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¿Por qué continua el castrismo? - segunda de dos partes - 2008/07/21 15:18La continuidad del castrismo se puede explicar por la confluencia de dos grupos de factores. Sin comprender estos factores, es muy difícil hallar y aplicar una estrategia que ayude a los cubanos a salir del régimen actual. (En este análisis yo descarto la intervención de una fuerza externa por no considerarla factible en las condiciones actuales). Uno de los grupos de factores es la capacidad del castrismo de monopolizar casi todas las formas de organización mediante los movimientos de masas y el montaje del totalitarismo. El otro grupo de factores es la falta de una tradición y cultura entre los cubanos que facilite su organización para acciones colectivas sostenibles en plazos largos. En la lucha entre los que quieren mantener la dictadura y los que quieren un cambio fundamental de régimen, los primeros han estado ganando todas las entradas hasta ahora, porque están relativamente mejor organizados.
Pero realmente ¿qué significa estar mejor organizado? La mayoría de los que han estado sólo expuestos a nuestra cultura o a culturas similares y no han tenido la experiencia de vivir sumergidos en culturas de altos niveles de organización, generalmente los países de mayor desarrollo económico y político, pueden encontrar estas aseveraciones incomprensibles. El hecho es que cuando un grupo de individuos, aún cuando sea relativamente pequeño, se propone algún objetivo común y se organiza adecuada y disciplinadamente para lograrlo, mantienen su plan de acción por un tiempo lo suficientemente largo y está dispuesto a utilizar formas extremas de conducta para lograr sus metas; la única manera de detenerlo o vencerlo es contraponiendo una fuerza lo suficientemente organizada y/o poderosa. Si por otro lado, los primeros vencen y prevalecen sobre los segundos sometiéndolos a su dominio, los últimos tendrán que desplegar un esfuerzo aún mayor del que hubieran requerido al principio para prevalecer. Es más fácil organizarse cuando hay alguna libertad que cuando se vive bajo un gobierno totalitario. Por eso fue más fácil rebelarse contra Machado y Batista que contra Castro.
Por lo tanto, en lugar de preguntarnos por qué los cubanos no se rebelan contra el castrismo, debiéramos preguntarnos, por qué los cubanos no se organizan para mejor resistir a la tiranía y propiciar algunas condiciones de cambio. La respuesta correcta a esta interrogante nos ayudaría a encontrar la fórmula para debilitar al castrismo y evolucionar hacia formas democráticas de gobierno. La experiencia de los polacos con el movimiento Solidaridad demuestra que la organización puede contribuir a la evolución política de los regímenes totalitarios.
Una de las causas principales de por qué los cubanos no se organizan con facilidad es que no se caracterizan por mantener diálogos organizados. Este importante fenómeno fue apuntado por Ortega y Gasset en su libro España Invertebrada, donde hace unas nueve décadas se refirió a las divisiones entre los españoles y la frecuente desorganización de sus diálogos. Comparando las formas predominantes de diálogo entre cubanos, con las formas típicas de otras culturas (en este punto es inevitable mencionar como ejemplo a los ingleses), cualquiera se da cuenta que nuestros intercambios tienden a ser difíciles, lo cual, entre otras cosas, no conduce fácilmente a acuerdos. Y mucho menos a acuerdos que requieren compromisos de acciones que deben mantenerse por largo tiempo.
El problema hay que apuntarlo para superarlo, aunque no son sólo los diálogos desorganizados lo que impide que los cubanos se organicen eficazmente. Hay otros muchos factores que no puedo tratar en este espacio, pero que se pueden mencionar, como son la voluntad colectiva de adquirir un compromiso y cumplirlo, la necesidad de ser preciso en las comunicaciones y las acciones (la puntualidad es una expresión definitiva de estas formas de comportamiento), la confianza interpersonal que existe en los grupos que funcionan con gran eficacia (como lo hacen los comandos en una operación militar de alto riesgo), etc. Yo creo que muchos cubanos sufren hoy de una crisis de confianza en su capacidad de organizarse para actuar colectivamente en defensa de sus intereses. Por eso muchos prefieren abandonar el país porque ya no creen ni en él ni en ellos mismos.
En las condiciones predominantes en Cuba es difícil organizarse para casi cualquier forma de acción colectiva, pues el gobierno y su aparato de seguridad sospechan que toda agrupación puede servir para fines políticos, lo cual es cierto. Sin embargo eso no ha impedido que las Damas de Blanco, los movimientos disidentes o independientes y la iniciativa de recoger firmas para demandar reformas hayan sobrevivido los embates de la tiranía. Hay que apuntar que cuando estas iniciativas (todavía insuficientes) aparecen en Cuba, captan la atención de algunos observadores externos, cubanos y de otras naciones, que llegan a ejercer, cada uno a su manera, alguna presión sobre el gobierno cubano para moderar su reacción.
