Home arrow FORO / Participative Forum
Jan 08, 2009 at 05:17 PM
 
 
Main Menu
Home
Primera Plana / Headlines
Documentos / Documents
Referendos / Plebiscites
Libros / Books
Enlaces / Links
Derechos Humanos / H. Rights
FORO / Participative Forum
Top Forum
Gerardo E. Martínez-Solanas (323 posts)
Yaxys Dallan (180 posts)
Elena Blanco (89 posts)
Marcos Villasmil (80 posts)
Vicente R. Gutiérrez Santos (71 posts)
Jorge A. Sanguinetty (65 posts)
Miguel Saludes (61 posts)
Ernesto Ortiz Hdez. (48 posts)
OSWALDO JOSÉ PAYÁ SARDIÑAS (42 posts)
Alberto Müller (40 posts)
Login Form
Username

Password

Remember me
Password Reminder
No account yet? Create one
:: DONACIONES ::

You may help this effort for democracy with your valued donation to offset the cost of maintaining this site and to assist us in our efforts in favor of democracy and human rights.
Click on the button above to use PayPal. Or you may send a check to Participatory Democracy Cultural Initiative, Inc. Send a note to DemocraciaParticipativa.net with your commitment.

INSTRUCCIONES

Official PayPal Seal

Visitantes online
We have 89 guests online
Privacy Policy
You must register for posting. It's free! Find the Login Form in the left column.
Debe registrarse para publicar en el "Login Form" de la izquierda. ¡Es gratis!

FORO PARTICIPATIVO / PARTICIPATIVE FORUM
 
Gerardo E. Martínez-Solanas
Admin
Posts: 323
graph
 
Todos somos responsables de la crisis económica mundial - 2008/10/22 16:46 A principios de junio pronostiqué en “Otra Burbuja a punto de Reventar” el alza de los precios del petróleo hasta un precio cercano a US$150 el barril y el reventón inminente de la burbuja especulativa hasta precios más cercanos a los puntos de equilibrio alcanzados después de 1973 y 1990, facturados por el índice de la inflación de todos los años transcurridos hasta el momento actual. En otras palabras, me refería a que el precio del crudo bajaría a menos de $90 el barril una vez entrado el otoño.

Para llegar a estas conclusiones me guié por sencillos cálculos basados en principios elementales de economía. En realidad, no hacía falta ser un experto en el mercado petrolero ni tener una bola de cristal para entender el desastre que se avecinaba.

Por eso también, el artículo se llamaba “Otra Burbuja …” en alusión a la que ya estaba reventando como consecuencia de las asombrosas distorsiones de mercado que se produjeron por la permisividad alcanzada en la especulación de bienes inmuebles.

Ambos fenómenos fueron producto de los excesos a nivel mundial en la aplicación de créditos e instrumentos derivativos que los hacían todavía más volátiles.

En el caso de los Estados Unidos, las fuentes del desastre vienen de lejos (vea “Las fuentes de la catarata hipotecaria en EEUU” y “Torpeza política agrava crisis financiera en EEUU”), pero otros países siguieron un derrotero semejante o peor, dando lugar a una enorme pirámide global de inversiones sin base de capital ni objetivo utilitario o productivo que les diera sustentabilidad.

El mundo globalizado complica este síndrome especulativo porque gigantescos capitales se mueven instantáneamente de un extremo a otro del planeta, alimentando la fiebre de inversiones destinadas a ganar dinero sin producir ni ofrecer nada. El carácter de los gobiernos que lo han permitido (y aún lo permiten) y de las empresas que lo aprovechan determina el destino de nuestra salud económica y financiera. Depende de cómo cumplen sus promesas, cómo toman las decisiones, cómo redactan y respetan sus contratos, cómo colaboran, cómo basan la mutua confianza en lo que es tangible y útil y no en jugadas avariciosas, y cómo toda esta gestión redunda en el medio ambiente y en la salud y el bienestar de sus comunidades.

Nos alejamos de un mundo real de capitales tangibles y de contratos transparentes donde otrora no se permitía la usura ni tampoco las hipotecas de alto riesgo, para entrar en otro donde eran revendidas a segundos y terceros postores en una espiral especulativa sostenida por el aumento falso de los valores de la propiedad. Falso porque no se compraba para vivir o para el usufructo productivo de esa propiedad, sino para vender a mayor precio. Falso porque se usaban las tarjetas de crédito sin intención de pagarlas algún día sino con la convicción de que siempre habría más crédito disponible.

Todos sabemos que no podemos vivir del cuento ni tampoco vivir de créditos que no tenemos intención ni capacidad de pagar. Por su parte, el Estado no tiene que ser intervencionista para cumplir con su obligación de proteger a sus ciudadanos del abuso, de la especulación y del engaño. Todos somos responsables. Hemos vivido del cuento por demasiado tiempo y hemos gozado de una bonanza prestada que ahora tenemos que pagar.
  | | The administrator has disabled public write access.
 
Top! Top!