alternativa y, además, percibe que tiene muy poco que ganar y bastante que perder con una compañera de viaje tan contestataria que le ha hecho frente hasta las últimas consecuencias. Los expertos en su campaña barajan opciones mejores, como serían Jim Webb, otro Senador que también es veterano de Vietnam pero un crítico acerbo de la guerra del Iraq, o Sam Nunn, un ex Senador Demócrata pero conservador que, además, es experto en cuestiones de proliferación nuclear.
Cabe entonces discernir que el verdadero objetivo de Clinton sea debilitar lo suficiente a su oponente, que ya encuentra la hostilidad de amplios sectores de votantes demócratas, para que, con la victoria de McCain en noviembre, se le abra a ella el camino a la palestra electoral de 2012. Este es un razonamiento puramente especulativo, pero bastante racional. McCain tendrá entonces 76 años y será un candidato Republicano posiblemente desgastado por la escasa gobernabilidad de su Administración con una amplia desventaja que encontrará en el Congreso y por la herencia negativa que le deja el actual gobierno del Presidente Bush, tanto por sus desaciertos en la política presupuestaria como por el manejo desastroso de una guerra impopular.
Por tanto, la realidad que contemplamos es el enfrentamiento entre Obama y McCain en noviembre. Dos candidatos que son bastante atípicos en sus respectivos partidos. Esta característica le da cierta ventaja a McCain porque ha demostrado seguir una línea claramente independiente de la actual Administración en el Senado, donde ha logrado impulsar con éxito iniciativas bipartidistas que han unido a Demócratas y Republicanos frente a los errores políticos de Bush. Su prestigio se extiende al ala Demócrata que ahora domina el Congreso y puede restarle votos a Obama entre quienes queden defraudados por la derrota de Clinton en las primarias y también entre muchos demócratas que no le tienen confianza a Obama por sus antecedentes y escasa experiencia.
En este enfrentamiento hay claras distinciones. Aunque McCain ha demostrado ciertas tendencias conservadoras en su historial, hay también muchas iniciativas moderadas y hasta liberales en su gestión senatorial de 20 años. Por el contrario, Obama no ha destacado por sus iniciativas en sus escasos 4 años de servicio y ha votado siempre en el extremo más liberal. Eso, cuando ha optado por definir su voto. Porque es pertinente notar que ha votado “presente” en lugar de “sí” o “no” con demasiada frecuencia.
Destacan también sus diferencias en cuanto a la guerra del Iraq, que es uno de los temas más controversiales de esta campaña electoral. Obama propone fijar una fecha para la retirada definitiva de las tropas, mientras que McCain no se compromete a esa retirada hasta que no haya garantías de que el Iraq podrá mantener el orden y la estabilidad por sus propios medios. Si bien esta es una de las decisiones fundamentales que deberá tomar el nuevo Presidente, una que tendrá repercusiones mundiales durante muchos años, las responsabilidades presidenciales abarcan cuestiones aún más importantes para el bienestar de los estadounidenses.
La más importante son los gastos presupuestarios. Obama sigue la tendencia preponderante de su partido de promover la centralización en Washington de muchos programas, planes y proyectos y fomentar cada vez más intervención federal en el mantenimiento de un “Welfare State” donde el gobierno federal asume toda la responsabilidad por el bienestar de los ciudadanos norteamericanos. Esto implica gastos presupuestarios enormes en fórmulas que no estimulan el crecimiento económico, pero fomenta el voto favorable entre los sectores más pobres. Por su parte, McCain ha sido uno de los principales críticos de la actual Administración por el derroche presupuestario en que ha sumido al país, lo cual es contrario a los principios fundamentales de los Republicanos. McCain cree en una descentralización del poder que deposite en los Estados mucha de esa responsabilidad, con la idea de evitar una burocracia nacional ineficiente y disminuir los enormes gastos presupuestarios federales. La idea Republicana que sostiene McCain es que estas soluciones deben quedar en manos de las comunidades, con subvención del Estado cuando sea necesario y respaldo Federal en última instancia.
Estos son sólo los temas que más destacan los medios de comunicación. Son muchas más las cuestiones que determinan si la política que desarrollará uno u otro de los candidatos será la más beneficiosa para los Estados Unidos. Los votantes más avezados que se tomen el trabajo de examinar a fondo las plataformas de ambos candidatos podrán acudir a las urnas en noviembre con la seguridad de escoger al mejor. No basta con escuchar los discursos de McCain o de Obama, por muy elocuentes que sean, sino que hay que investigar los programas específicos que cada uno de ellos se propone impulsar desde la Presidencia.
El desarrollo moderno de la Internet nos pone al alcance de la mano una voluminosa información para tomar nuestra decisión particular en las urnas. Eso sí, conviene leer cuidadosamente para no dejarnos seducir con promesas. Hay que exigirles a los candidatos en EEUU o en cualquier otro país no sólo que nos digan qué piensan hacer, sino cómo y con qué.
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