En la actualidad, hay claras manifestaciones de descontento en Cuba, especialmente entre los segmentos más jóvenes de la población, pero son manifestaciones individuales, sin base organizativa y por lo tanto de impacto limitado. Estos jóvenes y los que no lo son tanto, pueden comenzar a organizarse aún cuando de inmediato no sea con fines políticos, para ir desarrollando una cultura organizativa que oportunamente servirá para muchos otros fines. Tales iniciativas debieran ser apoyadas por el exilio cubano para facilitar el proceso de formación de una sociedad civil capaz de cambiar los destinos del país. Los cubanos comenzarán a ganar su libertad cuando se liberen del monopolio organizativo del gobierno.
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Yaxys Dallan
Admin
Posts: 166
Re:¿Por qué continua el castrismo? - segunda de dos partes - 2008/07/22 04:39Estimado Jorge, muy buena tu reflexión.
Hace algunos meses participé como miembro del PDC (junto a su Presidente, Andrés Hernández y a Marcelino Miyares vice de ODCA) en un evento sobre Cuba en Bruselas, convocado por la Fundación Konrad Adenauer. Me habían pedido que hablara sobre la juventud cubana. Esta es una parte de lo que dije. Verás la sintonía con tu texto:
“Observamos jóvenes sin proyecto de vida, sin motivación para comprometerse con una obra y que ama poco a su patria.
Sin embargo, por mucha cerrazón que haya en Cuba, a los jóvenes les llegan noticias sobre el último grito de la ciencia y la técnica, sobre las vías de comunicación instantánea que abre el uso de Internet, sobre la posibilidad de participar en foros sobre diversos temas, sobre los juegos de Grandes Ligas y de la NBA, o sobre el último disco de Shakira.
La juventud cubana está abriendo los ojos. Es verdad, que después de casi medio siglo de secuestro de las libertades difícilmente puedan existir agrupaciones sólidas y bien estructuradas que reúnan y canalicen el rechazo de la juventud a la situación de Cuba, pero ello no impide que lo que se inició como inquietud y ahora es disconformidad, se comience a manifestar en el ambiente juvenil cada vez con mayor frecuencia. Quizás gradualmente nos vayamos acercando a un escenario en el que la gente joven comience a ser más exigente.
Al ejemplo de Eliécer (el que debatió con Alarcón) podemos agregar el de Néstor Pérez, un joven de Pinar del Río que recientemente fue expulsado de la universidad en la que estudiaba su carrera de derecho por colaborar en una nueva publicación: Convivencia, que dirige Dagoberto Valdés, exdirector de la revista católica Vitral. También está el testimonio de Yoani Sánchez que con su blog ha acercado a mucha gente al tema cubano.
Durante varios años tuve la oportunidad de servir a la Iglesia de Pinar del Río dirigiendo la Pastoral Juvenil y como animador en el Centro de Formación Cívica, gracias a ello comprendí varias cosas: el joven cubano tiene una visión crítica de la realidad y sabe que aquello no es lo que quiere para sí ni para su familia, pero también siente miedo a todo lo que pueda parecer cambio radical, aún hasta cuando sea su deseo. Ello es por el temor que provoca quedarse solo ante un orden tan represivo. En segundo lugar, siente poca motivación para trabajar en grupo, debido a la desconfianza que ha sembrado el gobierno en todos los ambientes.
Ante dicha realidad, debemos esforzarnos por emplear un lenguaje sin radicalismos y presentar iniciativas más conectadas con lo qué la gente siente y es capaz de apoyar. Creo que hay una opción con futuro: el reformismo. Pero si hasta ahora siempre que pensamos en reforma imaginamos al gobierno como sujeto principal, hay que comenzar a ver a la sociedad civil como protagonista. Una reforma que venga desde abajo y que empuje a las instituciones. De hecho, ello sería lo único –realizable- que evitaría que nuestro país se transforme en una especie de mini- rusia caribeña. Para que ello ocurra tenemos que ocuparnos de fortalecer la sociedad civil apoyando las diversas iniciativas que hay (que van más allá del ámbito opositor) y fomentar el surgimiento de otras (también aunque estén fuera del ámbito de opositor).
