Gerardo E. Martínez-Solanas
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La Plusvalía en una Democracia Participativa - 2006/12/29 14:00
Nuestro WebMaster, con muy buen tino, ha exhortado a dar por terminados en otro de nuestros Foros Participativos a los debates sobre unos Proyectos promovidos en la Argentina con nombres sugestivos como “Actitud” y “Prosperidad”, debido a que algunos aspectos de ellos despiertan sospechas de fraude o serían proclives a cometerlo. He acatado su exhortación y la respaldo.
No obstante, el planteamiento que originó ese debate puso sobre el tapete el tema de la plusvalía que ha sido manejado por demagogos y “comunistas” malintencionados como tentador anzuelo para pescar incautos e ingenuos.
Lo que esos proyecto proponen es que el porcentaje de la plusvalía de una empresa que ahora apropia el Estado como impuesto a las utilidades (o ganancias) se distribuya o prorratee entre los trabajadores de esa empresa como una bonificación adicional a su salario. En otras palabras, que se trata de promover un mayor interés y participación de los trabajadores en las utilidades y el progreso de la empresa.
El Estado deja de percibir así impuestos sobre las utilidades de las empresas, pero sigue manteniéndose mediante muchos otros impuestos, que incluyen el IVA (impuesto sobre las ventas), el impuesto a las propiedades inmuebles, etc. Hasta aquí cualquier propuesta como esta puede ser instrumento de manipulación demagógica y/o ideológica según sea la normativa y los reglamentos de la ley que la pusiera en práctica.
En los sistemas socialistas, que tienden a una mayor centralización del Estado, el costo de las prestaciones, iniciativas y servicios depende en gran medida de los impuestos a la propiedad, a las utilidades y a los ingresos individuales o familiares. En los sistemas conservadores o liberales, la tendencia a descentralizar el Estado apunta a la reducción o eliminación de algunos de esos impuestos en medida proporcional a la disminución de las obligaciones del Estado. En ambos casos, el gobierno es (o debiera ser) sencillamente un Administrador.
La distribución de un segmento de la plusvalía entre los empleados de cada empresa aumentaría la riqueza circulante y beneficiaría a las empresas con un redoblado esfuerzo por parte de sus empleados, ahora conscientes de que tal esfuerzo redunda en beneficios palpables para ellos.
Para eso no hacen falta complicados mecanismos, confusos formularios impositivos ni entidades gubernamentales que administraran esa riqueza. Podría hacerse mediante la declaración anual para el pago de impuestos sobre los ingresos individuales o familiares, incluyendo renglones que sumaran la bonificación de plusvalía y restaran los otros impuestos pagados (IVA, propiedad, etc.) para llegar a un total neto que serviera de base para fijar el impuesto sobre los ingresos.
Para todo este mecanismo no se requiere una Unidad Ejecutora ni una dependencia determinada del Estado que administre el proceso, sino simplemente una ley que claramente establezca su protocolo con normativas y reglamentos adecuados. Eso sí, convendría a un proyecto de esta naturaleza que los trabajadores de cada sector elijan a un Ombudsman (defensor del pueblo o comisionado) involucrado en ese sector que supervise la contabilidad de las empresas en los aspectos relativos a su declaración de utilidades y el prorrateo correspondiente del segmento correspondiente de la plusvalía a sus empleados. Este Ombudsman no se presentaría a elección como miembro de ningún partido político y estaría obligado a rendir informes trimestrales en Asamblea a los trabajadores de su sector.
Esta propuesta sería una fórmula de descentralización del Estado, pasando parte de los impuestos directamente a manos de la población, que a su vez debería entender que la medida reduciría la capacidad del Estado de otorgar beneficios sociales en proporción a la disminución obligada en su presupuesto. En otras palabras, agradaría a liberales y conservadores en sus anhelos de descentralización y aquietaría las inquietudes de socialistas y populares sobre las injusticias de una plusvalía que sólo beneficia a los ricos.
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