En ese sentido resulta preocupante que los demócratas cubanos no hayamos o no queramos sacar lecciones sobre cuáles son los temas y las iniciativas que a los ciudadanos interesa y que están dispuestos a apoyar inclusive sabiendo que el gobierno tendría sus firmas y números de identidad. Pero también resulta preocupante que no se reconozca que las iniciativas han tenido eco social cuando los demócratas han estado unidos y no separados"
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Jorge A. Sanguinetty
User
Posts: 50
Re:¿Por qué continua el castrismo? - segunda de dos partes - 2008/07/22 12:23Estimado Yaxis:
Muchas gracias por tu comentario. Creo que éste es un tema de enorme importancia que desafortunadamente no despierta interés entre los cubanos de mi generación ni de las anteriores. Sin embargo, creo que es crítico para la generación actual, que son herederos de una cultura que tiene la desunión como uno de sus rasgos distintivos, especialmente cuando se la compara con las de países más avanzados.
Los jóvenes cubanos de ahora, los que residen en Cuba, tienen que aprender a integrarse y superar el estado de desintegración que heredaron. Mostrar su descontento de maneras individuales e inconexas no es suficiente. Podrá contribuir a debilitar el régimen, lo cual es bueno, pero no necesariamente a estructurar las fuerzas que conducirían al país a una democracia. No nos interesa reemplazar a la dictadura actual con otra, como ha pasado en casi todos los países de la vieja Unión Soviética. sino con una democracia o algo que mueva al país en esa dirección.
Es bueno que este Foro de Democracia Participativa nos dé la oportunidad de intercambiar ideas que puedan servir algún día para formular estrategias y planes de acción hacia la democracia. Y también para ir construyendo una conciencia nacional y una verdadera cultura democrática, con todos sus componentes. Para esto es necesario que podamos aplicar eso que se llama en inglés "cross fertilization" de ideas.
La desunión, que se refleja particularmente en muchos de los círculos de exilados, alimenta una especie de fatalismo endémico que nos impide confiar en y entre nosotros para llevar a cabo las acciones colectivas necesarias para que la sociedad evolucione. Ese fatalismo existe en Cuba y lo comparten todos, incluyendo los jóvenes. Sin embargo, estos últimos son capaces de vencerlo pronto si se enfrentasen a nuevas corrientes de pensamiento, nuevas ideas, ya que las mismas pudieran traer una esperanza realista de cambio, necesaria para salir del atoyadero actual. Saludos Jorge A. Sanguinetty
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Gerardo E. Martínez-Solanas
Admin
Posts: 299
Re:¿Por qué continua el castrismo? o el síndrome de indefensión adquirida - 2008/07/26 15:21El problema que plantea Jorge y que en cierto modo le responde Yaxys, forma parte del "daño antropológico" identificado por Dagoberto Valdés en la Revista Vitral, desde la que desarrolló durante 13 años una labor de "moral y cívica" destinada a formular una ética nacional para el cubano. Ese fue el título del Capítulo 2 de su libro CUBA: Libertad y Responsabilidad; desafíos y proyectos donde recogió 8 artículos aparecidos en diversos números de esa revista como muestras palpables del proceso de desintegración moral de la nación cubana.
Más recientemente los resumió magistralmente en un Editorial publicado en el Nº 74 de Vitral en 2006, explorando y destacando la irresponsabilidad y desidia de muchos cubanos que resulta del "quebranto de la esencia de la persona humana como el más grave problema" de la Cuba contemporánea. "No se trata solamente de ignorancia de sus derechos o deberes", apuntaba en su Editorial: "Se trata de una debilidad interior, de una fragilidad personal, de cierta quiebra de la persona, de una tendencia irrefrenable a abandonar la lucha por la vida, de una ausencia invencible de responsabilidad".
Esta anomalía, calificada por Dagoberto como un"daño antropológico", se trata desde el punto de vista psicológico del síndrome de indefensión adquirida, descrita por los sicólogos como una condición en la que una persona se convence de que está indefensa, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga para salir de la misma es inútil. Como resultado, permanece pasiva frente a una situación adversa o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar las circunstancias.
Agnes Heller interpreta esta anomalía como el resultado natural de lo que ella califica de "dictadura sobre las necesidades" debido a que "la necesidad de poder se convierte en la necesidad número uno, porque el resto de las necesidades se satisfacen en proporción directa a la posición de poder ejercida dentro de un universo político enteramente monolítico" y concluye con la reflexión de que "la determinación de necesidades y la distribución de su satisfacción por una autoridad monolítica es una dictadura en su grado sumo; y lo es, en particular, si las necesidades básicas de preservar la integridad corporal o la simple libertad personal también son distribuidas de forma centralizada ...".
Ese es el logro magistral del sistema totalitario que paraliza al pueblo que lo sufre. Por eso es prácticamente imposible librarse de él sin que medien poderosos factores externos.
El pueblo cubano no es la excepción, sobre todo en el aislamiento mayor que significa su carácter geográfico insular.
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